Un paso más hacia el supermaíz
Descubren la arquitectura genética que regula la floración del cereal
Jóvenes masai cultivan maíz en Narok (Kenia).
La comunidad científica acaba de dar un nuevo paso hacia la creación de un supermaíz. Durante decenios, los investigadores se han dado de bruces con la enrevesada trama genética del cereal, del que depende la alimentación de cientos de millones de personas.
"Si el genoma de una planta como Arabidopsis [el equivalente al ratón de laboratorio en versión vegetal] es una cocina bien amueblada, el genoma del maíz sería una cocina de estudiantes", explica Cinta Romay, de la Misión Biológica de Galicia (CSIC).
La científica es coautora de una investigación, dirigida por Edward Buckler, de la Universidad de Cornell (EEUU), que ha conseguido desvelar el proceso genético de la floración del maíz. El tiempo que permanecen abiertas las flores del cereal depende de muchos genes con efectos pequeños, unos 40, un mecanismo similar al que regula la altura humana.
Gracias a este avance, que se publica hoy en Science, será posible predecir la fecha de floración de la planta a partir de su material genético, lo que permitirá, junto a futuras investigaciones, "mejorar la seguridad alimentaria y hacer que la producción de maíz sea más ambientalmente sostenible", a juicio de Romay.
La importancia del estudio es mayor en el contexto del calentamiento global. Según un reciente estudio de la Universidad de Stanford, en seis países africanos Senegal, Chad, Mali, Burkina Faso, Níger y Sierra Leona el cambio climático podría hacer imposible el cultivo de maíz a partir de 2050
8 Comentarios
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pero que me estan contando?
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eeh, fale, pero lo de averiguar cuando va a germinar el maiz lo sabe cualquier agricultor sin mirar su genoma
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Ni existe el "supermaíz" ni el "superhombre" ni ningún "super" aparte del "supermercado". Y es el supermercado, o mejor dicho, el control absoluto que empresas y estados quieren ejercer en el mundo, el que impulsa este tipo de estudios. Millones de semillas autóctonas se han perdido o se están perdiendo, la mayoría de las cuales, más cercanas y en poder de los propios campesinos, adaptadas a miles de ambientes distintos, podrían ir adaptándose a las futuras condiciones climáticas. Por cierto, el calentamiento global y el cambio climático debido a las emisiones de gases y a la deforestación también tiene mucho que ver con el hecho de que la industria haya destruido los ecosistemas naturales y también los agrícolas tradicionales. Después del enorme fiasco de la "revolución verde" que en los 70 ya había demostrado que se estaba cargando la circulación de agua y minerales, y que empobrecía e intoxicaba la tierra al tiempo que empobrecía a la gente (los pequeños campesinos, es decir, los pobres, se vieron expulsados o más empobrecidos al no poder acceder a los bienes que antes ofrecían los bosques y tierras comunales), y por eso se vieron obligados a impulsar la ingeniería genética, para encarar los problemas que la misma industria agroalimentaria de los monocultivos estaba provocando. No os equivoquéis, el problema está sobre todo en la propiedad y en el poder adquisitivo de la gente. Los malos científicos al servicio del dinero no pueden ofrecer "semillas milagrosas" que valgan para todo, es una estafa mundial, el "elixir milagroso" que te venden en las ferias.
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¡Qué puñetera manía de meter la mano en todo...! Y siempre nos vienen con el cuento de "acabar con el hambre". Si quieren acabar con el hambre, ¡haganlo ya! Todos sabemos cómo hacerlo, pero los que lo tienen en sus manos no lo hacen, simplemente porque el hambre mortal la crearon ellos.
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Los productos transgénicos poseen propiedades indeseadas, sea para los consumidores (como la producción de alergias o la resistencia a antibióticos) o sea para la relación de estos organismos con otras especies de su medio ambiente (provocando la muerte de insectos no deseados o contaminación por polinización de otras especies nativas de maíz).No están pensados para acabar con el hambre, es sólo un negocio sin escrúpulos de las multinacionales Monsanto, Novartis, Du Pont, crean el transgénico, sus abonos, sus enfermedades, sus plaguicidas cada vez más potentes y dañinos para la vida... y a llenar sus cuentas corrientes. ¡FUERA LOS TRANSGÉNICOS! ¡VOLVED AL CULTIVO ECOLÓGICO!
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Con lo que van a acabar es con la variedad del maiz. El hambre se acaba invirtiendo el dinero de las armas.
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Resulta curioso comprobar cómo una y otra vez se pone como argumento para la "mejora" de los seres vivos un supuesto ejercicio de caridad ejercido por occidente hacia lo que dan en llamar países subdesarrollados. Como eses países son incapaces de alcanzar el modelo de vida universal y objetivo con el que el capital nos ha bendecido, lo mejor es utilizar a su brazo armado, la ciencia, para mostrarles las beneficiencias de nuestro sistema a tan ignorantes gentes. Supongo que la apelación al cambio climático, creado por ese mismo brazo armado, y del que ahora él mismo nos quiere proteger, se convertirá en la excusa idónea para cualquier tropelía eco-colonialista con tintes humanitarios. En países donde la apertura de mercados, o bien la "ayuda humanitaria", han acabado con el sector agrícola (México, gran parte de África), ahora la única salida que se les presenta es abrazar las soluciones propuestas por las grandes multinacionales biotecnológicas, como ya ha sucedido en la India, con trágicas consecuencias: http://www.youtube.com/watch?v=JSgdKnLLISc Por favor, dejad de mejorar la naturaleza, mejorar la sostenibilidad, mejorar a los países pobres, y mejorad de una vez vuestra podrida cabeza.
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Antes de opinar os propongo leer el artículo: la investigación no es ajena al cultivo transgénico propiamente dicho, ya que no contempla mexcla de genes entre especies; se trata de conocer el desarrollo evolutivo -sí, productivo-, del maíz, igual que se ha hecho con los pollos etc, para optimizar su producción -por cierto, el maíz no "sufre", ni vive en una jaula, ni es sacrificado. También se estudia el genoma humano para, por ejemplo, evitar defectos congénitos en los fetos, etc, y no dudo que todos los que habéis desbarrado aquí apoyáis la investigación -y experimientación- en el campo de las células-madre humanas, no? Otra cosa es, por supuesto, el uso que el mercado global haga de la tecnología; en el caso del maíz transgénico, los efectos son, estoy de acuerdo, de-vas-ta-do-res -lo de Monsanto no tiene nombre-, pero indignarse ante la investigación agroalimentaria es de traca.

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