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"Si el yuan se revaloriza, habrá problemas en China"

Fan Gang. Director del Instituto Nacional de Investigación Económica de China. Prevé años de gran crecimiento para el gigante asiático y menores desigualdades internas

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Es director del Instituto Nacional de Investigación Económica de China, presidente de la China Reform Foundation, y consultor del Banco Mundial, OCDE, PNUD y así hasta 13 instituciones. Fan Gang (Shanghai, 1953), considerado uno de los economistas chinos más relevantes, hizo un hueco en su agenda para ofrecer en Casa Asia, en Madrid, una conferencia sobre las relaciones entre China y América Latina.

Usted trabaja para 13 instituciones, así que tendrá una imagen completa de la situación actual de la economía. ¿En qué momento de la recuperación estamos?

Definitivamente, la peor parte de la crisis ya ha pasado. El problema es que hay grandes diferencias entre países, especialmente entre los desarrollados y los subdesarrollados. A EEUU y la UE, les costará más tiempo salir de lo que alguna gente esperaba porque se ha subestimado el daño que les ha hecho la crisis, así que tardarán tres o cuatro años en volver a la normalidad. Para los mercados emergentes, especialmente Asia y América Latina, las cosas tienen mucha mejor pinta y están ya casi en la vía de la recuperación. Han aprendido de otras crisis. En cambio, otros países que no sufrían crisis graves desde hacía mucho tiempo pensaron que todo pasaría de largo y se relajaron.

¿Qué supone para un chino haber superado a Japón como segunda potencia mundial?

Sí, somos la segunda potencia mundial pero es que ¡también somos la más poblada! En renta per cápita, aún estamos muy lejos de los japoneses y esa sigue siendo una gran diferencia. La renta per cápita de China es de 4.000 dólares, mientras que la de Japón es de 40.000 dólares. Y estar en esta fase del desarrollo implica muchos problemas nacionales que solucionar, incluidas las desigualdades internas. Al mismo tiempo, nuestro sistema educativo es aún limitado y también la asistencia social. Esas cosas nos convierten aún en un país en desarrollo.

¿Cuáles son sus predicciones para China los próximos años?

Creo que tiene todavía un gran potencial, sobre todo si consigue sortear la recuperación con recaída (crecimiento en W) que se va a producir. Si es así, China aún tiene por delante 10, 15 e incluso 20 años en los que registrará un crecimiento del 7% o el 8%. Eso si la política es correcta, lo que incluye evitar por completo la crisis financiera y la social. Es un trabajo muy difícil, pero eso le hará un país más desarrollado y capaz de contribuir a la comunidad internacional. Además, disminuirán las desigualdades internas, que sólo pueden ser suavizadas con un crecimiento prolongado.

El primer ministro de China, Wen Jia Bao, dice que, si el yuan se revaloriza, habrá graves problemas en China.

Estoy de acuerdo, sobre todo si hay una gran apreciación frente al dólar, como ocurrió en los años ochenta con Japón: ellos no eran un país en desarrollo y ya tuvieron problemas, así que imagínese para China, donde aún tenemos un 30% o 40% de la fuerza laboral en el sector agrario y donde el trabajo es muy inestable. Esta revalorización haría mucho daño a la industria y acabaría con muchas empresas y, por tanto, empleos. Esto es por lo que China prefiere esta política, con una subida gradual, lo que le daría a la industria algún tiempo para el ajuste. Eso supone perder algunos empleos, pero no una crisis social.

¿Qué intereses mutuos tienen China y América Latina?

China necesita más mercados y grandes fuentes de recursos. América Latina, también. Estamos en el siglo XXI, no en el XIX, podemos salir fuera y comprar, intercambiar, invertir... y eso es lo que hace China, hacer negocios. La única diferencia con lo que hacen otros países es el tamaño. España ahí tiene un papel importante que jugar y un negocio potencial muy grande. Algunas de sus compañías, como BBVA, lo están aprovechando y haciendo negocios, y China necesita de estas empresas.

La petrolera china Sinopec ha comprado una parte de la filial brasileña de Repsol, por la que ya ha mostrado interés en varias ocasiones.

Las compañías chinas buscan un compromiso a largo plazo, un compañero con el que compartir esfuerzos, quieren invertir y ganar dinero, y Sinopec es el mejor ejemplo.