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Zapatero, un "abortista defensor de los monos"

Una asociación conservadora italiana emprende una campaña antiabortista que pone en el ojo del huracán al presidente español

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'Zapatero prefiere concederle derechos a los animales y no a los embriones, o sea, a la vida humana'. Son palabras de Diego Righini, portavoz de Il Popolo della Vita, que ha sembrado las calles de Roma con carteles en contra del presidente español. 'Zapatero es el símbolo europeo de la política contra la vida y la persona. Es nuestro adversario intelectual y cultural'.

El póster que alude a Zapatero forma parte de una campaña en contra del aborto realizado por una asociación vinculada al Pueblo de la Libertad, donde cohabita el primer ministro Silvio Berlusconi y el ex líder de Alianza Nacional, Gianfranco Fini. Critican la píldora abortiva, a los homosexuales y a Zapatero con juegos de palabras e imágenes llamativas.

Uomo fobia (hombre fobia) suena a homofobia. Charlton Heston besa a la simia y doctora Zira. Zapatero aboga por los derechos humanos para los monos y niega la vida a los niños.

Ellos, en cambio, se presentan en los carteles como La Anticrisis. 'Vuestro presidente es un ejemplo negativo a nivel europeo desde el punto de vista homosexual, cuya cultura ofende al hombre en cuanto ser vivo', explica el portavoz en una entrevista teléfonica a Público.es.

Righini —cuya campaña ha mosqueado a las asociaciones gays romanas, que a principios de mes se echaron masivamente a la calle en contra de la homofobia y para exigir la igualdad— quiere dejar claro que el Partido Democrático, principal referente del centroizquierda italiano, ha 'distorsionado' sus carteles. 'Dicen que atacamos a los homosexuales, pero no es así. Criticamos la política antivida y la píldora RU-486'. Y, aprovechando que el Tíber pasa por el Lazio, a Zapatero.

El Pueblo de la Vida nació en marzo de 2008 con motivo de las elecciones locales al Ayuntamiento de Roma. Junto a otras listas cívicas y partidos políticos conservadores, apoyó al hoy alcalde de la capital italiana, Gianni Alemanno. Su elección no estuvo exenta de polémica, ya que el candidato del centroderecha había sido acusado en numerosas ocasiones de ser un 'picchiatore fascista', o sea, un 'matón ultraderechista' que se recicló en paralelo a su ex partido, Alianza Nacional.

El mérito de aquella transición fue de Gianfranco Fini, quien fue apagando la fiamma tricolore lentamente hasta que, tras su etapa en AN y el rechazo a los símbolos del pasado, decidió integrarse en un nuevo partido impulsado por Silvio Berlusconi, el Pueblo de la Libertad.

El Fini del 2009 ocupa la presidencia de la Cámara de los Diputados (nuestro Congreso) y Alemanno, el sillón de la alcaldía romana, a la que accedió después de la jugada en falso de un hombre de consenso con ganas, el ex PCI Walter Veltroni.

El veterano político izquierdista quiso usar su prestigio acumulado como alcalde de la capital para intentar el asalto a la Presidencia del Consejo de la República, en manos de la derecha.

Para ello fundó el Partido Democrático, donde confluyeron los poscomunistas Demócratas de Izquierda y los democristianos sociales de La Margarita. La importación de la franquicia estadounidense iba a ser acompañada por una expansión de las siglas por Europa adelante, una iniciativa que encontró eco en políticos como Pasqual Maragall.

La derrota de Veltroni frente a Berlusconi frenó el proyecto en Italia, el sueño europeo de un centroizquierda bien avenido y abrió la puerta del Campidoglio a Gianni Alemanno, cuyo currículo pasaba por la cartera del Ministerio de Agricultura. Su rival, Francesco Rutelli, quedó a siete puntos del flamante vencedor en las urnas.

Frente a un político desgastado (ya había sido alcalde de Roma, pero salió trasquilado en su intento de destronar a Berlusconi), Alemanno presentó un programa basado en la dureza con la inmigración y la delincuencia. El Pueblo de la Vida, azote de Zapatero más allá de los Alpes, aportó su grano de arena para que un homófobo ultraconservador se convirtiese en alcalde de Roma.