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La voz de Poveda viste de luces la Maestranza en la apertura de la Bienal de Flamenco

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El cantaor Miguel Poveda brilló esta noche sobre el albero de la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla en la gala inaugural de la XVI Bienal de Flamenco con un espectáculo de tres horas de duración, "Historias de viva voz", que puso a prueba su versatilidad en los cantes clásicos.

Concebido como una ópera flamenca, el primer espectáculo de la Bienal, que también era el más esperado, se ha desarrollado sobre un escenario de quinientos metros cuadrados, flanqueado por dos grandes pantallas y que ha llegado a reunir a casi ochenta artistas a la vez, contando el medio centenar de la Orquesta Joven de Andalucía (OJA), mientras que el público ocupó parte del ruedo y de los tendidos.

"Ventanas a la calle son peligrosas para las madres que tienen las niñas mozas" fueron las primeras letras que Poveda cantó a palo seco, sin acompañamiento alguno, de pie, prendiendo la emoción entre los casi siete mil asistentes a la plaza para luego repasar los palos del repertorio clásico y recorrer casi toda la geografía flamenca, en lo que se convirtió en una prueba de resistencia.

Salvo los leves cambios de cuadros, el cantaor permaneció en el escenario casi tres horas en las que cantó por Málaga, Jerez, Lebrija, Utrera, Marchena, Huelva, Triana, homenajeó con tangos a Gardel, por soleás a Mairena y hasta a Camarón con la rupturista "La leyenda del tiempo", con una escenografía elegante, alegre y a veces dramática de la directora de escena Pepa Gamboa.

Uno de los momentos más originales y emotivos de la noche fue cuando el cantaor interpretó un popurrí de temas clásicos de grandes maestros, de los que también imitaba su voz a medida que uno de los bailaores, a sus espaldas, le iba calando sombreros, de modo que se convertía en Valderrama cuando el sombrero era blanco y de ala ancha, en Pepe Marchena cuando era una gorra, en Caracol con sobrero oscuro y una chaqueta al hombro y hasta "En la Niña de la Puebla" cuando le quitaron el sombrero y le pusieron unas gafas de ciego.

Llevado por ese juego de homenajes, el público le gritó olés, lo jaleó y una espontánea llegó a gritarle "¿de dónde eres tú?" como dudando de su humana naturaleza al ser capaz de cambiar de personalidad, de estilo y hasta de voz en menos tiempo del que precisa una soleá.

Cuando las siete sillas de anea que constantemente eran movidas de un lugar a otro del escenario se pusieron en círculo para interpretar la fiesta jerezana y antes de que seis palmeros, cuatro cantaores y otras tantas cantaoras se arrancaran por rumbas, Poveda, que no se privó de bailar, se detuvo un momento y señalando al cielo con el índice cantó en medio del jaleo "esta noche mando yo".

El cuadro flamenco escenificó los tangos del homenaje a Gardel fumando cigarrillos, Poveda cantó Aurora de pie con la OJA, acompañaron los fandangos tocando con los nudillos en las mesas y, finalmente, Poveda y Moraito con su guitarra se sentaron solos para cantar por Triana, lo que anticipó las ovaciones más cerradas del público al abordar "Alfileres de colores", de Diego Carrasco y dedicada a la Maestranza y una cantiña también de tema taurino y que nombraba la plaza sevillana.

La sorpresa de la noche, que no figuraba en el programa, fue la cantaora Esperanza Fernández, que salió al escenario con un vestido rojo sangre para cantar a dúo con Poveda "La leyenda del tiempo", que Camarón inmortalizó sobre letra de García Lorca.

Al repasar el repertorio clásico, Poveda pasó de la alegría a la pena, del susurro al quejío, de las nanas a los pregones, de las alegrías a las peteneras, del rigor de las minas a la improvisación de la fiesta, de la angustia del padre que lleva tres días sin ver a su hijo adolescente y lo imagina borracho o en manos "de alguna picarona que me lo ha entretenío" a la expresión más romántica del tango trianero: "Reniego de los rosales, no reniego de la rosa que me regaló tu madre".

El programa de la Bienal, hasta el próximo 9 de octubre, consta de 56 espectáculos, de los que se ofrecerán 65 funciones y de los que 23 son estrenos, como el que la clausurará, un concierto de Paco de Lucía en el Teatro de la Maestranza.

De las 58.000 entradas puestas a la venta aún quedan 20.000, de precios que van de los cuatro a los 45 euros, aunque algunos espectáculos, como el Paco de Lucía, el de Dorantes y el de esta noche, colgaron el no hay billetes casi desde el primer momento.

El programa oficial de la Bienal ofrecerá sin interrupción entre dos y cuatro funciones diarias, a las que hay que hay que añadir el centenar y medio de actividades paralelas, desde actuaciones musicales hasta exposiciones y encuentros.