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Zabalo dice que preparó el atentado de Salou con Berasategi y exculpa a Barbarin

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Uno de los etarras acusados de colocar un coche-bomba en 2001 en un hotel de Salou (Tarragona) y que hirió a una veintena de personas, Xabier Zabalo, ha dicho hoy que decidió junto a su compañero Ismael Berasategi "hacerlo y listo", y los dos han negado la participación de la otra detenida, Ainhoa Barbarin.

En el juicio que hoy se ha celebrado en la Audiencia Nacional, Zabalo ha admitido así haber participado en estos hechos, por los que el fiscal pide entre 215 y 223 años de prisión por delitos de pertenencia a organización terrorista, estragos, lesiones terroristas, robo de vehículo y falsedad en documento oficial.

Zabalo, que como los otros dos se ha negado a responder a las preguntas del Ministerio Fiscal y de la acusación popular -representada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo-, ha explicado que Barbarin no intervino en este atentado "ni en otros", aunque ha reconocido que él y Berasategi decidieron colocar el coche-bomba en Salou "y listo".

Según el escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía, Berasategui alquiló en enero de 2000 un local en Urretxu (Guipúzcoa) y constituyó junto con Zabalo una empresa dedicada al lavado y limpieza de vehículos, aunque en realidad los locales se utilizaban para ocultar coches previamente sustraídos y preparar los explosivos que luego colocaban en ellos.

El 10 de agosto de 2001 sustrajeron un coche en Ondarroa (Vizcaya) y lo trasladaron a Urretxu, donde le colocaron un artefacto explosivo, compuesto por unos 50 ó 60 kilos de tytadine, así como placas falsas, tras lo cual, Berasategui y Barbarin lo llevaron hasta Salou y lo estacionaron la noche del 17 al 18 de agosto en la calle Les Dunes.

A las 07:16 horas del 18 de agosto, Berasategui llamó a la DYA de Guipúzcoa para avisar de que a las ocho de la mañana iba a estallar un coche-bomba en el aparcamiento del hotel Calafont, por lo que las Fuerzas de Seguridad procedieron al desalojo del establecimiento.

La explosión, que se produjo a las 08:03 horas, provocó lesiones a una veintena de personas, entre ellas tres guardias civiles y varios niños, y causó daños a bienes inmuebles valorados en 645.130 euros y a bienes muebles por un valor de 147.743 euros, aunque para un guardia civil que hoy ha comparecido como testigo podría haber causado una "auténtica masacre".

Sin embargo, Berasategi ha negado ante la defensa de Barbarin la participación de la presunta etarra en estos hechos, después de que tuviera que ser reprendido por el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, por no guardar silencio durante la intervención de la fiscal Blanca Rodríguez.

"A Ismael nadie le ha mandado sentarse. Es una falta de educación hablar y no atender al Ministerio Fiscal. Sé que les importa un bledo el juicio, pero por lo menos aparenten atender", ha aseverado.

Pero Guevara también ha llamado la atención de los funcionarios de policía, a quienes ha indicado que "deberían haber intervenido e impedido que -los acusados- hablaran y no tener así que intervenir el presidente. Cada uno tiene su misión, ya saben lo que tienen que hacer cuando yo presida", ha espetado.

Los tres acusados ya fueron condenados por la Audiencia Nacional a catorce años de prisión por colocar uno coche-bomba en el aeropuerto de Málaga el 26 de julio de 2001, que fue desactivado por miembros de los TEDAX.

Para el Ministerio Público, los procesados fueron captados por ETA para formar un grupo dedicado a realizar atentados mediante coches cargados de explosivos, por lo que los tres constituyeron a finales de 1998 el "comando Behorburu", bajo las ordenes directas del aparato militar de ETA, que les facilitaba los medios materiales y económicos para ejecutar los mismos.