Público
Público

La zona euro ultima un gran refuerzo de su fondo de rescate

Los líderes suavizarán las condiciones de la ayuda a Grecia y perfilan intervenciones directas en los mercados de deuda

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La zona euro no sólo relajará las condiciones de los préstamos a Grecia sino que permitirá nuevos usos de su fondo de rescate para frenar el contagio a España o Italia.

Según un borrador del acuerdo, que espera la bendición de los líderes de la moneda única, la zona euro reforzará y flexibilizará los usos de su fondo de rescate, dotado con 440.000 millones de euros, para prestar dinero a más países que los tres sometidos actualmente a un durísimo programa de reformas: Grecia, Irlanda y Portugal. Según el documento, el fondo permitirá 'intervenir con un programa preventivo y la adecuada condicionalidad', por ejemplo a través de una línea de crédito. Además, el fondo podrá usarse para recapitalización de entidades financieras en peligro o comprar deuda a los bancos para rebajar la presión de los mercados, 'en base al análisis del BCE y reconociendo la existencia de circunstancias excepcionales'.

En la práctica, este refuerzo de los usos del fondo de rescate, que podría necesitar fondos adicionales, pretende lanzar un mensaje claro a los mercados que han aprovechado la crisis griega para poner contra las cuerdas a España e Italia. Estos dos países, que no son nombrados por el proyecto de conclusiones, podrían hacer uso de los fondos europeos o, al menos, exhibirlos como el aval del conjunto de la zona euro a sus economías.

Sin embargo, la prioridad de los líderes del euro es resolver la crisis griega, a quien se ayudará con un segundo rescate basado en dos ejes: el de los fondos públicos y el de la participación del sector privado. Por una parte, los 17 líderes del euro relajarán las condiciones en las que prestan dinero a Grecia. En vez de prestarle a un interés del 4,5% lo harán al 3,5%, siempre que lo que paga el fondo de rescate por reunir el dinero en los mercados no supere ese umbral. Además, en vez de dar siete años y medio a Atenas para devolver los fondos públicos, el plazo se ampliará al menos hasta los 15 años. Estas nuevas condiciones se aplicarían a los préstamos ya comprometidos el año pasado por la zona euro y el FMI, que ascienden a 110.000 millones.

Por otra, los bancos están llamados a participar utilizando alguna de las tres opciones sobre la mesa, que incluyen la venta de parte de sus bonos de deuda a precios mucho menores de los de compra, la extensión de los plazos de devolución o el intercambio de títulos por otros con condiciones más ventajosas para Grecia.

El Instituto de Finanzas Internacionales, un lobby o grupo de presión que agrupa a alrededor de 400 bancos, propuso en la mañana del jueves alargar los plazos hasta los 30 años, contribuyendo con unos 17.000 millones al segundo rescate griego, que superará los 110.000 millones de euros. El resto se completaría con la suavización de los términos del rescate y nuevos préstamos a Grecia, que podrían ascender a 70.000 millones de euros.

La zona euro reforzará y flexibilizará los usos de su fondo de rescate

La tasa a la banca, estudiada en los últimos días, quedó finalmente descartada tras la reunión de más de siete horas celebrada en Berlín y en la que participaron Angela Merkel, Nicolas Sarkozy y Jean-Claude Trichet. El presidente de la autoridad monetaria habría perdido, de prosperar el borrador de conclusiones, su batalla por evitar la declaración de impago parcial o quiebra encubierta de Grecia, algo que el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Trichet, consideró como posible a su entrada a la reunión.

Sin embargo, este impago parcial, que podría ser declarado por las agencias de calificación, sería temporal, por lo que según el plan de la zona euro no causará una estampida de inversores de Grecia y el resto de países acorralados por los mercados. La intervención en los mercados del fondo de rescate y nuevas garantías de Grecia, probablemente en forma de propiedades y activos estratégicos, garantizaría la continuación de las operaciones de liquidez que el BCE amenazó con suspender en caso de que el acuerdo desencadene un impago de Atenas.