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Vinilos y cómic, una larga historia de amor

Desde hace décadas, la relación entre músicos e ilustradores ha producido grandes obras que ahora se recogen en Vinilos Comic

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Historietas narradas, aventuras musicales de grandes ilustradores o portadas de iconos del rock son algunas de las relaciones que el disco y el cómic han mantenido desde hace décadas y que descubre ahora el libro Vinilos Cómic a través de una colección particular de cinco mil fundas.

David Bowie, Jimi Hendrix, Iggy Pop, Ramones, Meat Loaf, Eddy Mitchell, Frank Zappa y Siniestro Total son algunos de los muchos artistas que dejaron que el dibujo y las viñetas protagonizaran las cubiertas de algunos de sus discos, con estéticas muy marcadas que han sido rescatadas en este volumen. Vinilos Cómic es 'una conversación con apasionados, una muestra representativa de cómo los estilos musicales usaban bocadillos de cómic para hacer cubiertas y un análisis gráfico de cincuenta años de complicidades entre el cómic y la música', ha explicado el director de la editorial Somos Libros y responsable de la colección Vinilos, Tomás Mata.

Nacida en febrero, la editorial Somos Libros se ha lanzado a rescatar centenares de portadas de discos y piezas únicas que reúne esta colección, formada por Vinilos Rock, Vinilos Eros y próximamente Vinilos Rock Español, que saldrá a la venta en octubre.

Christian Marmonnier, autor del texto de Vinilos Cómic y dueño de la amplia colección que ilustra las páginas, se ha sumergido en cincuenta años de complicidad entre la música y la historieta con una doble exploración que demuestra que esta relación no se limita a casos aislados.

Apasionado de la música y del cómic, Marmonnier ha dejado el sello de su colección en el libro, con el que invita a 'saber más sobre lo que guió a los creativos del cómic a ilustrar fundas, e incluso a participar en la aventura de un disco, y a la inversa, lo que condujo a editores fonográficos a interesarse por el cómic', según explica en la introducción.

Robert Crumb, considerado por muchos el padre del cómic underground, es uno de los ilustradores que se lanzaron a vivir una aventura musical en los años setenta con su banda 'Robert Crumb and His Cheap Suit Serenaders'.

Crumb dijo tener una 'relación instintiva' con el arte, algo que le llevaría no sólo a tocar el acordeón sino a ilustrar sus propios discos y a diseñar decenas de portadas para los sellos Yazoo y Blie Gloose.

Vinilos Cómic quiere 'dar importancia a la obra gráfica' y relacionar 'dos mercados en auge', según Tomás Mata.


Y es que si el cómic ocupa cada vez más espacio en muchas librerías, la magia del vinilo también ha vuelto a las tiendas de discos a raíz de una nueva demanda del público que Mata asocia al 'fetichismo y a la nostalgia' y a 'todo lo que envuelve el vinilo, porque desde la primera vez que lo pones adquiere un valor emocional'.

Invita a 'saber que guió a los creativos del cómic a ilustrar fundas y lo que condujo a editores fonográficos a interesarse por el cómic'

En Bélgica y Holanda, algunos dibujantes de línea clara como Joost Swarte, Ted Benoît o Ever Meulen, herederos del estilo de Hergé, expresaron su pasión por la música con divertidas y cuidadas ilustraciones reunidas por Marmonnier y entre las que se encuentra una española, diseñada en 1984 por Daniel Torres para la Orquesta Plateria.

Pero muchos de los protagonistas de estas portadas no son humanos: desde los años cuarenta, los propios superhéroes también saltaron al vinilo, con los llamados 'discos de aventuras' editados por Marvel y DC cómics, que ponían voz a Superman, Batman, Spiderman o el Increíble Hulk.

A estas aventuras narradas se sumarían más tarde las bandas sonoras de las adaptaciones cinematográficas, entre las que no pasa desapercibida la de Barbarella, que protagonizó Jane Fonda en 1968.

Popeye, El Príncipe Valiente, Astérix, Spirou, Tintín, Snoopy y los personajes de Disney son otros de los héroes cómicos que protagonizaron historias a modo de seriales radiofónicos.

Marmonnier dedica un apartado a los pequeños personajes de Peyo, el creador de los Pitufos, que también dieron la vuelta al mundo con un entorno sonoro gracias a las bandas sonoras originales de la serie de animación o a ediciones dedicadas al jazz.

Anécdotas, experiencias personales, proyectos con o sin futuro y autoproducciones desfilan por un libro con referencias completas de cada uno de los discos, para curiosos y coleccionistas.