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Jaime Martínez-Bordiú niega que lesionara a su ex novia y cree que "hay mucho abuso" de la Ley

EFE

Jaime Felipe Martínez-Bordiú Franco, nieto de Franco, ha asegurado hoy que no amenazó, ni insultó ni tampoco lesionó a su ex novia Ruth Martínez, quien le denunció por malos tratos en 2007, y ha criticado de que "hay mucho abuso" en la aplicación de la Ley contra la Violencia de Género.

El juzgado de lo Penal número 20 de Barcelona ha visto hoy el juicio por los presuntos delitos de coacciones, malos tratos y amenazas que habría infligido Jaime Martínez-Bordiú a Ruth Martínez, en agosto de 2007 en un hotel de lujo de Mijas (Málaga), por los que el acusado afronta penas que suman casi cinco años de cárcel.

En un ambiente de gran expectación y con numerosos medios de comunicación en la sala de vistas del juzgado, Martínez-Bordiú ha explicado hoy ante la juez los hechos, con un discurso desordenado y, en ocasiones, inconexo.

Tras su declaración y la de su ex pareja, y mientras su abogado realizaba un largo alegato en el que ha citado incluso al pensador Montesquieu, el nieto del general ha roto a llorar silenciosamente, algo que ha justificado después a los periodistas diciendo que no es "un buen momento" para él.

Jaime Martínez-Bordiú ha asegurado a la prensa que, aunque la Ley contra la Violencia de Género es "una gran ley", también "hay mucho abuso" y "en mi caso -ha dicho- lo que hubo fue confusión por parte de mi ex pareja" a la hora de interpretar lo ocurrido en Mijas.

En el juicio, que se ha visto hoy en Barcelona porque es la ciudad donde reside Ruth Martínez, el acusado ha calificado de "absurdas" las acusaciones de insultos, lesiones y amenazas, aunque ha admitido que el día de los hechos discutió con su ex novia y le dijo que compraría todos los billetes de avión de Málaga a Barcelona para que no pudiera volver a su ciudad.

La fiscal ha elevado hoy a definitivas sus conclusiones sobre este caso, en las que pide cuatro años y nueve meses de prisión para Martínez-Bordiú Franco, y ha considerado probados los daños sufridos por Ruth Martínez, certificados por un forense.

Los hechos juzgados son constitutivos, según la fiscal, del delito de coacciones, por el que solicita dos años de prisión, de otro de malos tratos, por el que pide nueve meses, y de un tercero de amenazas, por el que demanda dos años más de cárcel.

La víctima, que sufrió lesiones que tardaron cinco días en curar, ha renunciado a cualquier indemnización que le pudiera corresponder, retiró la denuncia y hoy ha definido varias veces a Martínez-Bordiu como "una buena persona" que en "esporádicas" ocasiones se pone muy nervioso.

No obstante, ha ratificado que el acusado dio un golpe en una silla y que ésta y el ordenador que estaba encima cayeron sobre ella, que la insultó y la agarró de los brazos, impidiéndole marcharse de la habitación del hotel en la que se alojaban, y que llamó a la policía porque sintió miedo.

El abogado de Martínez-Bordiú, por su parte, ha pedido la absolución considerando que su defendido y la víctima mantuvieron una discusión "de relaciones de pareja" y que la mujer fue "la directora de orquesta" de los hechos al tener dominado a su ex novio.

Uno de los testigos, conserje del hotel, ha indicado que aunque el acusado se excusó varias veces con su ex pareja y "estaba por arreglar la situación", la mujer "renegaba de su perdón".

Jaime Martínez-Bordiú ha indicado a los periodistas a la puerta de los juzgados que "tenía miedo" al juicio pero que, tras su celebración, ya está "más tranquilo", esperando la sentencia.

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