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Zapatero acepta implicar a la banca y dice que España no pedirá créditos

El presidente se muestra convencido de que el plan insuflará brío a la economía española

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Tras ocho horas de reunión, el presidente del Gobierno compareció algo más relajado pero exhausto. Según José Luis Rodríguez Zapatero, el segundo rescate de Grecia y el diseño de un “poderoso arsenal” contra la especulación van a contribuir a contrarrestar la incertidumbre que “había avanzado” sobre España hasta revestir “la máxima gravedad”. No en vano, los líderes de la zona del euro llevaban semanas culpando a Grecia como fuente de los problemas de Italia y España, pero cerrar el rescate heleno ya no iba a ser suficiente.

España se había mostrado en todo momento en contra de la participación del sector privado en el rescate, pero ayer, el presidente del Gobienro avaló esta solución al tratarse de una contribución “voluntaria”, definida y aceptada de antemano por los bancos. En cualquier caso, Zapatero recordó la “poca exposición” de las entidades españolas a la deuda griega, un elemento que ha pesado en la aceptación final de la decisión.

Para Zapatero, permitir que el fondo de rescate conceda líneas de crédito de manera preventiva y la compra masiva de bonos de deuda en el mercado “transmite un mensaje de confianza”, “credibilidad y ante todo permite a los países del euro tener la expectativa de la recuperación económica” sin que la frustre la especulación. Sin embargo, Zapatero ha descartado que España vaya “a hacer uso” de ninguna línea de crédito preventiva, pese a que están pensadas para que los países que estén bajo la tensión de los mercados puedan recurrir a este instrumento antes de llegar al rescate. Es decir, para España e Italia.

Según el jefe del Ejecutivo, supone un “factor de estabilidad” y “un alivio” para la deuda española y para los líderes de Gobiernos que cumplen con la reducción del déficit al ritmo previsto pero no ven recompensada esa labor en cuanto a credibilidad ante los acreedores.

Aunque Grecia seguirá protagonizando reuniones durante los próximos años, el resultado de la cumbre de ayer es “histórico”, según el presidente, porque contribuye a cerrar un círculo vicioso que ha situado a la zona euro y a sus socios más vulnerables al borde del abismo, dijo Zapatero.

Sin embargo, para España las buenas noticias no se limitan a la inyección de “confianza por factores externos” a la economía española, en referencia al rescate de grecia y el refuerzo del fondo de rescate. Zapatero recordó además que las conclusiones de la cumbre dan la “bienvenida al laborioso programa de reformas” en el que está inmerso España y que el Ejecutivo está convencido de que debe completarse sin retrasos. En este sentido, Zapatero confió en que facilite que el “excesivo porcentaje que se estaba exigiendo a algunos países” para su financiación “se reduzca y volvamos a cifras normales”.

El discurso de España ante la participación privada de la banca se debía más al temor a un contagio por el riesgo que los inversores extranjeros pudieran percibir en la deuda española, que por las pérdidas en las que podía incurrir la banca española. La exposición de las entidades españolas a Grecia es muy limitada, de hecho, de los 90.146 millones de euros que supone la deuda total de los grandes bancos al país heleno, solo 441 millones están en manos de entidades de este país. La exposición total de la banca de España a la deuda soberana europea es de 245.122 millones, la mayoría de ellos invertidos en títulos españoles.