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Victoria de talonario

El Madrid volvió a golear ante el Tenerife pero demostró que aún tiene más goles que juego

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El Madrid no juega a nada, pero gana. La frase es ya el peor axioma que se le puede aplicar a un equipo que no lo es. Gana porque tiene un secretario técnico infalible: 253 millones de euros. Medido en puntos, en el estadio lleno, el desembolso justifica el plan estratégico. Medido en fútbol, ahora mismo, el Madrid se queda en el negocio. En las individualidades, en los vendecamisetas. Ayer fueron Benzema y Kaká. Otro día es Cristiano Ronaldo. En la medida que en los últimos partidos se ha abrazado más ciegamente a su pegada, su fútbol ha disminuido proporcionalmente.

Ayer, el personal volvió a silbar el bochornoso espectáculo que presenció. Tardó más de 20 minutos en ver el primer disparo a puerta de su equipo. No hubo Madrid y sí mucho Tenerife. Una afrenta al Bernabéu, que tuvo que digerir 45 minutos nefastos y aberrantes antes de que los millones aplicaran la lógica menos romántica para este juego: ganar sólo por presupuesto .

Puede que las rotaciones dosifiquen esfuerzos, pero están consumiendo el fútbol del equipo y, de paso, a su hinchada. La ausencia de un once fijo castiga esos barbechos semanales. Pellegrini no confecciona el equipo según la mayor necesidad que tiene: dar con un esqueleto sólido. Y así pasa, se planta enfrente un equipo bien armado, con su espinazo central claro y su idea reconocible y el Madrid se lleva una lección de fútbol colectivo y atrevido.

No esperó el Tenerife en su área. No. Fue muy valiente Oltra. Se fue a buscar al Madrid a su área. A destaparle que apenas ha encontrado circuitos de balón; que los centrales no sacan la pelota limpia cuando les agobian; que Ramos y Drenthe se quitan el balón de encima porque les carcome el intimidante síndrome del Bernabéu; que el equipo se presenta tan inconexo y rígido entre todas sus líneas como un futbolín.

Con esa pinta aliquebrada, el Tenerife hizo que el Madrid deambulara sonado por el campo. Lo bailó. Mikel Alonso, Román, los dos laterales, Kome, Nino y Richi desorientaron al Madrid, que se vio presionado por la misma incredulidad que la grada, que no se explica el despilfarro de tanto talento. Que con ese plantel su equipo sea zarandeado por dos veces consecutivas en menos de una semana por dos recién ascendidos.

Lo único que tiene claro el madridismo, aunque ya lo intuía, es que el futbolista que menos puede rotar es Kaká, porque es el único que marca las diferencias desde lo colectivo y lo individual, según le convenga.

A Pellegrini se le gripó el 4-2-2-2 que utiliza en casa. Granero fracasó como sustituto de Kaká. Escorado a la derecha, esperando que le llegara el balón, no hizo acto de presencia. El doble pivote Lass-Xabi Alonso fracasó. Ni destruyeron, ni crearon. El mismo mal general: el Madrid ni defendió, ni atacó en todo el primer tiempo. La entrada de Kaká y Guti le dio una lectura. Cuantos más jugadores tiene para asociarse en torno al balón más fútbol se le adivina.

Con Lass de lateral, Xabi Alonso ya pudo buscar pases menos rutinarios. También Cristiano, al pasar Benzema al centro del ataque, pudo tener más espacios para conducir. En una de esas vertiginosas carreras se llevó por delante a cinco defensas, pero Aragoneses le sacó el zurriagazo. Con todo, la mejora fue más anímica por el primer gol de Benzemá. La persistencia del francés y el error de Manolo construyeron el segundo tanto. Kaká, con una rosca a la escuadra cerró una victoria de talonario. Porque el fútbol siguió siendo del Tenerife. 

Real Madrid: Casillas; Ramos (Guti, m. 46), Pepe, Albiol, Drenthe; Lass, Xabi Alonso; Granero (Kaká, m. 46), Cristiano Ronaldo (Diarra, m. 80); Raúl y Benzema.

Tenerife: Aragoneses; Bertrán (Sicilia, m. 38), Luna, Manolo (Omar, m. 61), Bellvis; Mikel Alonso, Román; Alfaro, Richi, Kome (Dinei, m. 82); y Nino.

Goles: 1-0. M. 46. Centro desde la izquierda de Xabi Alonso y Benzema cabecea picado y ajustado al poste derecho de Aragoneses. 2-0- M. 57. Benzema persigue un pelotazo que Manolo no acierta a controlar y el francés marca con un derechazo cruzado a media altura. 3-0. M. 80. Kaká, con la derecha, desde la media luna envía el balón a la escuadra.

Árbitro: Muñiz. Amonestó a Román, Drenthe, Alfaro, Nino y Luna.

Santiago Bernabéu: 76.000 espectadores. A la salida al campo, los jugadores de ambos equipos lucieron camisetas de Madrid 2016.