Público
Público

La web de récords que casi eclipsa al Libro Guinness

Un sitio de Internet recoge las plusmarcas enviadas por los internautas

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Ser el más rápido comiendo sandía, bailar el hula hoop con un gato en brazos o decir el mayor número de veces 'Obama' en 15 segundos. Todo vale con tal de convertirse en plusmarquista mundial. Gracias a la página web The Universal Record Database, no hace falta ser un atleta de élite, basta con tener ingenio, sentido del humor y una conexión a Internet.

'Nuestra filosofía parte de que cualquiera puede ser el mejor del planeta en algo. Todo el mundo debe tener la libertad de establecer su propio récord sin esperar a que un grupo de jueces decida si es válido o no', explicó a Público Dan Rollman, fundador de esta suerte de Libro Guinness de los Records versión 2.0 junto a su gran amigo Corey Henderson. Ambos reconocen que les habría encantado entrar en la legendaria publicación, 'pero no tenemos talento suficiente, así que decidimos crear The Universal Record Database'.

Las marcas se demuestran con fotos o vídeos y se cuelgan en la web

Lo que nació como una simple broma durante un festival de música en el desierto de Las Vegas (EEUU) se ha convertido en un fenómeno en la Red, que amenaza con hacerle sombra al Guinness. Su secreto: la simplicidad. Sólo hay dos condiciones: el récord ha de ser cuantificable y batible. 'Sólo hace falta grabarlo en vídeo o sacar fotos y subirlo a nuestra web', afirma Rollman, quien ostenta con orgullo su propio hito: el de susurrar la canción Cumpleaños feliz el mayor número de veces en un minuto. 'Espero que nunca me lo quiten', bromea. O quizá no.

Desde su lanzamiento en noviembre de 2008, The Universal Record Database ha recibido millones de visitas y los usuarios han registrado más de 1.000 plusmarcas distintas, un tercio de las cuales ya han sido superadas por otros competidores. El boom ha traspasado las fronteras estadounidenses y hay récords de una veintena de países tan distantes como Reino Unido, Portugal, Israel, India, Honduras o Australia. Sin embargo, Rollman tiene una espinita clavada: 'Todavía no tenemos ninguno de España, aunque nos encantaría', se lamenta.

Pese a que hasta la fecha la mayoría de los récords parten del sentido del humor, Rollman no descarta que en un futuro próximo la web pueda acoger marcas más serias que puedan llegar a competir con las que recoge el Guinness. De hecho, urdb.org parece empeñada en hacer con El Libro de los Récords lo mismo que Wikipedia consiguió con los tradicionales editores de enciclopedias: dejarlos obsoletos a través de la democratización de su uso.

La actriz Cameron Díaz se rodeó de 48 conejitos en una hamaca

Y los paralelismos entre ambas no acaban ahí. En ambos casos se trata de una iniciativa nacida sin ánimo de lucro, donde son los usuarios quienes toman el control del proceso. Sin embargo, como sucedió en el caso de la enciclopedia on-line creada por Jimmy Wales, tanto Rollman como Henderson no descartan que su creación se convierta en un rentable negocio. 'No es nuestra idea. Creamos la web únicamente para divertirnos. Es algo que nos apasiona y ha sido increíblemente emocionante verlo crecer. Sin embargo, desde que el inesperado éxito de la página nos ha obligado a emplear a tiempo completo a cuatro personas, estamos estudiando la manera de hacerla rentable, aunque siempre teniendo en cuenta que nuestra principal preocupación son los usuarios'.

Ni siquiera los famosos han podido resistirse a la tentación de tener sus propios récords. La actriz Cameron Díaz, el presentador televisivo Jimmy Fallon o el grupo musical The Roots son algunas de las caras conocidas que presumen de plusmarcas. Díaz se rodeó de 48 conejitos en una hamaca y Fallon esculpió sobre su cabeza la peluca de espuma de afeitar más grande nunca vista, mientras que el batería de The Roots, Ahmir Thompson, consiguió hacerle sitio a 101 peines en su melena afro.

Sólo la marca de Thompson se mantiene imbatida, ya que superar los récords de las celebridades se ha convertido en la práctica preferida de los usuarios.