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Zelaya dice que la democracia murió; EEUU decepcionado

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El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que la democracia de su país murió cuando el Congreso rechazó restituirlo el miércoles, en una votación que desilusionó a Estados Unidos, el mayor socio comercial del país centroamericano.

El parlamento cerró el camino para el retorno de Zelaya, al ratificar un decreto con el que destituyeron al mandatario poco después de que fuera expulsado por militares del país el 28 de junio. Zelaya llamó el jueves a los hondureños a derrocar al Gobierno de facto que lo sucedió tras el golpe de Estado.

El voto del Congreso era parte de un acuerdo firmado en octubre entre Zelaya y el Gobierno de facto de Roberto Micheletti, auspiciado por Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA), que buscaba una salida a la crisis que mantiene dividido a este empobrecido país centroamericano.

"La democracia hondureña ha muerto lamentablemente", dijo el jueves Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde que regresó clandestinamente a su país a finales de septiembre.

"Hago un llamado al pueblo a que se mantenga en la lucha, a que se mantenga en la resistencia, hago un llamado al pueblo para que derroquemos esta dictadura de cualquier manera", agregó el presidente depuesto en declaraciones a Radio Globo.

Honduras celebró el domingo pasado elecciones presidenciales, que habían sido convocadas antes del golpe pero terminaron siendo organizadas por el Gobierno de facto, en las que ganó el hacendado conservador Porfirio Lobo.

Los comicios no fueron reconocidos por un grupo de naciones latinoamericanas encabezadas por Brasil, Argentina y Venezuela, pero contaron con el visto bueno de Washington y de otros cuatro países latinoamericanos.

Zelaya, que fue derrocado tras intentar celebrar un referéndum sobre la posibilidad de la reelección presidencial, dijo que las elecciones fueron ilegales.

Un responsable del Departamento de Estado norteamericano dijo que Estados Unidos estaba "decepcionado" por la decisión del Congreso de no permitir el regreso de Zelaya para terminar su mandato a fines de enero, una reclamación de casi toda la comunidad internacional.

"Esta resolución a mí no me despoja de mi cargo. Yo sigo siendo el presidente de Honduras", dijo Zelaya sobre la votación del Congreso.

¿GOBIERNO DE COALICION?

Zelaya, que asegura que el acuerdo de octubre es papel mojado tras fracasar la formación de un Gobierno de unidad con representantes de ambas partes de la pugna política, ha dicho que no aceptaría un pacto para su restitución porque significaría legitimar el golpe de Estado en su contra.

Pero Lobo y Micheletti pidieron el jueves la formación de un Gobierno de conciliación.

"El cumplimiento de este acuerdo (...) nos abre las puertas para normalizar las relaciones que hoy están interrumpidas. Con el acuerdo se abrirían muchas puertas en el mundo y nuestro pueblo dejaría de seguir sufriendo", dijo Lobo a periodistas.

La comunidad internacional condenó el golpe contra Zelaya, muchos países retiraron embajadores y organismos multilaterales suspendieron su ayuda financiera al país para presionar por el regreso del presidente.

El reconocimiento internacional para Lobo es clave porque la ayuda externa financia gran parte del gasto social del país, uno de las tres naciones más pobres de América.

"Hay que hacer propuestas para que integremos el Gobierno de conciliación, para que lo más pronto posible podamos los hondureños tener paz y tranquilidad", sostuvo Micheletti.