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Westerwelle propone la creación de un ejército europeo y Lavrov pide arquitectura

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El vicecanciller alemán y ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, propuso hoy la creación "a largo plazo" de un ejército europeo, mientras su colega ruso, Segei Lavrov reclamó de occidente una nueva arquitectura de seguridad europea vinculante.

Aunque con posiciones distintas, ambos plantearon la cooperación como base para la seguridad en el viejo continente durante sus respectivas intervenciones en el debate sobre el futuro de la seguridad europea en la Conferencia de Seguridad de Múnich.

"La meta a largo plazo es la creación de un ejército europeo bajo absoluto control parlamentario", dijo Westerwelle ante los 300 estadistas y expertos en seguridad y defensa reunidos en la capital bávara.

El titular alemán de Exteriores subrayó que "la Unión Europea debe hacer justicia a su papel político como actor global. Debe de poder gestionar las crisis independientemente y debe poder actuar rápidamente, flexible y unida".

"Para ello y en tiempos de cada vez más escasos recursos debe unir sus fuerzas, marcar prioridades y repartir responsabilidades", afirmó Westerwelle, para quien "el proyecto europeo de una política común de seguridad y defensa será un motor para que Europa crezca unida".

Asimismo comentó en su intervención que una fuerte gestión de las crisis por parte de Europa no supondrá "la sustitución de otras estructuras de seguridad. Mas Europa no va dirigida contra nadie. Nadie debe temer a Europa, pero cualquiera debe confiar en Europa".

"La política de seguridad y defensa común será la respuesta europea a la globalización. La aportación a la sociedad de seguridad euroatlántica", añadió.

Lavrov urgió nuevamente a Occidente a diseñar una arquitectura de seguridad europea vinculante que ponga por fin punto final al desequilibrio que todavía existe en el continente en materia de seguridad.

El jefe de la diplomacia rusa desgranó nuevamente los argumentos que Rusia esgrime desde hace casi dos años a favor de una nueva arquitectura europea y que hasta ahora ha encontrado poca aceptación en el "bloque" occidental.

El ministro insistió en que tras la caída del Telón de Acero, en Europa no sólo se mantuvieron las líneas divisorias de antaño sino que la OTAN incluso las desplazó hacia el Este.

Subrayó que mientras en Europa siga sin respetarse el principio de la indivisibilidad de la seguridad, por el que ningún país puede garantizar su seguridad a costa de la seguridad de otro, no podrá haber una cooperación relajada real en todos los ámbitos.

Lavrov reafirmó que Europa necesita unos principios "vinculantes", similares a los que existen en el Consejo de Europa en materia humanitaria, por ejemplo, pero aplicados al terreno de la seguridad.

Muchos defienden que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) puede cumplir ese cometido, pero la experiencia de las últimas décadas ha demostrado que esa organización, lejos de haberse reforzado, ha quedado debilitada, dijo.

A su juicio, tampoco el Consejo OTAN-Rusia puede asumir ese papel, pues carece de todo carácter vinculante.

Lavrov citó la incursión de Georgia en Osetia del Sur, el conflicto de Kosovo y el bombardeo de Yugoslavia, como ejemplos de la incapacidad de operar de la OSCE y de la violación del citado principio de indivisibilidad en materia de seguridad.

El ministro invitó a Occidente a impulsar el denominado "proceso de Corfú", iniciado en junio pasado en la citada isla griega, cuyo objetivo es crear a largo plazo la citada estructura de seguridad europea.