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Zapatero reconoce presiones de las eléctricas para no cerrar Garoña

El presidente del Gobierno explica a la Ejecutiva del PSOE que "la decisión no ha sido fácil"

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“La decisión no ha sido fácil”, reconoció ayer el presidente del Gobierno ante la Ejecutiva del PSOE al abordar el cierre de la central nuclear de Garoña en 2013. Según miembros de la dirección consultados por Público, José Luis Rodríguez Zapatero explicó que, durante las semanas que precedieron al anuncio de la decisión del Gobierno, las empresas del sector eléctrico demostraron que tienen “una gran capacidad de presión”, sólo equiparable al  sector financiero.

De ahí que el domingo, durante la reunión que mantuvo con cuadros jóvenes del PSOE en la Escuela Jaime Vera, hiciera gala de que “nada ni nadie” puede condicionar “el cumplimiento del programa electoral y las decisiones del presidente”.

Ayer, a puerta cerrada, Zapatero reiteró el carácter “irrevocable” del cierre de Garoña y subrayó que lo que más influyó en su decisión fueron “las convicciones”, que –según dijo– sólo dejaron resquicio para “el pragmatismo” en la elección de la fecha por la necesidad de dar alternativas para los empleos que se verán afectados y el desarrollo económico de la zona.

El presidente argumentó también ante la dirección socialista la necesidad de regular los vacíos legales sobre la vida y la seguridad de las centrales nucleares. En este punto situó en 1996, con el Gobierno de José María Aznar, el cambio normativo que hizo posible que las prórrogas de la vida útil de las centrales pasarán de ser anuales o bianuales a concederse por diez años, lo que atribuyó a intereses económicos.

“Es cuando se las prorroga cuando son muy rentables, no imagináis hasta qué punto”, había explicado ya el domingo. Ayer reafirmó que, por fuertes que puedan ser las presiones “del lobby nuclear”, nadie podrá alterar su determinación de impulsar un cambio del “paradigma económico”, del que el abastecimiento energético es un factor fundamental.

La reforma legal que anunció el domingo para precisar la vida útil y las prórrogas de las instalaciones nucleares se incluirá en el proyecto de Ley de Economía Sostenible, según adelantó a la Ejecutiva del PSOE. Esta ley paraguas para el cambio del modelo de crecimiento será objeto de un primer estudio por el Consejo de Ministros en agosto y se remitirá al Parlamento en otoño.

Aunque, como indicó la portavoz del partido, Leire Pajín, el Gobierno buscará  “el mayor consenso posible”, Zapatero dio a entender que no cuenta con lograr un acuerdo con el PP. De hecho, subrayó que el debate que quiere abrir sobre el modelo energético pondrá de manifiesto claramente que “hay dos modelos” y se mostró convencido de que el resultado será favorable para el PSOE porque su planteamiento contará con el apoyo de los jóvenes y de una masa creciente de ciudadanos con conciencia medioambiental. En esta línea, Pajín emplazó al PP a decir públicamente “cuándo, cómo y dónde construiría centrales nucleares y almacenaría los residuos”.

Zapatero agradeció a la Ejecutiva del PSOE su respaldo a la apuesta por las energías renovables, que cuenta dentro de la dirección con firmes defensores, como Jesús Caldera, presidente de la Fundación Ideas, que hace un mes presentó un informe abogando por un modelo energético basado al cien por cien en las energías limpias.

“Es una decisión responsable, sensata y equilibrada, además de coherente con el programa del PSOE”, dijo Pajín como resumen del parecer de la Ejecutiva. Agregó que la apuesta por las energías renovables “es el camino más correcto para el bienestar de hoy, pero también para mañana”.