“Dos que duermen en el mismo colchón se hacen de la misma condición”. Algo parecido a lo que dice el refrán les ha ocurrido a dos especies de bacteria. Se trata de Campylobacter jejuni y Campylobacter coli, conocidas en todo el mundo –aunque pocos conozcan su nombre– por ser las principales causantes de la gastroenteritis en los humanos. En un artículo que aparece esta semana en la revista Science, investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y del University College de Cork (Irlanda) muestran como estas dos especies de bacteria se están fundiendo en una sola, debido a su convivencia en las entrañas de varios animales domésticos, como los pollos o las vacas.
Tanto C. jejuni como C. coli son dos especies que separaron sus caminos evolutivos hace ya muchos millones de años. Según explican los investigadores en su artículo, un 13,5% de los genes encargados de realizar las funciones básicas para el funcionamiento de la célula son distintos entre una y otra. Ese grado de divergencia es similar al de otras bacterias que se separaron hace 120 millones de años.
No obstante, las circunstancias de la vida y la labor domesticadora del hombre les proporcionaron un lugar en el que reencontrarse. Debido a esa estrecha convivencia, el intercambio de material genético entre estas dos especies se aceleró y sus dos distintos genomas están convergiendo ahora en uno.
Al parecer, las bacterias son poco escrupulosas a la hora de intercambiar genes entre ellas, aún cuando pertenecen a grupos no relacionados. Por este motivo, explican los científicos, ha sido complicado desarrollar un concepto de especie coherente para estos organismos.
Tiempo separadas
La separación en diferentes especies requiere de algún tipo de barrera que detenga el flujo genético. Una especie de pájaro podría convertirse en dos, por ejemplo, si dos grupos de esta especie comenzasen a vivir separadas geográficamente y en condiciones distintas. En las bacterias, esto puede suceder si una colonia de una especie se separa de lo que sería la metrópolis bacteriana y queda aislada en un nicho. En la evolución de bacterias, la divergencia podría suceder si una bacteria patógena de un animal se adapta a vivir, por ejemplo, en un humano.
El estudio presentado ayer muestra que la separación en distintas especies, que había tomado millones de años para desarrollarse, puede desaparecer en muy poco tiempo, si dos especies vuelven a vivir en el mismo nicho.
Aunque los periódicos den pena cuando escriben artículos científicos, en esto tienen razón: un gen no puede ser un 13,5% diferente, por que los genes representan una sola característica: guisante amarillo o guisante verde, planta alta o baja, flor blanca o morada, 5 dedos o 6.
A los responsables de la sección. Procuren que el ansia por buscar un titular que llame la atención no los lleve a escribir una majadería como la que constituye el que encabeza este artículo. El fenómeno que aquí se describe forma parte del proceso evolutivo y no va "en contra" de nada.
El titular del artículo podría ser más amarillista, pero habría que esforzarse. La fusión de ambas "especies" no va en contra de la evolución. Será la selección natural la que determine si el experimento es satisfactorio o no lo es y, por lo tanto, no hay nada en contra de la evolución.
Además lo descrito no es poco usual. Las bacterias intercambian material genético continuamente y es difícil definir especies en ellas debido a esta laxitud.
No me despido además sin recordarles que la frase "un 13,5% de los genes (...) son distintos" no tiene ningún sentido. Puede que la diferencia entre el material genético entre ambas bacterias sea del 13,5% como media a lo largo de su genoma, lo cual no significa que un 13.5 % de los genes sean diferentes y el resto iguales, sino que como media todos los genes son un 13.5% distintos.
Me molesto en hacer estas puntualizaciones porque, en general, creo que la sección de ciencia de su publicación es una de las más dignas de la prensa tradicional de España. Los otros periódicos ni me molesto en leerlos.
Desde mi ignorancia todo lo que esta relacionado con la trangénesis me da pavor, la naturaleza se toma su tiempo para hacer las cosas y puesto que ha formado un planeta hermoso y sano tengo que pensar que lo ha echo a la perfección. Nosotros podemos copiar a los procesos naturales pero nunca correctamente, si sintetisamos la hormona del cresimiento no la podemos dosificar de la forma que lo hace nuestro cuerpo(la dosis correcta en el momento adecuado es desconocida),si un insecto poliníza una planta despues de haber estado en un maizál transgénico¿que puede pasar?. Yo esperaria a APRENDER a curar el resfriado antes de jugar con la transgénesis.-
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