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Wall Street celebra el anuncio de dimisión de Berlusconi

  

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Wall Street fue ayer el único mercado con tiempo para celebrar el anuncio de dimisión realizado por Silvio Berlusconi. A las bolsas europeas les pilló con el cartel de cierre ya colgado. La noticia, que saltó pasadas las siete de la tarde, animó las compras en la Bolsa estadounidense que terminó con una subida del 0,84 %. También benefició a la moneda única europea, que consiguió una revalorización frente al dólar del 0,42 %, hasta los 1,383 dólares.

Il Cavaliere tiró la toalla después de una intensa sesión en la que los mercados habían puesto contra la pared a su país. El intento de mantener el poder, tras conseguir aprobar los presupuestos a media sesión, había supuesto un frenazo en las subidas de las bolsas en Europa y había disparado la presión sobre la prima de riesgo italiana hasta situarla a las puertas de los 500 puntos al cerrar en 495 puntos básicos y con una rentabilidad superior al 6,7%, casi en las puertas del 7%, ese nivel en que los expertos consideran que un país no tiene capacidad para financiarse en exterior. Las alarmas sonaron incluso con más fuerza en los títulos de deuda de menor plazo. La rentabilidadad de los bonos a dos años marcó máximos desde 1997.

Esta presión sobre Italia había salpicado también a sus vecinos. La prima de riesgo española apenas bajó tres puntos hasta 383 puntos básicos, y la francesa sólo cayó un punto del máximo histórico marcado el lunes cuando superó los 130 puntos, lo que demuestra que la crisis de deuda en Europa es cada vez menos periférica.

Si se cumple lo anunciado y Berlusconi cae, este sería ya el cuarto Gobierno que han tumbado los especuladores, después de Irlanda, Portugal y Grecia.

No importa el color ni la ideología, lo único que buscan es diligencia ante sus demandas, por eso ayer a pesar de las dudas respecto a Italia, las bolsas europeas habían subido. Francia a la cabeza subió un 1,74%, y el Ibex 35 español arañó un 0,5% de ganancias.

Era su forma de celebrar que en Grecia estaba casi resuelto ese nuevo Gobierno de transición que deberá comprometerse por escrito a cumplir todas aquellas exigencias que lleguen desde Bruselas.