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Volvió un ‘hit’ antiguo

Los himnos nacionales siempre están guardados en unos CDs, detrás del podio. Hacía tiempo que el español no se usaba, mientras que el alemán, el inglés o el italiano estaban casi rayados.

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Los himnos nacionales siempre están guardados en unos CDs, detrás del podio. Hacía tiempo que uno de ellos no se usaba, mientras que el alemán, el inglés o el italiano estaban casi rayados. Pero llegó hoy y los empleados de Ecclestone que controlan esos asuntos tuvieron que desempolvar la caja en la que ponía ‘Spanish’. Después de casi un año sin subirse a un podio y más de uno sin ganar, la victoria supo más dulce que nunca.

La humedad era elevada y el momento que se vivió en la pista no ayudaba a mermar los sudores. Flavio Briatore, que en todo momento se mantuvo en contacto con Alonso vía radio, cruzaba los dedos. Pero entre la gente de Renault, el que más hablaba era Alonso. Incluso, en la parte final de la carrera, ésa que tuvo con el alma en un puño a mucha gente, el italiano llegó a decirle que no hablara tanto. Era Alonso que no paraba de comentar lo que estaba viviendo. En el muro de boxes de Renault habían vuelto a revivir épocas pasadas, y la alegría explotó nada más el coche número cinco cruzó la meta.

Eso es lo que veía Alonso desde el podio.

Tal era el cansancio después de una carrera tan tremendamente dura, que el físico del español se resintió hasta tal punto de subirse al podio bastante tocado. No era capaz de distinguir, según dijo, a las personas que había debajo. Desde la vuelta 2 no funcionó el sistema que le proporciona agua para beber durante la carrera, y se tuvo que aguantar hasta el podio para beber algo de líquido. La compensación fue buena.

Había pasado más de una temporada y Renault no se había comido una rosca en la F1.

Después de que Alonso les abandonase a finales de 2006, no habían vuelto a ver una victoria ni de cerca. Algún podio, como el de Kovalainen en Japón 2007 o el de Piquet en Alemania este año, no mitigaban la amargura. Por eso, en Renault no querían moverse de sus asientos hasta que Alonso no entrase en la última curva de la carrera, pero lo cierto fue que faltando un par de vueltas no aguantaron más y se abalanzaron todos hacia el muro de boxes: camareras, técnicos y hombres del servicio general de equipo. No quisieron perderse nada de la celebración del podio, al que se fueron en cuanto Alonso cruzó la meta. Allí le vitorearon hasta la extenuación. Era hora, después de tantos sinsabores en esta temporada.

Un sistema manual de semáforos.

Lo del pitstop de Massa fue desastroso, y pudo haber perdido allí el título mundial. La situación fue desesperante. Ambos coches de la escudería estaban detenidos en la línea de boxes porque si no entraban a la vez, se quedaban sin gasolina. Massa, adelante, Raikkonen, detrás. Desde hace tiempo, Ferrari utiliza el sistema del semáforo para hacer salir a sus pilotos de los repostajes. La luz verde la da una persona que observa a los mecánicos que repostan de la manguera, y esta vez, un movimiento fortuito de uno de los encargados de repostar le confundió y apretó el botón del verde. Massa salió disparado y ocurrió lo que todos vieron. Una vez desencadenado el incidente -que no reportó, milagrosamente, ninguna lesión grave a nadie en la calle de boxes- la imagen de los cinco mecánicos volviendo con la manguera en sus hombros fue bochornosa. Tanto como el duro golpe en el campeonato que eso significaba para ellos. Tenían todo bajo control para sellar un doblete en Singapur, pero se fueron de allí sin haber recogido un solo punto. De Raikkonen, mejor ni hablar. El finlandés acumula cuatro carreras consecutivas sin sumar puntos, y su fuera de pista de ayer no solo le alejó definitivamente de la lucha por el título, sino que permitió a McLaren adelantar a Ferrari en el campeonato de constructores.

Keke Rosberg.

El padre de Nico Rosberg, el célebre Keke, que se proclamó campeón del mundo en 1982, presenció toda la carrera en el hospitality del equipo Williams, conectado al habitáculo del coche de su hijo mediante la radio del manager del piloto, sentado a su lado. Justo en el momento en que salió el segundo coche de seguridad a pista, faltando 11 vueltas, los ademanes del progenitor eran bien claros: “no atacar a Alonso y conservar el segundo puesto”. La experiencia tiene esas cosas.