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Entre vítores y música, Morales acude a las urnas en su feudo cocalero

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En un ambiente festivo, acompañado de una banda de música y vitoreado sin cesar, el presidente Evo Morales votó hoy en su feudo cocalero del Chapare, en una jornada en la que los bolivianos decidirán su continuidad en el cargo.

Morales, en medio de una gran expectación, acompañado de la banda municipal de música y entre vítores constantes, acudió a las urnas en la localidad de Villa 14 de Septiembre, en la región de Cochabamba (centro), cerca de donde aún conserva ocho hectáreas de plantaciones de coca.

Llegó hasta la entrada del pueblo conduciendo él mismo un todo-terreno gris, del que se bajó para pasear hasta la sede sindical, aclamado por la gente que lo saludaba diciéndole "hermano Evo".

Algunas lugareñas se acercaron para abrazar y besar al hoy accesible presidente boliviano, que aprovechó para destacar que estaba allí sin seguridad, sólo acompañado de su portavoz, Iván Canelas, y de un chófer.

"El mismo pueblo te da seguridad", dijo el presidente, permanentemente rodeado y protegido por la "policía sindical", formada por lugareños armados con palos y uniformados con una camiseta blanca.

En la sede sindical, ofreció a los medios y a las autoridades locales un desayuno a base de la tradicional sopa de pescado de río y yuca, acompañado del imprescindible y omnipresente refresco de cola.

Rodeados de cientos de curiosos que asomaban sus cabezas sobre las vallas que rodean el recinto, Morales comió acompañado por sus dos hijos y por dos oficiales del destacamento militar del Chapare, otrora sus grandes enemigos cuando eran los encargados de erradicar cocales.

El mandatario, saltando los innumerables charcos que salpican las calles de esta modesta localidad, recorrió los pocos metros que lo separaban del colegio electoral.

Allí emitió su voto, con el patio de la escuela abarrotado y rodeado de periodistas, entre aplausos y vítores: "Evo, Evo,...".

Inmediatamente después, anunció a los medios que esta tarde presidirá una reunión de su gabinete de ministros en La Paz para evaluar los resultados del revocatorio, al que somete hoy su continuidad junto a su vicepresidente, Álvaro García Linera, y a ocho de los nueve prefectos (gobernadores) departamentales del país.

"Posiblemente esta noche intentemos un mensaje al país viendo algunos resultados provisionales", comentó Morales ante los numerosos medios internacionales y nacionales llegados hasta los recónditos valles tropicales del Chapare.

El presidente adelantó además que "a partir de mañana, después de escuchar los resultados, habrá un gran reencuentro" entre los bolivianos, justo lo contrario de lo que opinan los prefectos opositores, para quienes la consulta traerá más división al país.

"Los resultados tienen que ser respetados", advirtió el gobernante al insistir en que la interpretación sobre la revocación de autoridades se hará con criterios de "legalidad y legitimidad".

Ése es el punto de mayor incertidumbre con el que Bolivia afronta la consulta, pues si bien la ley de convocatoria apunta que serán cesados quienes cosechen votos en contra en un porcentaje superior al apoyo que obtuvieron en las elecciones de 2005, la Corte Nacional Electoral (CNE) ha anunciado que no aplicará ese criterio.

La CNE estableció que los revocados lo serán según la regla del 50 por ciento más uno de votos en contra, salvo Morales y García Linera, que tendrán que marcharse si la votación en su contra es superior al 53,7 por ciento de apoyo obtenido en los comicios presidenciales de 2005.

"Sólo pido al pueblo boliviano que participe en esta fiesta democrática (...) y de manera consciente decida sobre sus autoridades", insistió el presidente en su breve contacto con los medios.