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Westerwelle quiere imponer a Merkel la impronta liberal

El líder del FDP alemán augura negociaciones duras para formar una coalición

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Con el impulso de su sonado triunfo electoral, el Partido Libre Democrático (FDP) empezó ayer a reclamar abiertamente un buen trozo del pastel de la próxima coalición de Gobierno en Alemania. Tanto el FDP como la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel y sus hermanos bávaros de la Unión Social Cristiana (CSU) coincidieron en que las negociaciones de coalición serán duras.

La liberal Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, quien ya fue ministra de Justicia en el gabinete de Helmut Kohl en los años noventa, reclamó ayer en Múnich 'un nuevo rumbo' en política interior y sanitaria. Insinuó que el FDP podría quitarle al democristiano Wolf-gang Schäuble la cartera de Interior. Hay, dijo, 'necesidad de correcciones' en el almacenamiento de datos de comunicaciones y la protección del secreto profesional, dos aspectos de las leyes antiterroristas de Schäuble. El FDP critica también los métodos para censurar contenidos en internet, como la pedofilia.

Una dirigente liberal, ex ministra con Helmut Kohl, exige un 'nuevo rumbo' en política interior

Los futuros socios de coalición empezarán formalmente a negociar el lunes que viene. La CDU rechaza las bajadas inmediatas de impuestos que reclama el líder liberal, Guido Westerwelle. El FDP lanzó esa promesa electoral sin concretar cómo piensa financiarla ante una deuda pública de 300.000 millones de euros de aquí a 2013. Además, la próxima estimación de recaudación fiscal para este año y el que viene, necesaria para calcular las posibilidades de financiación de cualquier bajada de impuestos, no se conocerá hasta noviembre.

En política exterior, cartera que con toda probabilidad asumirá Westerwelle, no se esperan grandes cambios. El líder liberal apoya la política de desarme de Barack Obama y defiende la retirada de las 40 bombas nucleares de tiempos de la Guerra Fría que EEUU sigue almacenando en suelo alemán. Las aspiraciones europeas de Turquía albergan potencial conflictivo en la futura coalición. El FDP no ve aún maduro al país para Europa, pero no le cierra las puertas como la CDU/CSU.

La adhesión de Turquía a la UE divide los socios del futuro gobierno

Westerwelle tendrá que afinar sus maneras. El lunes llamó la atención con un gesto poco diplomático, cuando un reportero de la BBC le preguntó si podía contestar una pregunta en inglés. Respuesta de Westerwelle: 'En Gran Bretaña, se espera que la gente hable inglés. En Alemania, igual. Aquí la gente espera que se hable alemán'. El diario británico The Independent vio en este episodio 'un aperitivo de una nueva arrogancia teutónica en los asuntos internacionales'.

Mientras tanto, el Partido Socialdemócrata (SPD) empezó a deshacerse de algunas de sus numerosas células muertas tras el histórico hundimiento electoral del domingo. El candidato Frank-Walter Steinmeier fue elegido jefe del grupo parlamentario con el 88% de los votos, pero renunció a sustituir en la presidencia a Franz Müntefering, quien confirmó ayer a su vez que no se presentará a la reelección en noviembre.

Un pragmático del partido, el todavía ministro de Medio Ambiente Sigmar Gabriel, es el favorito como próximo presidente del SPD. Sería un candidato de consenso entre el ala más conservador y los izquierdistas. La líder del ala izquierda del SPD, Andrea Nahles, podría ocupar la secretaría general, que abandonó ayer por iniciativa propia Hubertus Heil.

Amplios sectores del partido reclaman un mayor protagonismo del ala izquierda. La agrupación berlinesa reclamó la retirada de Müntefering, Steinmeier y el ministro de Hacienda, Peer Steinbrück, 'inseparablemente ligados' a la política de reformas del ex canciller Gerhard Schröder, que costó al SPD un tercio de sus afiliados.