La herencia letal de Bhopal

Casi 25 años después de la nube tóxica de Bhopal (India), las víctimas siguen luchando por ser indemnizadas

ELISA RECHE Bophal (India) 25/07/2008 21:15 Actualizado: 26/07/2008 10:36

4 de diciembre de 1984. Familiares lloran la muerte de una anciana y una niña, un día después de la fuga de más de 27 toneladas de gas letal de una fábrica de pesticidas en Bhopal, capital del estado indio de Mahda Pradesh.AFP

4 de diciembre de 1984. Familiares lloran la muerte de una anciana y una niña, un día después de la fuga de más de 27 toneladas de gas letal de una fábrica de pesticidas en Bhopal, capital del estado indio de Mahda Pradesh.AFP

Rashida Bee y Champa Devi Shukla luchan juntas desde hace más de dos décadas para que se haga justicia. Comenzaron hace 24 años, tras la catástrofe química de Bhopal, y ahora quieren se compense adecuadamente a las víctimas y, sobre todo, que se limpien los residuos tóxicos de las aguas subterráneas que todavía dan de beber a unas 5.000 familias en la zona donde se encuentra la antigua fábrica de pesticidas Union Carbide.“Nuestro objetivo es que no se produzca otra tragedia como Bhopal en ningún otro lugar del mundo. Nadie más a de pasar por esto”, afirma Bee, con un inmenso aplomo.

Casi un cuarto de siglo después de que se produjera la fuga química, ni Union Carbide ni el Gobierno indio se han hecho cargo de los restos tóxicos que han terminado filtrándose a los pozos y las tuberías.El 3 de diciembre de 1984 se produjo la fuga de más de 27 toneladas de gas letal en la fábrica de pesticidas. Murieron directamente 3.000 personas. “Sentí que me iban a explotar los pulmones y que los ojos me ardían. No puedo acordarme de aquella noche sin volver a sentir el horror. Todavía hoy tengo grandes problemas para conciliar el sueño”, señala Bee. Los supervivientes y sus descendientes siguen padeciendo las secuelas: cáncer, tuberculosis, malformaciones genéticas y fiebres crónicas.

Una destartalada furgoneta de Chingari Trust, la ONG fundada en 2005 por Bee y Shukla, se adentra por las barriadas de chabolas crecidas alrededor de la antigua fábrica y recoge a la segunda generación de afectados por la catástrofe química: niños con minusvalías mentales y físicas que bebieron el agua contaminada, todavía en uso. Acompañados de sus madres, los niños se dirigen a la sede de la asociación, donde maestros y fisioterapeutas tratan sus disfunciones.

Las chabolas consisten en una endeble construcción de plástico, metal y bambú y, dentro de sus paredes, acogen hasta diez miembros de una familia. Los niños y las mujeres hacen acopio del agua contaminada de las cisternas entre cabras, y charcos.

“Sabíamos que había residuos tóxicos en la zona, pero desconocíamos las consecuencias. El suministro de agua del Gobierno es insuficiente, así que no queda más remedio que beber de los pozos subterráneos contaminados. Nadie se ha hecho cargo de estos niños hasta este momento”, explica Shukla, quien perdió a su marido la noche de la tragedia. Además, uno de sus hijos afectados terminó suicidándose y una de sus nietas nació con malformaciones físicas.

Bee y Shukla se encuentran entre los más de medio millón de personas afectadas por la catástrofe química de Bhopal, capital del estado indio de Mahda Pradesh. Pero estas dos mujeres diminutas nunca se conformaron con su desgracia, ni con el desentendimiento de Union Carbide, posteriormente absorbida por Dow Chemicals, ni con la negligencia del Gobierno indio, que nunca obligó a esta empresa a extraditar a sus responsables o a que asumieran sus responsabilidades por temor a perder futuras inversiones.

Analfabeta y repudiada

Ambas mujeres se conocieron en 1986 encuadernando libros, en una trabajo procurado por el Gobierno a 50 mujeres musulmanas y 50 mujeres hindúes afectadas por la catástrofe. Pero el Gobierno se cansó a los tres meses de su compromiso con las víctimas y prácticamente dejó de pagarles. Bee fue elegida representante sindical de las musulmanas, y Shukla, de las hindúes. Bee es analfabeta. Ambas contrajeron matrimonio a los 13 años. Bee perdió a su único hijo por no saber ir sola al hospital ya que, al ser musulmana, no le permitieron volver a salir de su casa a partir de los 8 años. Si no liaba 1.000 cigarrillos al día, su suegra no le daba de comer. Shukla fue repudiada cuando su marido se quedó sin trabajo.

En 1989, su lucha por los derechos laborales culminó con una marcha de 800 kilómetros hasta Delhi. Cien mujeres recorrieron a pie, durante un mes, el trayecto hasta la capital, vendiendo las joyas que portaban. “Ambas mujeres se entienden tan bien porque han experimentado vidas parecidas. Si una tiene dolor de cabeza, la otra también lo siente, es increíble”, explica Tarun Thomas, administrador de Chingari Trust.

Pero Bee y Shukla no se conformaron con la subida de sueldo. En 1992, reclamaron ante la justicia la necesidad de rehabilitar económicamente a las familias damnificadas y asegurarles la asistencia sanitaria, además de la limpieza del área ocupada por Union Carbide. Los intrincados caminos de la Justicia india han llevado el caso por diferentes tribunales y, tras 16 años, siguen esperando el veredicto del Tribunal Supremo.

En 2002 hicieron una huelga de hambre de 19 días en Delhi, y en 2003 confrontaron a los altos cargos de la empresa Dow con muestras de residuos tóxicos transportadas en barco hasta los Países Bajos, por lo que terminaron siendo arrestadas. En los años posteriores asistieron a varias reuniones de accionistas de Dow, donde entregaron escobas ajustándose al lema de su campaña “Derriba Dow con una escoba”.

Bee y Shukla no paran

A primera vista, la imagen de estas pacíficas mujeres, ahora en la cincuentena y que visten luminosos saris, no se corresponde con la idea de unas tenaces activistas. Sólo cuando Bee habla con voz pausada y grave y después calla, preocupada, se revela la fuerza de quienes han sido capaces de enfrentarse a una multinacional.

En 2004, su terca labor para no dejar caer Bhopal en el olvido fue reconocida con el premio Goldman de Medio Ambiente. Con los fondos crearon la ONG Chingari Trust, que además de hacerse cargos de los niños afectados, concede a su vez otros premios dedicado a mujeres activistas contra delitos medioambientales. El pasado 11 de julio también recibieron el Premio Casa Asia ex aequo junto con el periodista paquistaní Ahmed Rashid “por su empeño en la lucha contra las intolerancias desde distintas perspectivas de la sociedad civil”. “No me considero una mujer valiente”, afirma Bee, “sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer. Era imposible quedarse quieta. Creo que las mujeres tenemos más capacidad de llevar a cabo los cambios que la sociedad necesita”, continúa.

En un país donde las tensiones entre ambas religiones se transforman de vez en cuando en explosiones de violencia, Bee y Shukla se llaman entre sí “hermanas”. “Hemos sufrido tanto que estamos muy unidas. Además, las diferencias entre musulmanes e hindúes no son más que un asunto de los políticos, que potencian la violencia entre nosotros para obtener votos”, indica Shukla. El 40% de la población de es musulmana, pero en las zonas más humildes son mayoría, como en las barriadas alrededor de la factoría Urban Carbide. También son mayoría, cubiertas con una túnica y un velo negro sobre su cabeza, en la clínica Sambhavna Trust en pleno corazón de las barriadas que rodean la fábrica origen de la catástrofe.

Nahide visita por primera esta clínica porque su vecina se la ha recomendado. Recuerda todavía con pánico la noche del 3 de diciembre de 1984. Durante 24 años ha sufrido fuertes dolores en las articulaciones y ha sido tratada en los hospitales estatales. Pero los 16 hospitales que el Gobierno construyó en Bhopal tras el escape atienden a decenas de pacientes por hora. Y el éxito de la consulta muchas veces depende del pago de algún pequeño soborno, mecanismo frecuente en la sociedad india.

Por este motivo Sattinath Sarangi decidió abrir en 2005 la clínica Sambhavna que ocupa una hectárea de terreno, donde se cultivan las hierbas y posteriormente se elaboran los medicamentos naturales que siguen las prácticas de la medicina tradicional india ayurveda, el yoga y los masajes panchakarma. Tratan gratis a casi 200 pacientes al día. Como Chingari Trust, no recibe donaciones de Gobiernos o empresas, sólo de individuos.

“Me sentía muy infeliz porque no se les estaba dando un tratamiento médico adecuado a las víctimas. Por ejemplo, si un paciente sufría de dolor de articulaciones e hiperactividad, sólo le recetaban analgésicos para los dolores que al mismo tiempo acentuaban su ansiedad. Eran medicinas que sólo trataban los síntomas. También me inquietaban los enormes beneficios que se estaban generando para las farmacéuticas, la otra cara de la industria química. Es un círculo vicioso de veneno y medicamentos”, explica.

Sarangi estaba realizando su doctorado en ingeniería cuando escuchó por la radio la noticia sobre la fuga química en Bhopal. Al día siguiente se dirigió hasta allí para echar una mano, y no se ha movido del lugar desde entonces.

Hoy, Sarangi se encuentra de muy buen humor. Tras otra marcha hasta Delhi emprendida el pasado marzo por 85 activistas y unos cuatro meses de espera en la capital, un grupo de ministros les ha recibido y han acordado la creación de una comisión que investigue el estado actual de Bhopal.

“El año que viene se cumple el vigesimoquinto aniversario de la tragedia y el Gobierno ha de estar preparado ante las preguntas de los medios de comunicación. Además, disponemos de una serie de documentos que muestran claramente connivencia entre el Gobierno y Dow Chemicals. También saben que nosotros nunca nos vamos a callar”, concluye Sarangi, eufórico.

9 Comentarios
  • luisitirrin
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    -13 i luisitirrin 25-07-2008 22:58

    Mujeres humildes, analfabetas, humilladas, repudiadas, explotadas, intoxicadas,... en la cima del ser humano.

  • Patxi ortxadar
    #2 Vota Vota

    -16 i Patxi ortxadar 25-07-2008 23:39

    Tras tantos años de la masacre, queda en evidendia la impunidad de las multinacionales. Matan alevosamente a los pobres pero nunca pagan ante los tribunales ni ante las sociedades por sus crimenes.

  • Fernando
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    -8 i Fernando 26-07-2008 09:23

    La herencia letal de Bhopal? o la herencia letal de Union Carbide EN/A Bhopal? En la foto se vuelve a insistir: de una fabrica de pesticidas......Perdon, de Union Carbide/Dow Chemical. Este ultimo nombre solo sale en el comentario una sola vez..... Y el anterior (Union C.) junto a la frase tranquilizadora (para los tontos)de un ejecutivo de la misma empresa. Se estima que entre 6.000 y 8.000 personas murieron en la primera semana tras el escape tóxico y al menos otras 12.000 fallecieron posteriormente como consecuencia directa de la catástrofe, que afectó a más de 600.000 personas, 150.000 de las cuales sufrieron graves secuelas. Además, perecieron también miles de cabezas de ganado y animales domésticos y todo el entorno del lugar del accidente quedó seriamente contaminado por sustancias tóxicas y metales pesados que tardarán muchos años en desaparecer. La planta química fue abandonada tras el accidente y Union Carbide/Dow Chemical nunca respondieron por los daños causados. Nos explicais estos dramas para que entreveamos lo que nos espera aqui? O era una noticia reivindicativa lo que queriais poner?.

  • TO
    #4 Vota Vota

    -6 i TO 26-07-2008 10:57

    Todos somos responsables, porque nunca hacemos nada. Esta sociedad se ha acostumbrado a leer noticias de este tipo y seguir bebiendose su café que ha sido obtenido gracias a la esclavización de un pueblo pagandoles una miseria para que se hagan ricos los de siempre.Ya se pueden llamar DOW CHEMINAL, NIKE, ETC... da lo mismo, occidente debe saber que disfrutamos de lo que tenemos porque en otro lugar del mundo hay alguien que está siendo explotado con ayuda de un gobierno de títeres. EL PODER DEL PUEBLO AL PUEBLO. REVOLUCION SOCIAL YA.

  • Capadora  de  puercos
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    -3 i Capadora de puercos 26-07-2008 17:10

    En toda mujer, INDEPENDIENTEMENTE, de su latitud geográfica, de NACIMIENTO, pero cuánto más pobres y más SUBDESARROLLADOS SON SUS PAISES, Y más TERCERMUNDISTAS, son sus mandatarios de TURNO, es su DEBER LEGITIMO, albergar necesidades de CAMBIO, porqué sólo el hecho de Nacer ya éstán MUERTAS en VIDA, subyugadas y explotadas. Bessets ingobernables.

  • luisitirrin
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    0 i luisitirrin 26-07-2008 19:02

    Estoy de acuerdo, "Cap", aunque cuando te leo se me encoge le ombligo; ¿que significa "Bessets"?

  • ES  UN  TIC , UN  LASTRE HISTRICO

    A ser agradecida, condescendiente,diplomática con los Torquemadas de turno por no dejarme abrasar, por su fuego inquisidor, digo purificador. Pasaron los siglos, y aún perdura, ¿será porqué somos LIBRES?,Bessets indòmits.

  • luisitirrin
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    -1 i luisitirrin 26-07-2008 23:05

    Espero que algún día no tengas que especificar cómo son.

  • Nadie ms A de pasar por esto
    #9 Vota Vota

    -1 i Nadie ms A de pasar por esto 27-07-2008 11:16

    Imperdonable la falta de ortografía en prensa nacional: "Nadie más ha de pasar por esto"

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Generado: 2012-05-28 17:00:34