Publicado: 22.05.2014 07:12 |Actualizado: 22.05.2014 07:12

Willy Meyer: "El 25-M marca el principio del fin del bipartidismo y el efecto Syriza nos va a ayudar"

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Pese a llevar dos legislaturas representando a Izquierda Unida en el Parlamento Europeo y ser un referente del Partido de la Izquierda Europea, los sondeos dicen que es un desconocido para el electorado. Willy Meyer (Madrid, 1952) contesta ─con la exquisita educación que le caracteriza─ que obviamente le preocupa, pero que no será porque no se lo trabaja. De hecho, según los cálculos que hacen en IU, para igualar todas las intervenciones que Meyer llevó en la última legislatura a Estrasburgo, el PP necesitaría 20 eurodiputados y el PSOE 13.

Después de un proceso de elaboración de la candidatura electoral cuando menos movido, el veterano Meyer repite por tercera vez como cabeza de lista apelando al voto del electorado socialista decepcionado, acusando al bipartidismo de caminar de la mano en Europa y de estar gestando una gran coalición en España ─a la alemana, a la griega o a la italiana─ para después de las elecciones generales.

Apunta a Felipe González, a Prisa, a las empresas del IBEX 35 y a la Casa Real, como los cerebros que quieren apuntalar el bipartidismo y ser los artífices en la sombra del enésimo Gobierno de concentración en Europa, y cree firmemente que si eso se produce habrá un trasvase de socialistas a la izquierda del PSOE.

En ocasiones ha llegado a afirmar que con mejorar los resultados de las últimas elecciones europeas, es decir, pasar del 4%, sería una victoria. Y pese a enmarcar el devenir de los comicios en clave europea, afirmando que el objetivo es que la izquierda suba en todos los Estados de la UE, en su interior, aunque no lo diga en público, debe saber que si en este contexto económico y social la coalición de La Izquierda Plural no acaba de confirmarse como alternativa, las críticas dentro de IU irán todas contra él.

En cualquier caso, Meyer se mantiene tranquilo, presume de experiencia, de lista y de campaña, sostiene que para "desmontar el tinglado" de la UE de la Troika y los hombres de negro hay que darle el poder al pueblo, y siempre tiene un momento para honrar la lucha antifascista ─por la que terminó unos meses en la cárcel y fue torturado─, reclamando en cada mitin una comisión para reparar la memoria de los represaliados del franquismo. 

Hace unos días, Raquel Garrido, número dos del Front de Gauche por París, decía desde el mismo sitio en el que está usted sentado hoy que Alexis Tsipras era un ejemplo para toda la izquierda europea por la experiencia de Syriza en Grecia. El lunes, en la primera vuelta de las elecciones locales, se situaron en cabeza. ¿Qué significa para Europa el ascenso de una coalición de izquierdas de este tipo?

Es un espaldarazo a lo que defendemos las izquierdas que estamos en el Partido de la Izquierda Europea. La Izquierda Plural lo que plantea es precisamente acabar con este proyecto europeo, que fue diseñado y construido no para el interés de la gente, para el empleo, para la cohesión social o para la felicidad de los ciudadanos, sino para garantizar la acumulación de capital y convertir Europa en una especie de gran sociedad anónima.

Tsipras es un símbolo que ha conseguido en Grecia ─la sociedad que más ha sufrido el austericidio─ resistir y ganar. Por tanto, Tsipras muestra que sí se puede. Se puede resistir y dar una alternativa al austericidio.

"Tsipras muestra que sí se puede. Se puede resistir y dar una alternativa al austericidio" Felicidad es una palabra que Tsipras utiliza mucho pero que en Izquierda Unida no suelen emplear cuando hablan de oponerse a los recortes y a la austeridad

Es cierto, pero la felicidad es un objetivo. Hacer hombres y mujeres libres, iguales, felices... es un objetivo irrenunciable para la izquierda frente al capitalismo en todas sus facetas. El capitalismo hace hombres y mujeres esclavos, desiguales e infelices y nosotros queremos la felicidad.

¿Empleando la terminología de la Troika, ¿cree que lo de Syriza puede provocar un efecto contagio al resto del sur de Europa?

Sí. Que nosotros vamos a subir en esta campaña electoral y que las fuerzas que diseñaron esta Europa, PP y PSOE, van a bajar es una realidad. El ciclo electoral va a marcar el principio del fin del bipartidismo y creo que Grecia y el efecto Syriza nos va a ayudar mucho.

¿Para cuándo una Syriza española? Y no me diga que IU es la Syriza española porque el proceso de convergencia no se ha completado

Yo digo lo que dicen ellos. Los compañeros griegos dicen que aquí Syriza es Izquierda Unida.

Hace justo un año visitaron Madrid el propio Tsipras, Jean-Luc Mélenchon y Pierre Laurent y todos coincidían en la necesidad de crear una alianza de los países del sur de Europa contra la Troika. Sin embargo, no ha habido mucha interacción entre las izquierdas del sur durante la campaña. ¿Con la candidatura de Tsipras es suficiente?

La verdad es que la campaña es muy corta, pero Tsipras ha matizado bastante ese discurso. Nosotros queríamos coordinar las luchas de los países intervenidos, pero Alexis siempre ha dicho que él es el candidato no del sur de Europa, sino de toda Europa. ¿Por qué? Porque el proceso de integración regional no es un fracaso del Sur, es un fracaso del conjunto de los Estados que conforman la UE. Si se miran los últimos índices de crecimiento se ve cómo Dinamarca o Finlandia están en recesión. Y en Francia, el primer ministro, Manuel Valls, acaba de anunciar un ajuste de 50.000 millones de euros.

Hay una crisis estructural y por eso nosotros siempre hemos hecho mucho hincapié en que los países intervenidos teníamos que coordinar las luchas. Por ejemplo, conseguimos una huelga en Portugal y España al mismo tiempo. Nuestro interés está en esa coordinación, pero siempre dando una alternativa global,  de ahí que Tsipras siempre diga que él no es el candidato del Sur, sino que es el candidato de los trabajadores del norte de Europa.

El PSOE insiste en que votar a Valenciano es votar a Schulz. ¿Es así? ¿Cómo es el mecanismo de elección del presidente de la Comisión con la nueva reglamentación y cómo se hace el de los comisarios?

Estamos viviendo una operación de las grandes fuerzas políticas porque saben que hay una gran crítica por la falta de un proyecto participado y democrático y la elección del presidente de la Comisión es un ejemplo de ello. Conforme a los Tratados, el Consejo Europeo es el que hace la propuesta al Parlamento. Es cierto que tendrán que tener en cuenta esta vez el resultado de las urnas pero al final son los jefes de Gobierno de la UE, que son mayoritariamente de derechas, los que lo proponen.

Nosotros presentamos a Tsipras para hacer una denuncia del procedimiento, porque el nuestro sería elegir un Parlamento Europeo con plena capacidad legislativa  y que tenga el poder real de elegir a un Gobierno, en este caso la Comisión, para poder controlarlo.

Nuestra apuesta es que en Europa haya tres poderes separados: legislativo, ejecutivo y judicial. Y eso sólo se conseguirá a través de un proceso constituyente que acabe con todos los Tratados, porque ese es otro de nuestros objetivos.

¿Y los comisarios cómo se eligen?

Pues igual. Para la elección de los comisarios se hacen ternas, hay un debate en el Parlamento ─es cierto que en alguna ocasión hemos conseguido parar la designación de un candidato por cosas muy escandalosas como declaraciones homófobas, racistas, etc─ pero al final es el mismo procedimiento.

¿Es ahí donde mejor se visualiza esa gran coalición entre socialdemócratas y conservadores que ustedes denuncian y que, por otra parte, Merkel ha comenzado a pedir en público?

Efectivamente. Pero es que ya hay ya una gran coalición de facto en la Comisión Europea formada por las derechas liberales y la socialdemocracia. En concreto, hay seis comisarios socialdemócratas, y uno de ellos es el español Joaquín Almunia. No hay que olvidar, además, que la Comisión Europea, forma parte de la Troika y la Troika es la que ha puesto la soga en el cuello a los países del sur.

Después, en el Parlamento Europeo, socialdemócratas y conservadores se dividen la presidencia seis meses cada uno y en las votaciones llegan a coincidir a veces en un 80% de las ocasiones.

Ha calificado a Valenciano como la gran decepción de la izquierda, ¿Por qué?

Valenciano es la gran decepción de la izquierda porque representa a la misma socialdemocracia que en Alemania decide no pactar un Gobierno de contención a Angela Merkel con Die Linke y Los Verdes. O a la de Francia, donde François Hollande, que gobierna en solitario, traiciona a su compromiso electoral de no apoyar el Tratado de Estabilidad. Es la gran decepción porque representa a esa izquierda europea entre comillas que ha renunciado a todos sus principios.

La socialdemocracia, en el momento que decidió en los años noventa apoyar el principio de la desregulación económica como uno de los pilares fundamentales de la construcción europea, junto a un Banco Central que es una cueva de especulación y una moneda sin tesoro público, arrió todas las banderas del partido reformista que salió del congreso de Bad Godesberg en 1959.

Los iconos de ese partido eran Olof Palme y Willy Brandt, cuyo discurso era totalmente contrario a la desregulación económica. Era un discurso fundamentado en la intervención pública de la economía y en que los Estados se reservaran una parte del sector productivo para moderar las ansias depredadoras del mercado. Defendía políticas fiscales muy agresivas desde el punto de vista de la progresividad y la garantía de mantener el estado de Bienestar.

Cuando en los noventa la socialdemocracia respalda el Tratado de Maastricht y todos los tratados que vinieron después hasta el de Estabilidad, cimienta un modelo europeo que se basa en unos pilares letales para la izquierda. Han entrado en un camino irreversible porque no están dispuestos a bajarse de ese modelo y han gobernado conjuntamente con los conservadores ese proyecto.

Antes de Alemania, vimos los casos de Grecia e Italia. En Grecia hubo muchísimas presiones después de las elecciones de 2012 para que Syriza no gobernara, y socialistas y conservadores se aliaron. En Italia, apelando a la estabilidad y a la responsabilidad, van ya tres primeros ministros que gobiernan en coalición y sin haber sido elegidos por los ciudadanos. ¿A España le espera lo mismo si se confirma esa caída del bipartidismo?

Yo estoy convencido de que en España se está fraguando una gran operación entre Felipe González, las empresas del IBEX 35, la Casa Real y el Grupo Prisa ─fundamentalmente por Cebrián─ para que se garantice la pervivencia del principio de desregulación.

Este país tenía un sector de producción estratégico público muy fuerte en el que estaba todo el paquete energético, parte del sector financiero, la siderurgia, el sector naval, los transportes, el correo, las telecomunicaciones...

Las privatizaciones que empezó Felipe González y continuaron los siguientes gobiernos hasta éste de Rajoy dieron lugar al IBEX 35, donde hay grandes empresas que antes eran públicas y en las que expresidentes y exministros del PP y del PSOE se sientan en los consejos de administración.

Lo que están tratando de garantizar es que las cosas sigan así, porque saben que un proceso constituyente en España como el que defendemos nosotros en IU implica dar la palabra al pueblo para que decida qué Constitución quiere y qué fórmula de Estado quiere. Si quiere una república federal o una monarquía, o cuando decimos que vamos a recuperar el capítulo sexto de la Constitución, que nos ha sido arrebatado por un golpe de Estado silencioso.

Usted nunca dice que PP y PSOE sean lo mismo, pero sí que aplican las mismas políticas ¿Lo explica?

No son lo mismo, pero hacen lo mismo. El pacto entre socialdemócratas y conservadores en Europa allanó el camino para que sean las grandes empresas transnacionales y el sector financiero los que gobiernen los Estados. El Estado era una garantía de derechos y ponía la política económica al servicio del interés general, pero cuando le quitas esa capacidad se desplaza el poder y pasa del Consejo de Ministros a los consejos de administración.

La foto que se hace Rajoy con los principales empresarios justo antes de la campaña es la mejor muestra del capitalismo patriarcal que nos domina y de que es ahí donde se toman todas las decisiones. Es un golpe silencioso de la Troika que, de la mano de PP y PSOE y a través de la Comisión, ha provocado la quiebra de nuestro país. Si no lo remediamos, no tendremos futuro.

¿Qué le ofrece la Izquierda Plural al socialista decepcionado?

Nosotros ofrecemos al elector que ha votado socialista tradicionalmente y ahora se lo está pensando la alternativa real, posible y factible de confrontarse con la Comisión Europea, con el Banco Central Europeo y con el Fondo Monetario Internacional. Es decir, con las tres instituciones que nos han llevado a la peor crisis desde los años treinta, creando una gran catástrofe social.

Y estoy convencido de que es gente que se ha movilizado, de que ha estado en las huelgas generales, en el 15-M, en las mareas, en contra de los ERE... sabemos que están decepcionados porque son conscientes de que el PSOE está en la Comisión Europea, que forma parte de la política austericida, que ha reformado la Constitución de la mano de la derecha e intuyen que vamos a un gobierno PP-PSOE.

"El bipartidismo está haciendo lo imposible para que la gente no vote el domingo" La  gran coalición que ustedes dibujan después de las generales implicaría que el PSOE se diera un tiro en el pie de cara a su electorado y gobernara con el PP. ¿Usted sería partidario de un pacto a la andaluza en el Gobierno del Estado entre IU y PSOE?  

Nosotros vamos a ver cómo va todo el ciclo electoral. Ahora tocan europeas,  después vienen las autonómicas y municipales, y al final las generales. Lo que queremos desde IU es un proceso constituyente también en España, pero somos muy conscientes de que para eso hace falta fuerza, no sólo la nuestra, sino de otras formaciones que también quieran formar parte de ese proceso. 

En Grecia, igual que en Alemania, hubo una escisión del PASOK ─como ya pasara con los socialdemócratas alemanes─. En España, si se planteara una gran coalición PP-PSOE, podría suceder que una parte de los socialistas confluyeran en IU para hacer nacer otra fuerza política. Yo no descarto a largo plazo que cuando se produzca un debate en el PSOE en las primarias pueda haber movimientos de socialistas que empiecen a plantearse que es necesario hacer otra cosa.

No parece que en el plazo de año y medio el PSOE vaya cambiar tanto como para aceptar abrir ese proceso constituyente

Ahora mismo es imposible que el PSOE quiera hacer ese proceso constituyente pero sé que hay un debate fuerte dentro del PSOE sobre la conveniencia o no de hacer ese Gobierno de coalición con el PP. Felipe González rectificó después de mostrarse partidario porque le han dicho que rectifique, pero hay discusiones muy fuertes que salieron a la luz también cuando negociamos el acuerdo en Andalucía. Esa posibilidad ya existía entonces, voces en el PSOE que decían que era un error gobernar con nosotros.

Las últimas encuestas les dan un porcentaje de votos superior al sondeo del CIS previo a la campaña, pero siguen estancados en torno al 11%. Sé que me va a decir que el objetivo es la mayoría y que si no se consigue, pues mejorar los datos de las anteriores. ¿Pero en el contexto actual, no cree que 5 o 6 eurodiputados siguen siendo una cifra muy modesta?

La Izquierda Plural es una fuerza que sufre un apagón informativo por decisión del IBEX 35 y del bipartidismo, que se reparte los medios de comunicación. Ellos han decidido que decir lo que estoy diciendo aquí es algo muy peligroso, por eso Financial Times hace poco vino a decir, hablando del futuro de Europa, que Alexis Tsipras es peligroso.

Como lo que queremos es hacer lo contrario de lo que ocurre, es decir, que la economía esté sometida a la política y no al revés, no por capricho, sino porque es la única manera de contener a un mercado libre que lo único que le preocupa son los beneficios, nuestra subida electoral es una subida que nos la tenemos que pelear boca a oído y de una manera descaradamente desigual con respecto al PP y al PSOE.

Nosotros aspiramos al máximo, que es tener fuerza suficiente en los Estados europeos y en el Parlamento para iniciar un proceso constituyente, es decir, derribar lo que hay y levantar un proyecto nuevo. Para alcanzar ese objetivo hace falta tiempo y fuerza. Con la fuerza que se nos dé, nosotros vamos a condicionar hasta donde podamos.

Si no tenemos fuerza para hacer un proceso constituyente, pero tenemos fuerza para acabar con este Banco Central y levantar un banco público, todos nuestros votos irán a ello. Si tenemos fuerza para derogar el Tratado de Estabilidad, derogaríamos el Tratado de Estabilidad.

¿Ese apagón informativo que le achaca sobre todo a El País, no cree que es simplemente un mecanismo de supervivencia del propio diario teniendo en cuenta su situación actual?

Por supuesto, los anticuerpos que crea el sistema les lleva a construir un muro para impedir que un movimiento político y social potente como IU, anticapitalista, el más serio desde el punto de vista de la posibilidad de un cambio real,  tenga visibilidad.

¿El peor enemigo de La Izquierda Plural en estas elecciones es el bipartidismo o la abstención? Algunos sondeos hablan de una participación de sólo el 40%

Yo creo que el bipartidismo es uno de los problemas que en este momento tiene la democracia en España y por lo tanto hay que combatirlo, porque el bipartidismo está a gusto con la abstención.

La abstención es el resultado también de la desregulación económica y pongo como ejemplo el país de la desregulación por excelencia, que es EEUU. EEUU es un país donde se necesita que la gente no vote y lo han conseguido. La mayoría de la sociedad estadounidense no vota. Vota sólo una minoría y además el sistema electoral estadounidense es un sistema donde los lobbies deciden a qué candidato hay que apoyar desde el punto de vista económico.

Ese modelo se trae a España, donde el bipartidismo está encantado con que la gente no vaya a votar. Están haciendo lo imposible. Si el bipartidismo quisiera que la gente participara, aplicarían el artículo 1 de la Constitución, que dice que España es un Estado social y de derecho basado, entre otras cosas, en la pluralidad política. La pluralidad política en España no existe. Las empresas de comunicación son las que se han repartido en función de PP y PSOE, y como tienen la garantía de que ninguno tocará la estructura financiera que los sostiene, que son los bancos, entonces, es una garantía.

El otro día, cuando hablaba de acabar con la precarización en el periodismo durante el acto en el Club Siglo XXI, el camarero que nos servía a los periodistas la comida dijo, "y con la de los camareros". ¿Qué le tiene que decir a los camareros?

A los camareros y a todo el mundo. En estos momentos, este sistema depredador, que no tiene humanidad, el poquito empleo que crea es un empleo semiesclavo. Yo ya no digo temporal, porque uno puede tener un empleo temporal bien pagado y estar fenomenal. No, estamos en empleos que no garantizan la subsistencia, van a la esclavitud. Los camareros, los jóvenes, los mayores, los que ven una oportunidad y la cogen porque no ven otra salida...

Están haciendo una campaña muy expansiva, prácticamente no hay municipio que no haya visitado al menos un candidato. ¿Están haciendo directamente campaña para las municipales o se toman éstas como un test?

Siempre hemos dicho que nuestra gente, cuando más se moviliza, es en las municipales. Y creo que hemos conseguido activar a nuestra gente como nunca en unas europeas. Por eso hemos organizado una campaña expansiva, estamos en todo el territorio, todos los candidatos se están moviendo, hay una buena respuesta en los actos electorales y a mí me ha sorprendido positivamente porque yo ya llevo dos a mis espaldas y es como la noche y el día.

En las anteriores elecciones europeas no había movilización ni participación y en éstas no hay acto donde estemos que no sea un acto masivo, con calor. En Valencia, por ejemplo, fue extraordinario, con unas 700 personas. Igual que en Gijón, en Pamplona... en fin. La gente tiene muchas ganas de ir el 25 para devolverle la pelota a la Troika. 

IU pasó un proceso turbulento para elaborar su lista, aunque al final, la sensación general que han querido transmitir es que era la mejor que se podía haber configurado. Sin embargo, dos de las personas con mayor protagonismo, como Lara Hernández y Javier Couso, están tan atrás que con los números de las encuestas no llegarían al Parlamento. ¿No cree que promocionar de esta manera a esos dos candidatos es, en cierto modo, engañar un poco a la gente y engañarse a sí mismos?

Para nada. Estamos haciendo una campaña con todos los candidatos y todos tienen un papel importante. Por ejemplo, Paloma López está haciendo una campaña extraordinaria y es la número dos. Marina Albiol, la cuatro, también está haciendo una campaña muy buena. No hay una prevalencia de unos candidatos sobre otros, estamos todos desplegados al mismo nivel y con la misma intensidad. Vamos en un orden determinado, que es el que puso la organización, y no engañamos a nadie. Ojalá sacáramos 15 o 16.

¿Con dos legislaturas en Europa, no le preocupa que en todos los sondeos aparezca como el candidato menos conocido?

Me preocupa, pero es lo que estábamos hablando. No es porque no haya trabajado, no es porque no haya tenido iniciativas, de hecho estoy reconocido como uno de los eurodiputados con más actividad, no es porque no haya producido noticias, sino porque se ha producido un apagón informativo.

¿Y no será culpa también de la estrategia de comunicación que tiene IU? ¿Es falta de medios?

No, yo creo que no. Hacemos lo imposible. Tenemos una red social muy importante, pero es que no se puede competir con PP y PSOE. Nosotros hemos generado noticias muy importantes, pero no han aparecido porque no interesaban.

¿PP y PSOE han votado a favor de que continúen las conversaciones sobre el libre comercio con EEUU, por qué no hablan de ello durante la campaña?

A nosotros nos preocupa mucho. Ha terminado ya la cuarta ronda de negociaciones y no hay ningún tipo de información sobre ello. Lo están llevando con total opacidad.

Hemos criticado el Tratado por dos razones: primero, nos parece una ignominia que EEUU aceptara que ha espiado todas las comunicaciones europeas y, sin pedirle responsabilidad penal y política alguna, se continuara con la  negociación. Desde el punto de vista de la democracia y de la soberanía europea es inadmisible. Segundo, porque PP y PSOE se han puesto de acuerdo en que  la zona de libre comercio con EEUU es un objetivo común.

Nosotros estamos en contra de cualquier zona de libre comercio que no tenga en cuenta las asimetrías, como es el caso. Va a ser un tsunami para la economía local europea.

¿Qué consecuencias puede tener para los productores locales con los que se hace fotos Cañete comiendo sobrasada, anchoas, tomates o degustando aceite de oliva?

Para ellos significa que la competitividad de los productos estadounidenses arrasará con la producción agroalimentaria en Europa. Y no sólo para ellos. Acabará con los servicios, la propiedad intelectual, las producciones cinematográficas, porque es imposible competir. Hay una fundación suiza que ya ha estimado que se perderán entre 400.000 y un millón de puestos de trabajo en cuanto se ponga en marcha el Tratado.

Es una opción equivocada políticamente y una ruina para Europa. Estratégicamente está pensado a muy, muy corto plazo, porque esto es el resultado de que la hegemonía económica occidental se va a acabar y volveremos al siglo XV. El poder económico se está desplazando a Asia, a los países emergentes como Brasil. Y en lugar de hacer un planteamiento de reubicarte en esa nueva realidad, lo que están haciendo es cerrarse en banda con EEUU para intentar aguantar. Es algo que nos llevará a medio y corto plazo a asolar la producción local.

¿Qué modelo alternativo proponen ustedes?

Proponemos un comercio justo. Hay dinero y recursos suficientes dentro de otro modelo productivo, no consumista, sostenible, que acabe con el cambio climático, que no comprometa la continuidad del planeta, y que esté globalizado, pero globalizado en los derechos.

Cada vez que se firma un Tratado de Libre Comercio en el mundo se eliminan todos los derechos, incluidos los derechos humanos. Se ha visto en Colombia, en Perú, en Marruecos, Israel, Arabia Saudí... Cualquier relación comercial debe basarse en la reciprocidad, en la complementariedad, en la justicia y los derechos humanos. Si no, se convierte en un ariete contra la gente.

"Cañete es un hombre que habla demasiado. Se debería contener un poquito porque tiene un problema" Ustedes presentan un programa para Europa de 90 páginas e incluyen un documento especialmente dedicado a los jóvenes. ¿Qué resaltaría de su programa y qué opina de que el PSOE sólo haya presentado un manifiesto?

El PSOE y el PP no tienen programa porque tienen los Tratados. Ese es su programa. Están atados a los tratados porque lo han rubricado todo desde Maastricht hasta Lisboa y han aplicado con rigor el austericidio de la Troika y son cómplices de ello.

Nosotros sí tenemos un programa porque queremos cambiar de raíz todo este tinglado y ponerlo al servicio de la gente, recuperar Europa y convertirlo en un punto de referencia otra vez como lo fue en el siglo XIX. Que tenga como bandera la libertad, la igualdad, la fraternidad, el empleo. Pero para eso hace falta darle el poder al pueblo.

Cañete dice que en 2015 seremos la locomotora europea. ¿Es un poco como aquello de la Champions de Zapatero?

Es similar. Cañete es un hombre que habla demasiado. Se debería contener un poquito porque tiene un problema. Cañete es un hombre feliz porque trabaja para los suyos y, por lo tanto, los latifundistas, los terratenientes están muy contentos con él.

En eso, desde luego, es muy eficaz y lo demostró como ministro de Agricultura con una política agraria de la UE que ha bajado su presupuesto y que no acopla las ayudas a la producción, sino a la extensión. Y así aparecen los agricultores parásito: la duquesa de Alba, la reina de Inglaterra... pero bueno, nosotros vamos a combatir esa idea también.

Los partidos fascistas, xenófobos y euroescépticos pueden obtener muy buenos resultados en las elecciones del domingo. ¿Cómo afrontan la legislatura con un Parlamento así?

Puede ser un Parlamento complicado. Vamos a tener que dar una batalla muy fuerte porque hay de todo, euroescépticos, xenófobos, racistas y fascistas. Ahora hay voces que se alzan preocupadas por el ascenso del racismo y del fascismo y algunas voces desde España, de PP y de PSOE, han permitido con sus distintos gobiernos que todavía tengamos gente enterrada en las cunetas.

Somos el único Estado europeo que tiene esto. Hay que educar al pueblo en la cultura antifascista. En España no solamente no se ha educado, sino que se ha consentido el silencio y ningún Gobierno ha querido crear una comisión de la verdad, la justicia y la reparación.

Somos el único Estado europeo que luchó contra el fascismo sin que hubiera un sólo reconocimiento público. Somos el único Estado europeo que luchó contra el fascismo en el que en los tribunales todavía hay sentencias como la de Miguel Hernández, que es el mayor ejemplo, pero también la de mi abuelo y todos aquellos que fueron procesados y condenados por auxilio a la rebelión.

Esas sentencias tendrían que ser anuladas por el Estado y el Estado tendría que hacerse cargo de la reparación, tendría que encargarse de que en todos los libros de texto se explique de verdad lo que fue el fascismo en España, el golpe de Estado del 18 de julio, lo que fue la lucha heroica del 39 hasta el 77, y eso no se explica ahora. Si uno quiere preocuparse por el ascenso del fascismo, lo que debe hacer es combatirlo y explicar lo que fue.

¿Seguimos 40 años por detrás del resto de Europa, no sólo por la ley del aborto, no?

Efectivamente, efectivamente.


http://www.quoners.es/debate/crees-que-las-elecciones-europeas-marcaran-el-fin-del-bipartidismo