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Wadi Rum o cómo sentirse en la luna

El mítico y evocador desierto jordano de Lawrence de Arabia se ha ganado el mérito de ser designado nuevo Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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Dicen los que lo han pasado por él que este lugar es lo más parecido en el mundo a lo que se puede ver en la luna. Es la opinión que James Irwing, uno de los astronautas del Apollo 15, transmitió al rey Hussein durante un viaje al Wadi Rum, y tanto es así que es conocido como el Valle Lunar. Para comprobarlo no hay nada mejor que elevarse sobre él en globo en uno de esos amaneceres inolvidables y contemplar, a vista de pájaro, los irreales paisajes que derrocha, entre desfiladeros y arenas del color del óxido. Y es que este desierto jordano que empezó a ser reconocido en Occidente gracias a la película de Lawrence de Arabia y fue además un lugar relevante en la Gran Revolución Árabe de 1916, liderada por Sharif Hussein bin Ali, bisabuelo del rey Abdullah II, es único en el mundo en lo que a morfología geológica se refiere y por las inscripciones que se encuentran en sus rocas.

Uno de los tres criterios por los que Wadi Rum ha sido elegido como Patrimonio de la Humanidad es por ser un 'fenómeno natural superlativo' y por contar con 'una estética importante'. Entre sus valores naturales se incluyen formaciones desérticas creadas a través de piedras areniscas continentales. Estas formas geológicas se han formado por la influencia y la combinación de varios factores como la litología, las actividades tectónicas y los procesos en la superficie -entre los que se encuentran varios tipos de erosiones asociadas al clima desértico y al clima húmedo del pasado-, representando millones de años de evolución del paisaje.

La aldea de Rum es el punto de partida hacia estas afiladas montañas dentadas por la erosión que parecen flotar a la deriva. El que fuera el rincón preferido del arqueólogo y militar británico Lawrence de Arabia calificó este hermosísimo desierto como 'enorme, resonante, divino'. Una definición con la que difícilmente podrán dejar de estar de acuerdo quienes vivan en primera persona el absoluto privilegio de adentrarse por sus pétreos jebeles en los todo terreno e incluso en los camellos que se abren paso por sus paisajes lunares, o dormir una noche en uno de sus campamentos bajo su cielo estrellado.

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Turismo de Jordania