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La violencia en Kirguistán se prolonga y causa 50 muertos

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Partes de la segunda ciudad más grande de Kirguistán estaban en llamas el sábado y la cifra de muertos aumentó a 50 personas en el segundo día de un conflicto étnico, en los peores hechos de violencia en el país asiático desde que el presidente fue derrocado en abril.

El Gobierno provisional de Kirguistán, país que tiene bases de Rusia y Estados Unidos, dijo que no tenía poder para detener a las pandillas armadas que estaban quemando las casas y negocios de las personas de etnia uzbeka en una zona de Osh. Las batallas a disparos se prolongaron toda la noche.

"Calles completas están en llamas", dijo el portavoz del Ministerio del Interior Rakhmatillo Akhmedov. "La situación es muy mala. No hay señales de que vaya a parar. Las casas han sido incendiadas", agregó.

Kirguistán, un empobrecido ex estado soviético de 5,3 millones de habitantes, declaró el estado de emergencia en Osh y varios distritos rurales en la mañana del viernes, después de que pandillas étnicas rivales se enfrentaron con pistolas, barras de hierro y cócteles Molotov.

Los nuevos disturbios en Kirguistán generarán preocupación en Rusia, Estados Unidos y la vecina China. Washington utiliza una base aérea en Manas, en el norte del país y a unos 300 kilómetros de Osh, para suministrar a sus fuerzas en Afganistán.

Un corresponsal de Reuters en Osh dijo que las batallas armadas se habían prolongado durante toda la noche en un vecindario uzbeko. Se cortó el gas en Osh y algunos vecinos no tienen electricidad.

Miembros de la etnia uzbeka estaban huyendo hacia la frontera, dijo Farid Niyazov, portavoz del Gobierno interino kirguiso.

Un testigo dijo que algunas mujeres y niños habían llegado al pueblo uzbeko de Marhamat, a unos 60 kilómetros de Osh, y que se habían creado campamentos para quienes no tienen familia en Uzbekistán.

Una portavoz del Ministerio de Salud de Kirguistán dijo que al menos 50 personas han muerto y otras 663 han resultado heridas debido a la violencia, que se desarrolla en el sur país, base del poder el ex presidente Kurmanbek Bakiyev, quien fue depuesto en abril por una revuelta popular.

"Todo se está incendiando: las casas, restaurantes y cafés uzbekos. Todo el pueblo está cubierto de humo", dijo el trabajador de derechos humanos local Dilmurad Ishanov, de etnia uzbeka, por teléfono desde Osh.

"No necesitamos a las autoridades kirguisas. Necesitamos a Rusia. Necesitamos soldados. Necesitamos ayuda", declaró.

El Gobierno interino, liderado por Roza Otunbayeva, envió tropas, vehículos blindados y declaró un toque de queda nocturno en Osh, Pero Niyazov dijo que las fuerzas de la ley no han podido detener la violencia y necesitan de refuerzos.

Kirguistán, que logró la independencia durante el colapso de la Unión Soviética en 1991, ha sufrido disturbios desde la revuelta que derrocó a Bakiyev el 7 de abril, planteando temores de una guerra civil.