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Zapatero viaja a Italia con el objetivo de movilizar al G-8 contra el hambre

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El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, viaja hoy a la localidad italiana de L'Aquila para asistir a la cumbre del G-8, un foro al que España ha sido invitado por vez primera y donde instará a los líderes mundiales a aumentar las ayudas a los programas de desarrollo agrícola y nutrición.

El grupo de las siete principales potencias económicas (Canadá, Francia, Alemania, Japón, Italia, Reino Unido y Estados Unidos) más Rusia está presidido este año por Italia y su primer ministro, Silvio Berlusconi, ha invitado a la cumbre a una treintena de países más para analizar desde la crisis económica, hasta el cambio climático y la seguridad alimentaria.

Zapatero no participará en las primeras sesiones de trabajo de la cumbre, que comienzó ayer, pero será el encargado de abrir, junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la principal reunión del viernes, dedicada a la lucha contra el hambre y la seguridad alimentaria.

Para el Gobierno, se trata de un "reconocimiento explícito" al trabajo realizado por España, que ha comprometido 1.000 millones de euros durante los próximos cinco años para apoyar políticas públicas dirigidas a la agricultura, el desarrollo rural y la nutrición.

El objetivo de Zapatero es movilizar a la comunidad internacional -los países presentes en L'Aquila representan el 90 por ciento de la economía mundial- para incrementar las donaciones y coordinar los proyectos a través de una "Alianza mundial para la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición", que podría comenzar a funcionar en el primer trimestre de 2010.

Se trata, según explicó en un encuentro informativo con los medios de comunicación la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, de una "responsabilidad moral y política".

En la Moncloa se espera que el presidente estadounidense, Barack Obama, con el que no hay previsto ningún encuentro formal, anuncie un sustancial incremento del presupuesto que dedica a estos programas.

Confían también en el éxito de la reunión, para lo que reconocen que será determinante que las criticas a la vida privada de Berlusconi no se mezclen con su gestión política.

La primera cita en la agenda de Zapatero será la reunión que Berlusconi ha organizado mañana con los países europeos asistentes a la cumbre para concertar sus posiciones, a la que también asistirá Turquía.

Después participará en la cena que ofrecerá el presidente italiano, Giorgio Napolitano.

La reunión dedicada a la seguridad alimentaria será la última de la cumbre, que termina el viernes.

Soraya Rodríguez consideró que éste es un "tema estrella" del cónclave del G-8 y mostró su satisfacción por que las principales potencias hayan decidido abordar un problema olvidado durante las últimas décadas.

Si en los años ochenta entre el 18 y el 20 por ciento de la ayuda oficial al desarrollo iba destinado a políticas agrarias y de alimentación, a finales de 2005 ese porcentaje no llegaba al 4 por ciento.

Según explicó la secretaria de Estado, la hambruna provocada por la subida de los precios agrícolas el año pasado movió a España a liderar, junto a Naciones Unidas, un llamamiento internacional para intentar contener las "escalofriantes" cifras de los últimos ejercicios.

De los noventa millones de personas que se añadieron a la lista de hambrientos entre 1990 y 2008, cuarenta lo hicieron en ese último año, un dato que pone en evidente peligro la consecución de los Objetivos del Milenio sobre reducción del hambre y de la mortalidad infantil y materna.

España quiere dejar patente en la reunión que aunque las causas coyunturales que provocaron la hambruna del año pasado han sido superadas -ha bajado el precio del petróleo y la demanda de grano y se ha incrementado la producción- la situación de emergencia alimentaria continúa, por lo que es necesario erradicar los problemas estructurales.

Durante la cumbre, Zapatero tienen previsto mantener reuniones bilaterales con el presidente de Rusia, Dmitri Medvédez, y los primeros ministros de Canadá, Stephen Harper; Holanda, Jan Peter Balkenende; y Suecia, Fredrik Reinfeldt.