ANÁLISIS

Cómo proteger otro patrimonio natural amenazado

Juan Carlos Braga,  presidente de la Sociedad Española de Paleontología.

MANUEL ANSEDE Madrid 26/11/2007 21:37 Actualizado: 26/11/2007 22:57

Los fósiles, los restos de organismos que vivieron en el pasado, son el resultado de procesos irrepetibles. Para que exista un fósil se requiere, además de la existencia del organismo que lo origina, una serie de circunstancias afortunadas que hagan posible que los restos de ese ser vivo acaben formando parte de la corteza terrestre. Son testimonios de la historia de la vida en la Tierra y, en la mayor parte de los casos, el único medio de conocer cómo fue la vida en el pasado más o menos remoto.

Los fósiles son también una fuente privilegiada de información sobre los cambios ambientales sufridos por nuestro planeta, así como sobre las variaciones históricas de factores medioambientales tan importantes como el nivel del mar, la temperatura, el CO2, etcétera.

Buena parte de esta información viene no sólo del fósil en sí sino de las rocas en las que se encuentra, de las que idealmente no debería ser desligado. Por todo ello, es lógico considerar a los fósiles como una parte del patrimonio natural que debe ser protegido, para evitar su destrucción o dispersión y, al mismo tiempo, para facilitar su utilización con fines científicos o didácticos.

Patrimonio o fuente de ingresos 

Mientras que en los países del primer mundo, especialmente en los europeos, la legislación tiende a incluir a los fósiles (o al menos a algunos de ellos) en algún tipo de figura patrimonial que limita su uso privado y su comercialización, en los países del tercer mundo los fósiles se ven, y no es de extrañar, como una fuente de ingresos, que puede sacar de la miseria.

En este momento sería descabellado pretender que se aplique en países en vías de desarrollo una legislación tan restrictiva sobre el uso de los fósiles como la que tenemos en muchas comunidades autónomas españolas.

En cualquier caso, la comercialización en los países ricos de restos paleontológicos procedentes de países pobres es un espectáculo lamentable, con el que habría que acabar, como se trata de hacer con la comercialización de restos arqueológicos o de especies vivas en peligro de extinción.

No todos los fósiles son iguales en cuanto a su excepcionalidad y probablemente no todos necesiten idénticas medidas de protección, pero habría que conseguir un convenio internacional, equivalente al que regula el comercio internacional de especies silvestres de flora y fauna en peligro de extinción, el CITES (acrónimo en inglés de Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora) que evite la venta indiscriminada de una parte del legado natural que es, o debería ser, un bien común.

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Generado: 2012-02-14 09:36:15