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Una visión española sobre el metro de Tokio desembarca en Bangkok

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Los silencios elocuentes de los pasajeros del metro de Tokio y la finura sensual de las bailarinas Juitamai, vistas a través del objetivo del fotógrafo español Xavier Comas, han llegado a Bangkok en una muestra que se exhibirá hasta el 31 de julio en el hotel Grand Millennium de la capital tailandesa.

La exposición, titulada "Kokoro to kokoro" ("De corazón a corazón", en japonés), se incluye dentro de un programa dedicado a la gastronomía, el arte y la cultura de España organizado en colaboración con la Embajada.

"Los organizadores del evento pensaron que era más interesante mostrar la visión de un artista español acerca de Asia, en este caso Japón, que realizar una exposición sobre España", explica a Efe Xavier Comas, nacido hace 39 años en Barcelona.

Las instantáneas, en blanco y negro, retratan a ejecutivos que bostezan de camino al trabajo, parejas que se abrazan furtivamente, educados escolares y pasajeros dormitando en los bancos dentro la mayor red de suburbano del mundo, con más de 2.300 kilómetros de vías y unos 20 millones de usuarios.

"Conseguí romper la coraza de aislamiento de muchos viajeros, leyendo los silencios y los vacíos de miradas esquivas", asegura Comas, quien visitó la capital japonesa durante dos años para realizar su trabajo.

"Los japoneses evitan el contacto visual y apenas expresan sus emociones, pero el metro me permitió explorar sus intimidades porque en este espacio se solapa lo público y lo privado", apostilla.

El fotógrafo español hace uso de la ironía en muchos de los retratos, en los que anuncios protagonizados por modelos risueños contrastan con los rostros circunspectos de los usuarios del tren.

"La selección de imágenes llevan el título de 'Pasajero' por el doble significado de 'usuario' del metro y de lo 'efímero' del viaje", explica el artista, quien ha expuesto su obra en galerías de Hong Kong y Singapur.

La iniciativa de fotografiar a las bailarinas llegó gracias a una casualidad: "Una madrugada, esperando a que abriesen las estaciones de tren, una chica se me acercó de forma decidida en un barrio rojo de Tokio. Al principio, desconfié de ella. Luego me explicó que era bailarina de Juitamai, una antigua danza japonesa", relata Comas.

La danza del Juitamai tiene sus raíces en el siglo XIII, en los bailes que bellas actrices ejecutaban para un sólo espectador, que solía ser un noble o un samurai importante.

Este tipo de baile sensual e íntimo se mantuvo en un halo de misterio y ocultismo durante siglos, hasta que en los años treinta del siglo pasado se ejecutó en un teatro de Tokio.

"El Juitamai expresa los sentimientos más profundos y los conflictos de la mujer de una forma simbólica a través de una ejecución lenta, sensual y delicada, como si se tratara de la llama de una vela", describió el artista barcelonés.

Las fotografías recogen la preparación de la bailarina en el ambiente claroscuro de su camerino, así como momentos de las elegantes poses durante la actuación.

"Trato de reflejar en mis fotografías a las personas y las relaciones humanas. También en mis viajes por Asia", concluye Comas, quien en su carrera ha retratado territorios controlados por las guerrillas en Birmania y las inextricables selvas de Indonesia.

Los visitantes a la muestra pueden aprovechar el desplazamiento al hotel para probar los platos preparados por el cocinero catalán Jordi Conesa, quien se ha ocupado del aspecto gastronómico de la fiesta española.

"Lo que más le gusta a los tailandeses es la paella porque están acostumbrados a comer arroz", señala Conesa.

Otros platos son el pulpo a la gallega, el cocido, las alitas de pollo con salmorejo, las croquetas, la tortilla española y embutidos, regados con vinos tintos y blancos españoles.