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Yves Saint-Laurent estrena su nuevo concepto estético de boutique

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El cielo grisáceo de París no deja presagiar la llegada de la primavera, pero ésta ya está en los escaparates de la ciudad, sobre todo en los de Yves Saint Laurent, que hoy comenzó a presentar su "nuevo concepto de boutique", en vísperas de los desfiles prêt-à-porter de otoño-invierno 2008-2009.

Al tratarse de una firma de alta costura de tal calibre, esto no es, por supuesto, un asunto meramente decorativo, sino algo mucho más profundo y, efectivamente, conceptual.

Esencial -se podría decir al visitar el lugar- antes de que la inauguración oficial, prevista para el lunes por la noche, revele sus secretos al público y muestre su fachada acristalada que hoy todavía permanece cubierta.

La tarjeta de invitación al acto da fe de la envergadura del proyecto, por diversas características como su considerable grosor y resistencia y que va a juego con su sobre lacado en color "Opium", el del mítico perfume YSL, creado en 1967.

Todo ello es, en realidad, una revolución esperada, con la que el modisto italiano Stefano Pilati quiere dejar su impronta, "la huella de su paso" por Saint-Laurent y mirar al futuro, mientras retoma sus raíces, explicaron a Efe sus colaboradores.

Esta propuesta no tiene nada que ver con la violenta, rápida y costosa metamorfosis que de la mano de Tom Ford -el antecesor de Stefano Pilati- tiñó de blancos, negros y grises geométricos los establecimientos de la firma distribuidos por todo el mundo.

Pilati ha apostado por los materiales ecológicos, cuya fabricación dañen el planeta lo menos posible, como el "cemento tratado", que es un "productor de menos CO2 y consumidor de menos agua", indicaron los colaboradores del diseñador.

Con la idea de que cada boutique exprese las particularidades de su entorno dentro de una misma línea, en la de París, el cemento imita a uno de los típicos motivos de espigas característicos del parqué francés.

Este material también da forma a sillones confortables -pese a su pétrea apariencia- o a estanterías que junto a otras doradas y lacadas en "opium" sientan la base de la "horizontalidad" deseada por el modisto.

El epicentro de esta nueva revolución que devolverá paulatinamente el calor, la luz, el oro y el color "opium" a la imagen de una de las más míticas firmas de costura de París, está en la primera tienda de prêt-à-porter abierta por un modisto de alta costura, en el número 6 de la plaza de Saint Sulpice.

Fue Yves Saint-Laurent quien ese mismo año se había convertido en el primer gran modisto que rompió su dedicación exclusiva con el lujo y el delicado hecho a mano y a medida, para hacerse accesible a un mayor número de mujeres, gracias a la industria del "listo para llevar".

El resultado de ese proyecto contracorriente está hoy a la vista; después de Nueva York, Londres, Madrid y Milán, más de 90 creadores, diseñadores y modistos de todo el mundo presentarán en París, a partir de mañana y hasta el próximo domingo, sus ideas para la mujer de la próxima temporada otoño-invierno.

En París, tendrán la última palabra y fueron los primeros en tomarla, una quincena de creadores africanos y caribeños reunidos en "Labo Ethnik", antes de que desfilen los últimos diseños de las firmas de alta costura más gloriosas, desde Chanel a Dior y, por supuesto, Yves Saint-Laurent.

El modisto nigeriano Alphadi y la Asociación para la Promoción Cultural y la Educación en África están detrás de este proyecto del "Salón de Moda Multicultural", que celebrará su segunda edición este fin de semana.