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Las víctimas sufren el machismo y sus estigmas

Tras la agresión suelen encerrarse en sí mismas y comienzan a temer por su vida

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'Todas las víctimas de violaciones tienen unos sentimientos de culpa brutales, se preguntan por qué no gritaron más alto, por qué no fueron por otro camino, por qué decidieron gastarse el dinero que les dieron sus padres para el taxi de vuelta y regresaron en metro, por qué no supieron defenderse mejor, por qué confiaron en esa persona...'. Tina Alarcón, presidenta de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas, sabe de lo que habla tras más de 20 años atendiendo a víctimas de agresiones sexuales.

Esos sentimientos se ven acrecentados cuando las agresiones se producen en pequeñas poblaciones, donde todos se conocen, como ocurrió la semana pasada con dos menores en Baena (Córdoba) e Isla Cristina (Huelva). Y si algo no falta ahora en estas localidades son los comentarios. Tras un recorrido por el pueblo cordobés, son numerosos los vecinos que subrayan que la menor, de 13 años, ya había mantenido relaciones con uno de sus presuntos agresores. En Isla Cristina es frecuente que los consultados se pregunten qué hacía la víctima de madrugada en compañía de dos chicos, obviando incluso la discapacidad psíquica de la niña.

El sentimiento de culpa de la víctima es mayor si hay varios agresores

'La veía siempre pasear por la zona de bancos, siempre sola, la madre trabaja de limpiadora y no puede estar todo el día pendiente de ella', explica una vecina de la familia onubense. Manoli, una joven abuela del barrio que a los 50 años ya tiene dos nietos de siete y diez años, da su punto de vista: 'Muchas tardes mi nieta salía a jugar con ella. Era una niña juguetona y aunque tenía cuerpo de mujer no tenía el conocimiento propio de su edad y es injusto pensar que iba provocando a nadie'.

Mantener la privacidad

La directora general de Infancia y Familia de la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, Carmen Belinchón, alerta contra la estigmatización que sufren las víctimas: 'Es fundamental mantener su privacidad y su derecho a la intimidad. Hablamos de núcleos pequeños y ahí la situación es más problemática ya que la estigmatización es un obstáculo que puede dificultar la intervención que se va a hacer tanto con las víctimas como con los propios presuntos autores'.

Si algo no faltaen las localidades de las agredidasson los comentarios

Por esto motivo, Alarcón insiste en que es necesario que la recuperación camine poco a poco: debe evitarse que la víctima recuerde lo sucedido, pero al mismo tiempo los padres no deben sobreprotegerla. Andrés Quinteros, psicólogo y responsable de una de las terapias de la Asociación Aspacia, que trabaja con agresores y víctimas de violencia de género y sexual, destaca la importancia de la familias en la recuperación: 'El apoyo es fundamental y deben estar incluidas como parte de la solución'.

Si una violación ya es dura por sí misma, la agresión es aún más brutal si las víctimas son menores, si los autores han sido varios y si entre ellos había personas conocidas, coinciden en señalar los expertos. Todas estas características están presentes en las violaciones ocurridas en Andalucía. 'En estos casos, en los que existe un vínculo afectivo, las víctimas se sienten aún más culpables porque el agresor les hace sentir así', explica Quinteros.

Alarcón describe los sentimientos y secuelas físicas a las que se enfrentan las víctimas: 'Se encierran en sí mismas, sufren insomnio y un auténtico miedo, porque en estas agresiones, una vez que ha comenzado el abuso, la víctima empieza a temer por su vida'. Si la violencia se ejerce en grupo también hay un gran sentimiento de vergüenza. De ahí que la experta subraye la necesidad de que las terapias de recuperación sean especializadas. 'Las menores son víctimas dañadas muy especialmente', indica.

Según señala Carmen Belinchón, el tiempo para el tratamiento varía en cada caso. Aun así, cree que las menores agredidas la semana pasada estarán al menos tres o cuatro meses en un programa de recuperación, 'además de una supervisión posterior'. De hecho, la Fiscalía de Menores ya piensa en el protocolo a seguir cuando las niñas empiecen el nuevo curso escolar en septiembre. 'Las víctimas nunca podrán olvidar lo que les ocurrió, pero sí aprenderán a convivir con ello y lograrán por tanto tener relaciones normalizadas', concluye Alarcón.