El GPS de las estrellas
Un curso de verano de la UIMP enseña las estrategias que utilizaban los marinos en la antigüedad para guiarse en el mar a través de los astros
El fÃsico del CSIC Luis Mederos, director de un curso de la UIMP, la semana pasada en Santander.A. ANDERS
A finales del siglo XV, los turcos habÃan cortado el final de la ruta de la seda con la ocupación de Anatolia. La demanda de los productos que llegaban de Oriente no se podÃa cubrir por esa vÃa y los reinos de la PenÃnsula Ibérica decidieron buscar alternativas. Ese fue el inicio de los grandes viajes de descubrimiento y el momento en que se intensificó la conciencia de un problema: cuando se encontraban en alta mar, los navegantes no sabÃan realmente dónde estaban.
En aquella época ya eran capaces de conocer la latitud en la que se hallaban calculando con un sextante el ángulo entre la estrella polar y el horizonte. Sin embargo, no eran capaces de saber si estaban más al Este o al Oeste; desconocÃan la longitud.
"Resolver ese problema costó tres siglos e involucró a algunas de las mejores mentes de la época", explica el fÃsico del Instituto de Ciencia de Materiales (CSIC) Luis Mederos MartÃn, que ha dirigido en Santander el seminario Navegación Astronómica, dentro de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Un buen número de alumnos se apuntó al curso para aprender a situarse en el mar del mismo modo que lo hacÃan hasta hace pocos años, aunque desde la invención del GPS -para cuyo desarrollo fue esencial la aportación cientÃfica de Einstein-, la observación del cielo para medir la longitud ha dejado de ser necesaria para la navegación.
Mederos explica que las implicaciones económicas y de superioridad naval eran enormes -en algunos viajes transoceánicos se perdieron flotas enteras- e impulsaron a las monarquÃas más poderosas de la época a promover programas algo parecidos a los actuales incentivos a la I+D+i. AsÃ, en 1598, Felipe III ofreció un premio de 6.000 ducados más 2.000 de renta vitalicia y otros 1.000 de ayuda de costa (una auténtica fortuna para la época) para quien ideara un método para determinar la longitud en el mar. A este concurso se presentaron cientÃficos tan ilustres como Galileo Galilei, quien en 1616 propuso realizar esta medición observando con un telescopio los movimientos de las lunas de Júpiter. El proyecto fue desechado por la imposibilidad de realizar con un telescopio observaciones precisas desde un barco que se balancea continuamente, pero fue utilizado para conocer la longitud en Tierra.
Para resolver el problema se sabÃa que era necesario poder medir el tiempo en alta mar con gran precisión. "Las estrellas que nos sirven como referencia se mueven muy rápido debido a la rotación de la Tierra. En cuatro segundos se mueven un minuto de arco, lo que equivale a una milla náutica (1.852 metros). Si tienes un faro que se está moviendo a esa velocidad, o tienes la hora exacta con una precisión de un segundo o la referencia que tomes será un desastre", explica Mederos.
Mediciones precarias
El jefe de la sección de Efemérides del Real Instituto y Observatorio de la Armada, Teodoro López, precisa: "En la época existÃan relojes de péndulo muy precisos, pero se descontrolaban cuando se colocaban en un barco". También era necesario realizar predicciones precisas sobre la posición de los astros en un determinado instante sobre un punto concreto. Asà se elaborarÃan los almanaques náuticos, necesarios para que los marinos supiesen dónde se encontraban a partir de la referencia celeste.
La capacidad de predicción suficiente no se logró hasta que Isaac Newton descubrió la Ley de la Gravitación Universal, publicada en 1687. La posibilidad de medir el tiempo la ideó el carpintero británico John Harrison, que inventó el cronómetro marino. Después de una encarnizada lucha con el astrónomo real Neville Maskelyne,representante de la ciencia oficial y reticente a que un artesano proporcionase la solución a un problema tan peliagudo, se hizo con las 20.000 libras esterlinas ofrecidas por la corona inglesa en 1714 para quien resolviese el problema de la longitud. Fue una de las búsquedas cientÃficas y tecnológicas más apasionantes de la historia.
3 Comentarios
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He participado en el curso y me ha encantado. Gracias y enhorabuena a todos los ponentes
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El Sr. Mederos es muy dado a inventar y hablar de cosas que no sabe (el asunto de la longitud, por ejemplo). De hecho observen la foto, toma la altura del Sol un dÃa totalmente nublado, habrá inventado el sextante por infrarojos ?
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Muy bueno el artÃculo. De todas formas, quiero precisar que es incorrecto (e injusto) decir que los marineros de la antigüedad "desconocÃan la longitud". Lo cierto es que la conocÃan perfectamente (entendÃan de sobra que podÃan estar más al este o más al oeste), pero no tenÃan medios técnicos fiables para determinarla (únicamente por estimación según el rumbo y la velocidad).

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