Contra el monopolio de las ideas

Decenas de ejemplos muestran que la competencia y la imitación son la base del avance científico

MIGUEL ÁNGEL CRIADO MADRID 18/04/2009 22:00 Actualizado: 20/04/2009 05:42

Mientras reparaba una Newcomen (máquina de vapor usada en las minas), James Watt tuvo la idea de aprovechar la expansión del aire calentado por el vapor de agua para convertir la energía térmica en mecánica. Ocurrió en 1765 y, rápidamente, Watt patentó su idea. Los libros de historia cuentan que aquí nace la Revolución Industrial. Pero los economistas Michele Boldrin y David K. Levine dicen que lo que hizo Watt, en realidad, fue retrasarla. Según ellos, el del escocés es sólo el primer caso de una larga serie que muestra cómo las patentes no ayudan a la innovación, sino que la frenan.

Watt, tras una serie de mejoras, inició el proceso para patentar su idea. Con la ayuda de Matthew Boulton, un rico financiero con buenas conexiones en el Parlamento de Londres, consiguió la patente en 1769. Desde entonces y hasta que expiraran los derechos sobre ella, todo el que necesitara una máquina de vapor debía pagarles una cantidad. Watt dedicó los siguientes años a perseguir judicialmente a los que intentaron copiar su máquina. También demandó a inventores que, ya antes que él, trabajaban en sus propios diseños. Para Boldrin y Levine, profesores de Economía de la Universidad de Washington, la industrialización no arranca con fuerza hasta que la patente expira, en 1810.

Al patentar su máquina de vapor, Watt retrasó la Revolución Industrial tres décadas

"La historia de James Watt es un caso de daños por culpa del sistema de patentes, pero esta no es una historia inusual", se puede leer en la introducción del libro de Boldrin y Levine Against intellectual monopoly (Contra el monopolio intelectual, editado por Cambridge University Press y que también se puede descargar gratis de la página de los autores). La obra recoge decenas de ejemplos de los últimos 200 años y de todos los sectores que muestran cómo las patentes han perjudicado el avance científico y tecnológico de la sociedad moderna. Y no sólo eso, también concluyen que la competencia, el intercambio de ideas y su copia son los verdaderos motores de la innovación.

Miedo a la imitación

¿Cómo funcionan los innovadores, por qué innovan? Boldrin responde: "A pesar de que la absoluta mayoría de los economistas defiende que es imposible innovar si te pueden imitar o copiar, todas las industrias innovadoras han nacido en un entorno de mucha competencia". La creencia que sustenta la necesidad de las patentes y los derechos de autor es que, si no se les da una protección, el creador no va a innovar. "Pero debería ser algo obvio que es la competencia, y no el monopolio de ideas, lo que sustenta la creación", añade el economista.

"Todas las industrias innovadoras han nacido en un entorno de mucha competencia"

De hecho, durante los 25 años que Boulton y Watt mantuvieron el monopolio sobre la máquina de vapor, el rendimiento del ingenio (medido en su eficiencia del carbón usado) se mantuvo constante. Entre 1810 y 1835, con las aportaciones de otros inventores como Richard Trevithick (que no patentó su bomba de inyección de vapor a alta presión), el rendimiento de las máquinas se multiplicó por cinco. El aumento de potencia generada alimentó la mejora en la extracción de minerales, la industrialización del sector textil y los transportes a vapor como el ferrocarril y la navegación moderna.

Los autores del libro retan a cualquiera a que les dé un solo ejemplo de nueva industria que haya nacido gracias a las patentes. Ni el automóvil, ni la aeronáutica, ni la química, ni los textiles deben su triunfo al monopolio y sí al intercambio de ideas, cuando no a la copia. Boldrin y Levine recurren continuamente a la historia porque en la actualidad es difícil encontrar, aparte de la ciencia básica, un sector de la investigación que no esté sujeto al sistema de patentes. Nacidas en los países anglosajones, primero en el Reino Unido y después en EEUU, esta forma de monopolio sobre las ideas tardó más en extenderse por Europa, tanto en el tiempo como por los diferentes sectores.

Ese retraso continental ayuda a defender las tesis de los dos economistas. La investigación química a escala industrial tuvo, en su origen, dos aplicaciones principales: lograr tintes para los textiles y nuevas medicinas. En 1862, el mercado del tintado lo controlaban británicos y franceses (con el 50% y el 40% de la producción respectivamente). Sin embargo, en 1913, antes de comenzar la Gran Guerra, Alemania controlaba el 80% del negocio, seguida de lejos por Suiza. ¿Qué había pasado?

¿Hay sustanciales evidencias de que sin patentes no habría medicinas?

La explicación de Against intellectual monopoly es que en estos países no se podían patentar los hallazgos químicos (en realidad, y en el caso de los tintes, Alemania permitió las patentes de procesos pero no del producto final). El caso francés es revelador. Tras una sentencia judicial, la compañía La Fuchsine ejerció su patente sobre un colorante concreto (el fucsia). Temerosas de una oleada de demandas, las otras firmas galas emigraron a Suiza, tierra libre de patentes, seguidas de otras químicas. Para 1913, Francia no tenía producción propia de productos químicos.

Expolio de la química alemana

Mientras tanto, la libre competencia provocó el florecer de la industria química alemana. Aunque desde 1887 se podía patentar el proceso concreto para conseguir un producto, una vez en el mercado la competencia podía conseguir uno similar si lo hacía por otro procedimiento. Se dio la paradoja de que las compañías alemanas como Bayer, Basf o IG Farben tenían una doble ventaja sobre las británicas o estadounidenses. Por un lado, la competencia interna animaba la innovación. Por el otro, patentaban en los países donde la ley lo permitía, impidiendo así la rivalidad de firmas extranjeras.

Alemania y Suiza construyeron su poderío químico sin esta protección legal

La I Guerra Mundial lo cambió todo. Como parte de las compensaciones de guerra, Alemania tuvo que renunciar a muchas patentes registradas en EEUU y Reino Unido, cuando no se robó directamente los secretos industriales. Según cuenta el libro, el gobierno británico entregó la propiedad intelectual de una planta de la germana Hoechst en suelo inglés a la estadounidense Du Pont. EEUU fue más allá, dándole acceso a todas las patentes químicas alemanas. Hoy, Du Pont es la segunda empresa del mundo en este sector.

Boldrin y Levine reconocen que "la industria farmacéutica es el animal más complicado de viviseccionar". El coste estimado de un nuevo medicamento es de unos 1.000 millones de euros (valor del año 2000). Tal cantidad justificaría la protección de una patente. Sin embargo, los economistas se preguntan: ¿hay sustanciales evidencias de que sin patentes no habría medicinas o, al menos, habría menos y peores? Ellos creen que no.

Para defender su argumento vuelven a comparar países. Si en EEUU se patentan tanto los métodos para conseguir una medicina como el producto en sí, en la mayor parte de Europa se podían proteger los procesos y, sólo desde hace tres décadas, las medicinas (en España, desde 1986). Según esto, Reino Unido y EEUU deberían haber monopolizado la producción de medicamentos hasta 1980. Sin embargo, farmacéuticas de Alemania, Suiza, Francia e Italia están, junto a las anglosajonas, entre las 50 primeras de la industria mundial.

"No patentar es hacer una renuncia expresa a tu propiedad sobre una invención"

Entonces, ¿por qué se necesitan las patentes? Alejandro Klecker, director general de Clarke, Modet & Cº (la firma española más importante en el campo de la propiedad industrial e intelectual) está sólo en parte de acuerdo con Boldrin y Levine. "Es posible que al principio no sean necesarias las patentes", dice. Pero después son imprescindibles. "No patentar es hacer una renuncia expresa a tu propiedad sobre una invención", aclara. "Pero es cierto que las patentes y la innovación no tienen porqué ir de la mano", añade.

De hecho, una encuesta de la universidad Carnegie Mellon a directores de investigación de más de mil compañías revela que sólo un tercio cree que las patentes son efectivas. Preguntados entonces por las razones de patentar, junto al argumento anticopia, señalaron el bloqueo a otros competidores, usarlas en negociaciones, mejorar la reputación de la firma o evitar demandas.

La industria del software es un ejemplo de los usos espurios. Nacida y desarrollada en ausencia de patentes, las cosas han cambiado hoy. En EEUU los programas y procesos son patentables desde 1996. Pero, como dice el profesor Jesús G. Barahona, la innovación informática es incremental: "Un programa cualquiera puede tocar a mil patentes al menos". Esto provoca que sea casi imposible crear nuevos programas sin infringir alguna. El efecto diabólico de este fenómeno recuerda a la Guerra Fría entre las superpotencias. Igual que aquellas protagonizaron una alocada carrera armamentística nuclear, las grandes firmas (Intel o Microsoft patentan más de mil patentes al año) compran y registran cualquier idea. Las llaman patentes defensivas y, como en la disuasión nuclear, su misión es evitar la amenaza de una demanda haciendo creíble la capacidad de contraatacar.

Freno a la innovación

1769. La máquina de vapor de Watt
James Watt, aprovechando el trabajo de otros, patentó su sistema con la ayuda financiera y los contactos políticos de Matthew Boulton. Con la patente en la mano, pasó varios años demandando a todos los que, como él, investigaban con el vapor de agua.

1793. Plantaciones de algodón
Como Watt, Ely Whitney patentó su desmotadora de algodón, demandando a los que copiaban su idea. Pero el sistema judicial de EEUU, y más en el sur del país, no era muy eficaz. En unos meses surgieron copias más eficientes y baratas.

1876. Sin patente por diez dólares
Graham Bell patentó su teléfono horas antes que Elisha Gray. La historia es aún más injusta. En realidad, el italiano Antonio Meucci había solicitado la patente años antes. Arruinado, no pagó el coste de la renovación, diez dólares. La fama y la fortuna fueron para Bell. 

1895. El 1,25% de cada coche vendido
El de George Selden es el primer ejemplo de ‘patente submarina’. En 1879 solicitó una sobre su ‘motor rodante’, una vaga idea de un coche. En 1895, cuando la industria automovilística florecía, la reflotó para exigir un porcentaje sobre las ventas.

1897. La gloria, sólo para Marconi
Isaac Newton dijo: “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”, en honor a los que le precedieron. Marconi ignoró los trabajos anteriores de Lodge, Tesla o Popov, quedándose con la gloria de ‘ser’ el inventor de la radio.

 1903. La máquina voladora
Los hermanos Wright (en la imagen) son considerados los primeros en realizar un vuelo completo en avión. Aunque su aportación a la aviación se limitó a mejoras en el sistema de control de vuelo, su patente de ‘una máquina voladora’ les permitió frenar la innovación aeronáutica estadounidense a golpe de juicio durante años. El rechazo a sus demandas en Francia en 1907 permitió el desarrollo de la europea.

1919. La aspirina pierde la guerra
Bayer obtuvo el ácido acetilsalicílico en 1899. La ley alemana le impedía patentar la aspirina, no así las de EEUU, Reino Unido o Francia. Tras la Primera Guerra Mundial, la firma fue obligada a renunciar a la patente en todo el mundo y a la marca en varios países. 

1996. La industria del software
Cuando la Oficina de Patentes de EEUU permitió la plena ‘patentabilidad’ del software en 1996, esta industria llevaba décadas de crecimiento explosivo. Hoy, empresas de informática como IBM, Microsoft e Intel registran miles de patentes al año.

1997. Arroz basmati patentado
La empresa RiceTec patentó una variedad modificada de arroz como Basmati en EEUU. El Gobierno indio inició un juicio alegando que esto podría poner a los agricultores de la región india de Basmati en manos de la compañía de semillas. Lo ganó.

 

Casi medio millón de solicitudes al año ante la Oficina de patentes

1. Registro en EEUU
En 1965, la Oficina de Patentes de EEUU registró 94.629 patentes procedentes de todo el mundo (72.000 de EEUU). Durante los siguientes 20 años, dos décadas de gran prosperidad, la cifra se mantuvo en las 100.000. Pero las patentes se han desbocado en los últimos años. Si en 1995 se superaban las 215.000 registradas, 2007 acabó con 456.154 (el 60% de EEUU).

2. La discreta España
El director general de Clarke, Modet & Cº, Alejandro Klecker, recuerda que, a pesar de sus defectos, el sistema de patentes es un indicador de la investigación en un país. De ser así, España, aunque ha mejorado, está lejos de ser puntero en ese ámbito. En 2008 se registraron 3.783 patentes nacionales. Hay empresas como IBM que registran más patentes por sí mismas que toda España. La compañía estadounidense obtuvo la concesión de 4.186 patentes en EEUU.

20 Comentarios
  • Teodoro
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    7 i Teodoro 19-04-2009 13:58

    EL CADUCO CAPITALISMO Y PROPIEDAD PRIVADA Apegados a nuestros viejos prejuicios no parece que estemos abiertos a contemplar los viejos prejuicios con los ojos nuevos que exige una realidad cambiante. No parece que entendamos los cambios que se están produciendo en nuestro mundo y, sin embargo, de esa comprensión depende la capacidad de la humanidad para solventar los nuevos problemas a los que se enfrentan. A la vista está las fragilidades de la ideología que ha sustentado el capitalismo y uno de sus puntales, la propiedad privada. El que no aprende de sus errores está condenado a repetirlos, dicho está. Ni el capitalismo es irrebatible ni la propiedad privada, tal y como sigue siendo entendida, constituye un principio que no admita el ser cuestionado. Lo que se reseña en esta noticia pone de manifiesto como los viejos principios deben ser cuestionado si queremos entender los cambios exigibles para mejor entender lo nuevo y los consecuentes cambios que debemos introducir en nuestras concepciones si queremos aspirar a un futuro digno.

  • a
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    13 i a 19-04-2009 14:19

    Yo creo en la propiedad privada (individual y colectiva), como un derecho inalienable que jamás debería ser ostentado por el Estado, y sin embargo no creo en las patentes, ni las de software, ni hardware, ni sobre especies. Creo profúndamente en las licencias abiertas sobre los derechos de propiedad intelectual, copyleft y creative commons, en los sistemas open source y libres para los sistemas informáticos y me parece inverosimil que los "anticapitalistas" se limiten a criticar la propiedad privada, que NADA tiene que ver con el capitalismo, sino que es su concentración la cual es denunciable puesto que se configura como focos de poder privado, auténticos monopolios sobre la propiedad, esto NO lo resuelve el estatismo "comunista". Así que a ver si criticamos los "estados comunistas" que tienen patentes bajo su dominio, y mercantilizan igualmente a nivel estatal con el conocimiento y los recursos. A ver entonces, si dejamos las RELIGIONES de lado, y hacemos una crítica racional y constructiva.

  • Jorge
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    12 i Jorge 19-04-2009 14:22

    La mayor parte de los trabajadores hacen una o ambas de estas cosas: vender su trabajo físico o su trabajo intelectual. Si los que vendemos nuestro trabajo intelectual percibiéramos un beneficio cada vez que se usa algo que decimos, pues no trabajaría ni el kiko. Si cada idea o cadena de ideas (o palabras o notas musicales) puede ser objeto de patente nadie produciría nada. No se trata de la competencia o el libre mercado sino de la justicia social. Aquello de que de cada cual según sus capacidades ... Y si alguien cree ver en lo que he escrito la sombra de la SGAE, pues sí, que curren, joder, que ya está bien de vivir de lo que hicistes hace años, la gente curra, pues vosotros también

  • jorge
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    -4 i jorge 19-04-2009 14:25

    Joder, ¡¡¡el libro es de 2005!!!

  • jorge
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    8 i jorge 19-04-2009 14:29

    HAHA y fijaos los anuncios que mete google al final del artículo: patentes y marcas, marcas y patentes

  • SAN ANTONIO DE PADUAS
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    -8 i SAN ANTONIO DE PADUAS 19-04-2009 18:36

    " SI YO OS CONTARAAAAAAAAAA .................... ,ME QUEDO CON QUE DIOS LO VE ABSOLUTAMENTE TODO Y ES EL QUE HA DE REPARTIR LA DEBIDA SUERTE ..............." ,

  • Intelectual sin propiedad
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    11 i Intelectual sin propiedad 19-04-2009 21:21

    Como cientifico no puedo estar mas de acuerdo con los autores. Mueran las patentes, arriba el copyleft!

  • joseba
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    -5 i joseba 20-04-2009 00:55

    El libro es una chorrada bien conocida que prueba, básicamente que el papel lo aguanta todo, y cargado de information bias. Hay millones de historias que prueban justamente loc ontrario, y algunas de ls que cita son mas que discutibles. Las patentes garantizan un premio a los investigadores. Si cualquiera pudiese copiar el resultado de 25 años de investigación cuando esta diese sus frutos, nadie tendria un motivo para hacerla. Es de sentido comun, par eso se inventaron y por eso existen. Y para los iluminados, ¿que tiene que ver eso con el copyleft? EL copyleft no elimina los derechos de autor, solo permite ciertos usos NO COMERCIALES, quee en general ya están contemplados. Lessig, el inventor, por cierto, propone que se aplique el canon en USA para resolver algunos problemas de derechos. En eso, como en el AVE y en otras cosas, vamos por delante.

  • pepito
    #9 Vota Vota

    -9 i pepito 20-04-2009 01:26

    en un laboratorio de investigación es bien conocida la dicha de 1/1000: 1 invención exitosa por cada 1000 realizadas. si no hay premio al éxito (patente->beneficio económico) ¿qué razón tiene una empresa para destinar cantidades ingentes a la investigación? por cierto, ejemplos de tecnologías patentadas que han hecho avanzar la sociedad las hay a cientos: MP3, el CD, el DVD, el BluRay, muchos de los fármacos actuales...

  • Est Claro
    #10 Vota Vota

    2 i Est Claro 20-04-2009 04:07

    EL PENSAMIENTO ES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

  • Arturo
    #11 Vota Vota

    2 i Arturo 20-04-2009 10:32

    En día 25 sale la nueva versión de Ubuntu. El software libre es un ejemplo a analizar por su avance desde la resistencia.

  • Sergio
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    0 i Sergio 20-04-2009 13:03

    En referencia a joseba, 20-04-2009 00:55:43: El Copyleft no fue inventado por Lawrence Lessig, aunque este hombre sí es un defensor de la cultura libre y el fundador de Creative Commons, organización no lucrativa conocida por sus licencias copyleft, siendo algunas completamente libres y otras no. El copyleft no tiene por qué prohibir el uso comercial y, de hecho, casi toda la infraestructura de Internet funciona en mayor o menor medida gracias a sistemas con copyleft completamente libre que permite el uso comercial sin restricciones. Esto se hace, entre otros motivos, porque económicamente sale mejor que guardarse las cosas.

  • Juan Manuel
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    0 i Juan Manuel 20-04-2009 13:09

    Cuando Bill Gates creó lo que creó en la Silicon Valley, ¿cómo habría sido si hubiera tenido que estar vigilándose de sus colegas por si le robaban? Un equipo con burocracias no crea. Y tenemos el triste caso del matemático Galois, ¡qué clase de aportaciones habría dado a la sociedad de haber sido apoyado por Poisson en esa época de florecimiento en las matemáticas!

  • internete
    #14 Vota Vota

    1 i internete 20-04-2009 15:11

    Juan Manuel: Bill Gates no ha inventado nada en toda su vida. El DOS (Disk Operating System) se lo compro por dos duros a un colegilla, y se lo "vendio" con un contrato-trampa (que exigia royalties por cada copia instalada) a IBM. Resultó que el sistema se popularizó y se vendieron millones de IBM-PCs, lo cual hizo millonario a Bill Gates. El windows, por otro lado, no es mas que una copia de mala calidad del Apple Macintosh, que funcionaba con ventanas y raton muchos años antes. Se ve rapidamente cuando uno es un trepa y cuando es realmente innovador: Solo es cuestion del numero de ceros del saldo de la cuenta bancaria. Hay quien inventa y hay quien patenta, y normalmente suelen ser presonas muy diferentes. internete 1234567

  • internete
    #15 Vota Vota

    0 i internete 20-04-2009 15:13

    Es mejor inventar y declarar el invento NO PATENTABLE: http://www.sinpetroleo.org/nopatente.htm

  • yeyo
    #16 Vota Vota

    1 i yeyo 20-04-2009 16:03

    El sindios de la ciencia nos hace humanos a la fuerza causi divinos, tanto como el mecantilismo de sus aplicaciones nos devuelven al infienno de los dioses redentores.

  • Observador
    #17 Vota Vota

    0 i Observador 21-04-2009 11:51

    Tiene logica lo que defiende este libro.Pero por otro lado tambien hay que pensar que sería justo compensar a todo aquel que tenga una idea nueva que nadie antes tuvo y que la publica. ¿Como compensarle? Ahi veo yo la clave. Porque quizás no es conveniente compensar a alguien mediante evitar que otros puedan usar esa idea o que sea SUPERCARO a otros usar esa idea. Porque entonces no se avanza, no se progresa. Seguramente la clave esté en compensar al de la idea original pero no hacerlo totalmente desproporcionado. Y permitir siempre que otros puedan usar su idea para generar otras a partir de ella.

  • Pocos
    #18 Vota Vota

    0 i Pocos 22-04-2009 09:23

    No es posible que alguien invente, cree o descubra algo sin utilizar en el proceso el bagaje científico-cultural que la humanidad le ha dado. Bienbenido sea el debate entre el derecho a una justa recompensa al inventor, creador o decubridor por su mérito, y derecho de la humanidad a que este invento creación o descubrimiento entre aformar parte del bagaje científico-cultural que lo ha posiblitado.

  • Paquito
    #19 Vota Vota

    -1 i Paquito 22-04-2009 17:22

    Pues yo, si invento algo, o me forro u os dan a tos. Si no, de qué voy a andar por ahí quemando neuronas a lo tonto, 'amos hombre.

  • Qu inventen otros!
    #20 Vota Vota

    0 i Qu inventen otros! 22-04-2009 19:45

    ¡Está claro! por eso los del "pensamiento único" al carecer de cerebro útil, son los que asumen el nefasto aforismo: ¡Qué inventen otros!

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Generado: 2012-02-13 20:13:32