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Cómo viven la lucha contra el fraude los profesionales de la UE

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Reino Unido

Escasez de personal

Sólo el 12% del personal del HMRC (el servicio fiscal y de aduanas de Reino Unido) lo recomendaría como lugar de trabajo. El HMRC apareció en el último lugar en la encuesta sobre satisfacción en el trabajo de los organismos públicos, por el boicot del sindicato ARC, que agrupa a inspectores fiscales y otros funcionarios. La razón de esta baja moral se debe a los recortes de personal sufridos desde 2005. En marzo, ARC pidió al Gobierno que invirtiera 300 millones en el HMRC para contratar 650 inspectores, con el objetivo de recaudar 7.000 millones más. 'Hay una alternativa al recorte de gasto y subida ', dice Graham Black, presidente del sindicato. 'Y es que todo el mundo pague lo que debe'. ARC critica que se haya reducido el personal especializado para vigilar'¿Por qué el Gobierno permite que los banco los fraudes complejos que utilizan millonarios y multinacionales y las grandes empresas se salten sus obligaciones?', critica Black. //I. Saenz de Ugarte

Italia 

Menos control sobre el terreno 

'En Italia, más que un problema normativo, tenemos un problema cultural, de una ilegalidad tutelada por el Gobierno que se refleja en todas las capas de la sociedad'. Luciano Boldorini, coordinador nacional del sindicato CGIL en la Agenzia delle Entrate, el fisco italiano, no se anda por las ramas. El fraude es un problema endémico en Italia. Se calcula que el Estado deja de ingresar entre 120.000 y 150.000 millones de euros al año, uno de cada diez italianos trabaja en negro y el 90% de las transacciones se hace en efectivo. Cifras que no son de extrañar, según Boldorini, porque 'desde 2008, el Gobierno Berlusconi ha reducido de 400 a 106 las oficinas locales de la Agencia, y esto ha provocado un abandono del control'. Factor clave, ya que 'la lucha es una actividad diaria que se hace sobre el terreno. De las pequeñas empresas y comercios se podrían recuperar 20.000 millones al año. Todo el mundo tiene que ser controlado', explica. //Daniel del Pino

Bélgica

Permisividad social 

De Bélgica se dice que tiene el mayor porcentaje de economía sumergida, descontados los países del sur. Según una investigación de la Universidad Libre de Bruselas, sería entre el 5 y el 6% del PIB; otros estudios triplican esa estimación. La permisividad se refleja en las encuestas. Un 20% de los belgas no ven problema alguno en cometer fraude fiscal para enriquecerse. A pesar de que el Gobierno está en funciones desde abril del año pasado, los últimos datos contra el fraude fueron positivos: en 2010, logró aflorar 4.590 millones de euros, más de un 7% más que el año anterior. Una de las explicaciones está en el sistema de denuncias impulsado en los últimos años, que está multiplicando el número de usuarios. El líder del partido socialista francófono, Elio di Rupo, principal aspirante a primer ministro, tiene un plan contra el fraude, el pilar fundamental de su plan para reducir el gasto en 22.000 millones de euros hasta 2015. // Daniel Basteiro

Grecia

Como la lucha antiterrorista

El departamento del Ministerio de Finanzas que se encarga de la lucha contra el fraude es el Sdóe, creado en 1996, que tiene una plantilla de 1.300 empleados, 700 de ellos inspectores. Este cuerpo se ha ganado el apodo popular de rambos, por su actitud intransigente contra el crimen económico. Al frente del organismo está, desde mayo pasado, Ioannis Diotis, quien, durante su exitoso servicio en la Oficina contra el Terrorismo, dislocó la banda más famosa en Grecia, la 17N. Su lema ahora es 'transparencia total y para todos'; y eso es verdaderamente lo que le hace falta a Grecia. El país pierde anualmente unos 50.000 millones de euros (el -30% del PIB) por el fraude y la evasión de impuestos. El director de Planificación de Inspecciones de Sdóe, Nikolaos Lekkas, sostiene que el mayor problema que tiene Grecia en su lucha contra el fraude no es carencia de leyes, sino la falta de voluntad política para aplicarlas. // Yiannis Mantás

Alemania

Los bancos, lejos y Suiza, cerca

'En Alemania, uno de los países con mayores tributos de Europa, la conciencia del pago de impuestos es mayor que en muchos otros países', explica Thomas Eigenthaler, presidente del Sindicato de Trabajadores del sector fiscal (DSTG). Con todo, muchos ciudadanos buscan cómo eludir sus obligaciones fiscales. Según Eigenthaler, hay tres nichos donde se concentra más el fraude: Suiza, los bancos y las operaciones con dinero negro. La banca alemana aún no está obligada a facilitar el intercambio de información electrónica con el fisco; y muchos restaurantes, bares y clubes nocturnos operan con dinero sin declarar. Por ello, según Eigenthaler, el mejor instrumento que posee el sistema fiscal alemán son los estrictos controles, pero 'hay demasiados pocos inspectores fiscales, apenas unos 4.000 en todo el país, algo irrisorio'. Además, falta una mayor coordinación entre el Ministerio de Finanzas federal y las agencias tributarias de los lander. // Patricia Baelo

Francia

El descontrol fiscal

Tras el estallido de la crisis, en 2008, Sarkozy se convirtió en el abanderado mundial de una lucha contra los paraísos fiscales. Tras el estallido del caso Woerth-Bettencourt, de complicidad de todo un ministro del Presupuesto con una multimillonaria evasora de impuestos (2010), y el más reciente caso Takieddine, el presidente conservador evita ya las declaraciones grandilocuentes sobre la lucha antifraude a alto nivel. Y el Ministerio de Finanzas prefiere replegarse hacia las típicas campañas publicitarias sobre la buena moral ciudadana. 'Es inimaginable el descontrol que existe hoy en la inspección fiscal, que fue en el pasado una de las mejores del planeta', explica un inspector a condición de anonimato. 'Vamos a golpe de impulsos, un día sobre tal sector, otro día sobre otro... y nunca en las altas finanzas. El resultado es un zigzag que no lleva a ninguna parte', añade el inspector. // Andrés Pérez