Publicado: 02.06.2014 13:47 |Actualizado: 02.06.2014 13:47

Votar es democracia, no a la sucesión dinástica

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Oriol Amorós
Vicesecretario General de Esquerra Republicana de Catalunya

En democracia no queremos ser súbditos, queremos ser ciudadanos. Hoy empieza el plan Renove de la monarquía española, el último intento para recobrar el prestigio perdido de una familia que ha acabado siendo lo que siempre acaban siendo los espacios sin control ciudadano: un nido de corrupción.

Ser una República no es solamente elegir al jefe de Estado de la forma más natural del mundo en democracia, votando. Ser una República significa gobernar desde y para el interés general y esto en el Estado español hace mucha falta. Tenemos un Estado que hace una reforma eléctrica ideal para cinco compañías y ruinosa para millones de ciudadanos y centenares de miles de pequeñas empresas. Que anula la capacidad de los ayuntamientos para defender los ciudadanos y da barra libre a las grandes compañías de telefonía para expropiar tejados donde les plazca. Que paga el rescate a la banca con los recursos de la sanidad y la educación. Que paga millones en toda clase de adjudicaciones a los mismos grupos empresariales a los que se pagó millones en infraestructuras inútiles.

Ser una República es calidad democrática. Es no dejar ningún espacio del poder político sin el escrutinio del interés general. Es defender la igualdad de todos los ciudadanos para acceder a cualquier ámbito de representación y el derecho de todo representado a pedir explicaciones a todo representante.

Ser una República es  defender que la libertad no es posible sin igualdad. No hay libertad cuando alguien es tan débil que se arrodilla ante el fuerte o cuando alguien es tan fuerte que puede hacer arrodillar a los demás.

Ser una República es defender que las ciudadanas y los ciudadanos son iguales en derechos y en deberes. Para la República la ciudadanía no se ostenta sino que se ejerce y se defiende desde el deber cívico. A todos los ciudadanos de la República nos atañe el devenir de los demás, el bien público se construye con el deber cívico. La fraternidad es el primer deber de todo ciudadano de la República.

Los catalanes ya hemos puesto fecha a la decisión democrática que nos llevará a la constitución de la República catalana, el próximo 9 de noviembre, si la ciudadanía libremente así lo decide.

Hoy la monarquía nos quiere imponer un cambio de jefe de estado por la vía dinástica en pleno siglo XXI. Y lo quieren hacer deprisa y corriendo sin tener en cuenta para nada la opinión de los ciudadanos. Porque no los consideran ciudadanos sino súbditos. Por esto apoyamos y nos solidarizamos plenamente con los españoles que quieren decidir en libertad su forma de Estado en un referéndum.

Porqué votar es democracia, no a la sucesión dinástica.

Sí al derecho de los españoles a decidir si quieren una República y sí al derecho de los catalanes a decidir si quieren una República catalana.