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La vida sigue igual

El Madrid empata ante el Al Ittihad con poco fútbol y un solitario gol de Raúl

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Era el estreno del Madrid en el Bernabéu, pero el partido levantó menos expectación que las presentaciones de Kaká y Cristiano Ronaldo. Las gradas registraron una afluencia mucho menor de la esperada, aunque el día, la hora y el rival no eran el mejor reclamo. El Madrid disputa la Peace Cup porque así lo decidió la anterior directiva, aunque a los actuales rectores del club blanco no les agradaba demasiado la idea de exhibir a su equipo tan pronto. Sólo Raúl, inasequible al desaliento y empeñado en complicarle los onces a Pellegrini, sacó provecho de tan inoportuno compromiso.

Cristiano Ronaldo y Benzema buscaron el gol, pero quien lo encontró fue Raúl. El 7 aprovechó un pase interior del francés para acomodarse y batir al guardameta árabe Zaid con un tiro a la media vuelta.

Desde el primer minuto, la intención del Madrid fue llevar la iniciativa y ordenarse alrededor del balón. Esa era la intención, pero lo que se vio sobre el césped fue un híbrido entre el quiero y aún no puedo. Jorge Valdano siempre ha sido de la opinión de que sin un medio centro que le dé agilidad al juego, la vida de un equipo que pretende ganar dando espectáculo seguirá siendo irregular. El objetivo del Madrid de Pellegrini es precisamente ese, ganar jugando bien, y el tremendo desembolso que ha hecho Florentino Pérez no entiende otra vía que la del éxito.

Las observaciones que Valdano hizo desde su tribuna en tiempos de López Caro deberán ser aplicables ahora, de ahí su obsesión por fichar a Xabi Alonso. Obsesión relativa, pues si el dinero no fue problema para traer a Kaká o Cristiano, parece que en el caso del centrocampista del Liverpool sí lo es.

El Madrid vuelve a tener grandes futbolistas, pero necesita fútbol. La pareja Gago-Lass es un cortocircuito permanente a cualquier intento por jugar con criterio colectivo. El argentino conduce sin carné y el francés es demasiado primario en la interpretación del juego. Recupera mucho y asegura los pases, pero no contribuye a que su equipo tenga fluidez.

El Madrid vuelve a tener grandes futbolistas, pero necesita fútbol.

Con Heinze fuera de la convocatoria, Pellegrini confió la pareja de centrales a Garay y Metzelder, y experimentó con Drenthe en el lateral izquierdo. Raúl volvió a salir de inicio, esta vez formando pareja de ataque con Benzema, con lo que Cristiano retrasó su posición.

El portugués se encuentra más cómodo con metros por delante, aunque sólo sea para poder hacer un par de bicicletas cada vez que encara a un rival. Buscó el gol y a punto estuvo de lograrlo, pero, una vez más, Raúl acaparó el protagonismo goleador y adelantó al Madrid.

Pudo ser casualidad, pero llegó el empate de Hicham, en un gran remate de cabeza, y Pellegrini movió banquillo. Entraron Guti, Robben e Higuaín y se marcharon Gago, Benzema y Cristiano. Minutos después, Granero sustituyó a Sneijder. El de Pozuelo se llevó la ovación de la noche al estrellar el balón en el larguero en un gran lanzamiento desde fuera del área. El Pirata tiene fútbol y al Madrid le hace falta.