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Xi Jinping obtiene el apoyo militar para ser el máximo líder chino en 2012

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El vicepresidente de China, Xi Jinping, fue nombrado hoy "número dos" de la Comisión Militar Central, un paso clave en su ascenso político para convertirse en el máximo líder del país asiático en la próxima década, ya que muestra el apoyo del Ejército chino a su ascenso en el poder.

Xi, de 57 años, fue aprobado como nuevo vicepresidente de la mencionada comisión en la última jornada del plenario anual del Partido Comunista de China, por lo que ya ostenta puestos destacados en los tres principales pilares del poder en el régimen: el PCCh (donde es uno de los nueve miembros del todopoderoso Comité Permanente), el Gobierno y ahora también el Ejército.

El vicepresidente estatal y militar queda así situado en la recta final para ocupar la secretaría general del PCCh en 2012 y la presidencia del Gobierno chino en 2013, cargos que ostenta actualmente Hu Jintao y para los que en la política interna del partido es necesario contar con el apoyo del Ejército Popular de Liberación (ELP).

El hecho de que Hu siguiera prácticamente los mismos pasos hace una década es lo que parece garantizar a Xi su puesto de "heredero" cuando el presidente deje sus cargos, algo que según la actual ley china -a diferencia de en los primeros mandatos del régimen- debe llevar a cabo una década después de ser investido.

Nacido en 1953 en Pekín, Xi ocupó antes de llegar al poder central puestos de responsabilidad en cinco provincias chinas, entre ellos el de gobernador de Fujian y Zhejiang, situadas en la desarrollada costa este del país.

En 2008 Xi sucedió en la vicepresidencia del Gobierno a Zeng Qinghong, retirado por razones de edad, y se ha encargado de labores como la supervisión de los Juegos Olímpicos o del desfile militar por el 60 aniversario del régimen (1 de octubre de 2009), dos tareas que los analistas consideraron una muestra de apoyo a su ascenso en el poder.

Pese a todo ello, como ha ocurrido en el pasado con aspirantes al máximo liderazgo de China, Xi es un personaje todavía enigmático y desconocido, tanto en el mundo diplomático como entre los ciudadanos chinos, que por ahora conocen mucho más a su esposa, la popular cantante folk Peng Liyuan.

Xi es hijo de Xi Zhongxun, uno de los héroes de la revolución comunista china, y es un ejemplo más de líder que ha ascendido gracias al pasado militar de su progenitor, lo que lo enmarca en el grupo de los llamados "príncipes comunistas" o "taizidang".

Estos "príncipes", entre los que hay otros influyentes políticos chinos como el ex ministro de Comercio Bo Xilai, el viceprimer ministro Wang Qishan o el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, forman un grupo que, según analistas como Willy Lam (autor del libro "Política China en la Era de Hu Jintao") originan sentimientos encontrados en el seno del gobierno.

Muchos máximos líderes chinos se han mostrado en el pasado reticentes a que estos "príncipes" copen los puestos de mayor poder, ya que opinan que su presencia puede mostrar nepotismo, además de porque muchos de ellos se han visto envueltos en casos de corrupción.

Para analistas políticos chinos, el ascenso de Xi es una muestra de la alternancia en el poder entre las distintas facciones del PCCh.

Durante los últimos años otro nombre sonó como futurible presidente chino, el del ahora vicepremier Li Keqiang (protegido de Hu), pero el nombramiento de Xi parece relegarle a un puesto secundario, aunque destacado, en la próxima década (quizá primer ministro o presidente del Legislativo).

Si el grupo de Hu, formado en la Liga de Juventudes Comunistas, sucedió en 2002 y 2003 al "clan de Shanghai" que encabezaba el ex presidente Jiang Zemin, Xi es un exponente de un nuevo tipo de políticos cuya agenda política es todavía una incógnita.

Queda por ver si Xi está más cercano al capitalismo a ultranza del ya prácticamente desaparecido clan de Shanghái (la condena a prisión del ex secretario del PCCh en esa ciudad, Chen Liangyu, dio el finiquito a esa facción "rival" de Hu).

O si se inclina a una continuación de la agenda del actual presidente, al menos en su discurso más partidaria de corregir los fallos del desarrollismo (degradación medioambiental, mayor diferencia ricos-pobres, etc.).

En cualquier caso, en lo político es considerado, como la mayoría de dirigentes chinos, un partidario del inmovilismo del sistema, además de nacionalista a ultranza.