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Zelaya pide ayuda a Obama para recuperar el poder

El presidente hondureño vuelve a EEUU y busca el aislamiento internacional de los golpistas. Los ministros pasan a la clandestinidad y denuncian la presencia de escuadrones de la muerte

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El presidente Manuel Zelaya Rosales, que el domingo intentó aterrizar sin éxito en el aeropuerto de Tegucigalpa, espera recibir el apoyo de Barack Obama para recuperar el poder que actualmente ostenta usurpado un Gobierno de facto.

Desde el aire, cuando sobrevolaba en un avión con bandera venezolana a una multitud de 500.000 hondureños que lo esperaban alrededor del Aeropuerto Internacional Toncontín, el mandatario, elegido en noviembre de 2005, dijo que es necesario que un Gobierno ponga en orden al Gobierno golpista y solicitó 'apoyo al presidente Obama'.

El Departamento de Estado de Estados Unidos informó ayer que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, tiene previsto verse hoy con Zelaya en Washington. EEUU descartó reunirse con la delegación del Gobierno golpista, que tiene previsto viajar Washington para iniciar un diálogo con la Organización de Estados Americanos (OEA).

Mientras Zelaya esperaba en Washington la cita con Clinton, en las calles de las principales ciudades de Honduras continuaban las marchas pacíficas contra los golpistas. 'La resistencia no renunciará a la lucha. El pueblo ha demostrado que es valiente y no cederá, pero necesitamos el apoyo de los gobiernos y de la ONU para que nuevamente vivamos en democracia', dijo a Público Erasto Reyes, dirigente del Bloque Popular, que aglutina a más de 60 organizaciones populares.

El domingo, Zelaya, acompañado de Miguel DEscoto, presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, salió de Wa-shington con destino a Tegucigalpa una semana después de que las Fuerzas Armadas lo expulsarán a Costa Rica.

Para frustrar el intento del presidente, el Gobierno golpista, dirigido por Roberto Micheletti, militarizó el aeropuerto desde la mañana del domingo e instaló sobre la pista de aterrizaje varios camiones del Ejército y automóviles de la Policía Nacional.

En los accesos al aeropuerto, los soldados de las Fuerzas Especiales dispararon ráfagas con sus fusiles contra los manifestantes, que reaccionaron con piedras.

Según la Policía Nacional, hubo un muerto y diez heridos. Isis Obed Murillo, de 19 años, originario del departamento de Olancho, lugar de nacimiento de Zelaya, falleció a causa de las heridas de bala.

El domingo, mientras sobrevolaba el avión y los soldados atacaban con balas a los manifestantes, el Gobierno de facto controlaba una cadena de radio y televisión que emitió un discurso del cardenal Óscar Andrés Rodríguez para que los hondureños no se enteraran de la tragedia.

Debido a que la pista estaba bloqueada, la tripulación desistió y trasladó a Zelaya y a DEscoto a Nicaragua. Posteriormente, viajó a San Salvador, donde los recibió su homólogo, Mauricio Funes.

En la noche del domingo, desde El Salvador, exhortó a los militares a deponer las armas y a no seguir 'masacrando al pueblo', dijo en presencia de los presidentes Fernando Lugo (Paraguay), Rafael Correa (Ecuador), Cristina Fernández (Argentina); el secretario general de OEA, José Miguel Insulza; DEscoto y varios diplomáticos de otros países.

'En nombre de Dios, les pido, les suplico, les ordeno que no repriman más al pueblo hondureño', dijo. 'Llamo a las Fuerzas Armadas a que bajen sus rifles'.

Cuando Zelaya ofrecía la conferencia, los hondureños se encontraban encerrados en sus casas. El Gobierno de facto impuso nuevamente un toque de queda, esta vez desde las 6:30 de la tarde hasta las 5 de la mañana de ayer lunes.

Entre tanto, escuadrones de la muerte perseguían a los líderes de organizaciones populares que han organizado manifestaciones en las ciudades del norte del país para exigir la salida de Michelleti.

'Ya reactivaron los escuadrones de la muerte. Nos están siguiendo. A mí ya me han ido a buscar. Ellos ya tienen casas y propiedad de particulares para mantener secuestrados a todos los líderes', dijo a Público Hugo Maldonado, presidente regional en el norte del Comité de los Derechos Humanos.

Algunos de funcionarios del Gobierno de Manuel Zelaya, que aún se encuentran en Honduras, se han refugiado en la clandestinidad.

Fredy Cerrato, secretario de Industria y Comercio, dijo a Público que hombres 'encapuchados y vestidos de negro llegaron a la oficina y se llevaron las computadoras'. Ahora lo buscan a él. 'Están violando los derechos humanos de todos nosotros, pero no me iré del país, estaré aquí con el pueblo', dice Cerrato.