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Yudhoyono pierde ventaja ante los rivales por las denuncia de "irregularidades"

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El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, mantiene hoy su condición de favorito en los comicios presidenciales del próximo miércoles, aunque las denuncias de graves irregularidades en el censo electoral ha logrado reducir la ventaja que tenía sobre los otros candidatos.

La última encuesta, publicada hoy, en la segunda jornada de reflexión, refleja que el actual jefe de Estado, de tendencia reformista, y su vicepresidente, el ex gobernador del Banco Central, Boediono, obtendrían el 51,95 por ciento del apoyo popular.

El estudio elaborado por el Centro Estratégico para el Desarrollo y la Reforma Política, otorgó a Yudhoyono el peor registro de los últimos tres meses, y le da un porcentaje que está ligeramente por encima del mínimo requerido para no tener que celebrar una segunda ronda.

Por su parte, los otros dos candidatos, la ex presidenta Megawati Sukarnoputri, y el actual vicepresidente, Jusuf Kalla, experimentaron modestos avances, según indican las encuestas de intención de voto.

Megawati, nacionalista y veterana política, y su candidato a la vicepresidencia, el polémico ex general Prabowo Subianto, acusado de secuestrar y torturar activistas pro democracia durante el régimen del ex presidente Suharto, obtendrían el 22,25 por ciento de los escrutinios, cuando hasta ahora los sondeos le habían otorgado entre el 10 y el 17 por ciento.

Por su parte, el vicepresidente Kalla, de perfil conservador y elitista, concurre a los comicios junto a Wiranto, un ex general acusado de violar los Derechos Humanos, y lograría un 18,27 por ciento de los votos, según esta última encuesta.

El sondeo apuntó además que el promedio de indecisos representa el 7,53 por ciento de los más de 176 millones de votantes.

Varios observadores internacionales apuntaron que el desgaste del presidente no proviene tanto de la confrontación política, que ha sido escasa en esta campaña sin lustre, como de la estrategia conjunta de descrédito organizada por los otros dos candidatos.

En la última semana, Megawati y Kalla se han unido para destacar los errores del censo electoral y acusar a la Comisión Electoral Central (KPU) y a Yudhoyono de propiciar un "fraude masivo".

Además, han contado en sus críticas con el apoyo de Nahdlatul Ulama y Muhammadiyah, las dos mayores organizaciones musulmanes del país, que en conjunto tienen unos 70 millones de miembros.

Ambos candidatos han dado a la Comisión hasta la medianoche del lunes para que arreglar todas las "irregularidades", incluida la supuesta incorporación de varios millones de nombres falsos.

En este sentido, una comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional encabezada por la formación de Megawati denunció la semana pasada que alrededor de 49 millones de electores no había sido inscritos en el censo.

En caso de que no se corrijan estos fallos, Megawati y Kalla han amenazado con pedir el aplazamiento de la votación, una decisión que supondría un duro revés para las credenciales democráticas de Indonesia y las del propio Yudhoyono.

"Queremos proteger los derechos de las personas, y que sean capaces de ejercer su voto", afirmó Megawati.

Para minimizar los problemas, el Tribunal Constitucional falló a última hora de hoy a favor de permitir el voto de todos aquellos indonesios que puedan presentar un documento de identidad aunque no estén inscritos

El asunto de las irregularidades no es nuevo, pues ya en las elecciones parlamentarias de abril muchos partidos denunciaron que varios millones de personas no pudieron ejercer su derecho al voto por no figurar en el censo.

Al principio de la campaña electoral, los analistas previeron un ligero descenso del apoyo del electorado al presidente en favor de los otros dos candidatos.

Tanto Megawati como Kalla plantearon una estrategia agresiva en los comicios, mientras que el presidente optó por mostrar los logros de su gestión durante su mandato de cinco años.

Más de 176 millones de indonesios están llamados a las urnas para elegir al presidente, en unos comicios que se celebraran tres meses después de las elecciones legislativas que ganó el Partido Demócrata (PD) de Yudhoyono con más del 20 por ciento de los votos válidos emitidos.