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Zapatero quiere una conciliación laboral, pero cierra puertas

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha apostado por la conciliación de los intereses de empresas y trabajadores con la introducción de una mayor flexibilidad en la negociación colectiva para restañar la mayor hemorragia de una economía que ya arrastra cuatro millones de parados.

No obstante, el jefe del Ejecutivo dejó claro que el Gobierno continúa cerrando las puertas a viejas reivindicaciones empresariales para lograr una reforma laboral, descartando tenazmente flexibilizar los despidos.

"Creo firmemente que nuestro compromiso debe ser el de fortalecer la empresa, nuestras empresas, sin debilitar a los trabajadores", dijo en una comparecencia en el pleno del Congreso de los Diputados

Zapatero, que explicó los rasgos generales de la nueva Ley de la Economía Sostenible, abogó por la reducción de la jornada laboral como instrumento de ajuste temporal de empleo.

"Creemos que, en el ámbito del diálogo social, es preciso evaluar para el primer trimestre de 2010 y con voluntad de acuerdo y de reforma (...) el sistema de negociación colectiva para mejorar la flexibilidad interna de las empresas", dijo.

Las palabras del jefe del Ejecutivo son consistentes con las recientes declaraciones de la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, quien ha pedido reiteradamente una mayor flexibilización en los procesos de negociación colectiva.

El presidente también se refirió a una revisión de la política de bonificaciones a la contratación con el fin de reorientar los recursos a políticas de empleo más eficaces.

Para Zapatero también es necesario reforzar los servicios públicos de empleo junto con una mejora general de la intermediación laboral.

También consideró ineludible, en el ámbito del diálogo laboral, corregir la tasa de temporalidad, la brecha salarial entre mujeres y hombres, así como mejorar los procesos de incapacidad.

"Con estas medidas adaptaríamos nuestro sistema laboral a las necesidades del momento y facilitaríamos la mejora de la competitividad en el ámbito de la empresa", expresó.

NI DESPIDO LIBRE NI MÁS BARATO

Zapatero subrayó que estas líneas de actuación serían lo suficientemente rigurosas como para superar la vieja exigencia empresarial para la implantación de una reforma laboral basada en una única modalidad contractual, en una reducción de las indemnizaciones por despido o la exclusión del control administrativo o judicial en los conflictos laborales.

El último proceso de diálogo social entre los interlocutores sociales y el Gobierno fracasó en verano por las exigencias de los representantes empresariales de respaldar una reforma laboral con las bases de abaratar el despido y eliminar las trabas para facilitarlo.

"Señorías, (éste) no es nuestro camino", dijo el presidente del Gobierno.

Los sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores, y la patronal están dando pasos para recuperar el diálogo social y abordar una reforma laboral, cuya necesidad está en la mente de todas las partes involucradas.