Mi vida en un terabyte
El investigador Gordon Bell graba cada minuto de su día a día desde hace 11 años. La idea es tanto mejorar la manera de archivar y buscar datos como reflexionar sobre las consecuencias de poder ‘repasar’ la propia vida
La vida digital de Gordon Bell incluye las fotos tomadas con su SenseCam (arriba) o pantallazos de MyLifeBits (abajo).PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS
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Gordon Bell se ha pasado los últimos 11 años de su vida registrando compulsivamente cada uno de sus movimientos. Ha escaneado sus libros favoritos, su álbum de fotos, sus documentos de trabajo, sus recuerdos y hasta sus radiografías; ha grabado en vídeo y audio las conversaciones que mantiene, cara a cara y por teléfono; ha registrado las páginas web que visita, los correos electrónicos que recibe, las canciones que escucha.
Once años de la vida de Gordon Bell caben en 230 GB, es decir, en un simple disco duro de 170 gramos de peso. Y este investigador cree que la vida digitalizada de una persona ocuparía apenas un terabyte (la biblioteca del Congreso de EEUU pesa unos 100 terabytes). En un futuro no muy lejano, cuenta Bell, se podrían utilizar todos esos datos para construir un avatar digital de un ser querido y pedirle consejo sobre, por ejemplo, una posible boda o un cambio de trabajo.
Gordon Bell (Missouri, EEUU, 1934) trabaja en las oficinas de Silicon Valley de Microsoft Research, la división del gigante informático dedicada a la investigación tecnológica. Su currículum es muy reconocido en el sector; es el "Frank Lloyd Wright de los ordenadores", dice la revista New Yorker. Trabajó durante 23 años en la desaparecida DEC (Digital Equipment Corporation), fue el primer director de la división informática de la Fundación Nacional de Ciencia de EEUU (NSF, por sus siglas en inglés), es miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) y es socio fundador del Museo de Historia de la Informática, muy cerca de donde se encuentran ahora las oficinas de Google.
‘New Yorker’ llama a Bell el «Frank Lloyd Wright de los ordenadores»
El proyecto de Bell nació a partir de un propósito muy simple: quería deshacerse de todo el papel que había acumulado. Al empezar a escanear libros y documentos, el investigador pensó en una idea que había formulado anteriormente Bill Gates, fundador de Microsoft, sobre el hecho de que, algún día, "seríamos capaces de grabar todo lo que vemos y escuchamos", explica Bell. El investigador escaneó, incluso, los logos de tazas o camisetas, es decir, todo lo que tenía alguna relevancia personal o profesional para él y, en 2001, cuando la mayor parte de la información ya estaba digitalizada, comenzó a grabar sus conversaciones y fotografiar su día a día.
La investigación de Bell no es un enorme ejercicio de egocentrismo. La idea de digitalizar todo lo que ha acumulado, leído, escrito, fotografiado y grabado responde al interés del investigador por profundizar en dos campos. Uno de ellos es el de la innovación tecnológica. Bell quiere crear un sistema de clasificación y búsqueda que ponga en relación todos los datos y que, por ejemplo, permita a un paciente cardíaco de 80 años acceder, con un solo clic, a la información acumulada durante toda su vida sobre cualquier suceso relacionado con su salud cardiovascular.
Metadatos
La idea
ha inspirado proyectos en 14 universidades
"El sistema de archivo en carpetas es viejo e ineficaz", argumenta Bell, en conversación telefónica con este diario. "Necesitamos mejores bases de datos", añade. El investigador opina que el ejemplo a seguir es el de sistemas como el de iTunes, que clasifica y relaciona la música según multitud de parámetros diferentes e, incluso, recomienda canciones al usuario según sus gustos. Con este sistema de metadatos que atribuye diferentes palabras clave a cada uno de los elementos digitalizados para poder, posteriormente y de forma automática, ponerlos en relación, Bell ha desarrollado un software llamado MyLifeBits.
El equipo de Microsoft Research también ha desarrollado una cámara, SenseCam, que Bell lleva constantemente colgada al cuello. Dotada con un detector de infrarrojos, toma fotos de manera automática cuando detecta la presencia de una persona, o si el nivel de luz cambia significativamente, lo que suele significar que Bell ha cambiado de habitación.
«Es maravilloso saber que tu ordenador está recordando por ti»
Investigadores del Hospital de Addenbrooke en Cambridge (Reino Unido) han trabajado con fotografías tomadas por una SenseCam con pacientes que sufren problemas de memoria a los que, cada noche, mostraron las fotos tomadas durante el día. Los enfermos fueron capaces de retener esos recuerdos durante más de dos meses, pero fueron incapaces de recordar los detalles de un diario escrito. Y esta es, de hecho, la segunda y más importante área de interés del proyecto de Bell: el análisis de las consecuencias psicológicas y sociológicas de lo que significa tener una memoria digital que graba y almacena cada detalle de la vida, incluso aquellos que nunca se querrían recordar.
"Creo que hay una maravillosa sensación de seguridad en saber que tu ordenador está recordando por ti", explica. "Tener una e-memoria de tu vida es, realmente, la única manera de guardar un recuerdo fiel y auténtico de lo que ha sido esa vida, de todo lo que has hecho, hasta el último detalle".
El investigador sostiene que liberar a la memoria de la tediosa tarea de recordar puede darle una nueva oportunidad para centrarse en tareas más creativas. Piensa, además, que borrar los recuerdos desagradables no es una buena idea. "Es un acto tan definitivo, tan brutal, que quizá uno se arrepienta de haberlo hecho el resto de su vida. Si un recuerdo te hace daño, es preferible ignorarlo".
Ya hay 14 universidades trabajando en diferentes proyectos relacionados con la investigación de Bell, que acaba de publicar junto al también investigador Jim Gemmel el libro Total Recall, en el que reflexiona sobre su experimento y lo que pasaría "si pudiéramos tener acceso inmediato a toda la información a la que estamos expuestos a lo largo de nuestras vidas", como dice Bill Gates en el prólogo de la obra.
Bell cree que, en el futuro, sensores electrónicos incorporados a la ropa grabarán automáticamente datos como los niveles de oxígeno en sangre, y actualizarán también de forma automática la base de datos vital. Bell asegura que sólo "cuando muera" parará de registrar cada uno de sus movimientos. Porque, al fin y al cabo, explica, "esta es una forma de inmortalidad".
Memex o el origen de Internet
Gordon Bell no fue el primero en pensar en las posibilidades técnicas y las consecuencias psicológicas de grabar toda una vida en formato electrónico. El investigador de Microsoft Research reconoce la influencia de Vannevar Bush (1890-1974) en su proyecto, un ingeniero estadounidense muy conocido durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría porque fue el primer asesor científico de un presidente de EEUU (Harold Truman).
En los años treinta del siglo pasado, asustado por la cantidad de información ya entonces disponible, Bush formuló la teoría de la máquina Memex, un dispositivo electrónico basado en un microfilm “en el que una persona podría almacenar todos sus libros, grabaciones y comunicaciones, dotado de mecanismos que permiten la consulta con rapidez y flexibilidad. Es un accesorio o suplemento de su memoria”, decía el ingeniero.
En 1945, Bush escribió un ensayo en el que auguraba la aparición de “múltiples tipos de enciclopedias, que incluirán una malla de huellas asociadas entre sí, preparadas para ser incluidas en el Memex”.
Se cree que Ted Nelson y Douglas Engelbart se inspiraron en esta idea para la formulación posterior de la teoría del hipertexto, uno de los fundamentos de Internet. Tal y como Bush la imaginaba, la máquina Memex era una mesa con una superficie translúcida, y que tendría motores para buscar los archivos. No obstante, se quedó en una idea. Nunca fue construida por nadie.
10 Comentarios
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hay una frase en El péndulo de Foucault, de Umberto Eco, que siempre me ha parecido muy descriptiva de este fenomeno. El protagonista, en referencia a su computadora, dice: "Se me olvida todo al saber que cuando quiera lo pueda recordar" El computador como extensión de la memoria humana, fantástico.
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Si la frase es cierta y he podido comprobar que en parte se cumple, el almacenar información fuera del cerebro es el mejor camino para el Alzhaimer.
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Y siguiendo con la frase de Handler; ¿también se olvida la forma de acceso al ordenador?
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Hander no tienen nada de fantástico pero si de anticipatorio. Las recuerdos que no usamos para nuestra supervivencia, si no los utilizamos a diario, se "autoarchivan" en los confines de la memoria. ¿Para qué los queremos en primer plano? Sólo estorbarían a una mejor y más profunda contemplación de la Realidad. Los estudios sobre nuestras posibilidades cognitivas ponen de manifiesto que podemos disponer de esos saberes secundarios de formas no intelectuales sino intuitivas y recordar, por ejemplo, la lección sobre la naturaleza de la materia oscura viendo colores y formas abstractas en nuestra mente en vez de sobrecargarla con un esfuerzo intelectual. Y todo ese saber secundario podría muy bien provenir de un disco duro externo o de un implante o conexión con cualquier forma de almacenamiento del saber, incluyendo un volcado de nuestra memoria diaria.
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Por supuesto el esfuerzo intelectual iría enfocado a mejorar la calidad de vida de cada uno de los seres de este planeta y hacer de esta vida una extraordinaria experiencia lúdico - festiva...
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Sería también un paso hacia la robotización del ser humano. ¿Y qué pasaría si neustra memoría pillase un virus, y si pudieran modificarla en contra de nuestra voluntad, y si la perdiésemos y si no quisiésemos que NADIE NUNCA JAMÁS pudiese acceder a nuestros recuerdos?
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Un par de reflexiones: 1. Desde mi punto de vista, si te pasas los últimos 11 años preocupándote por grabar todo lo que te está pasando, es que en los últimos 11 años no has llevado una vida muy normal. 2. ¿Hasta qué punto queremos relacionarnos con personas que, en realidad son "grabadoras humanas"?. Yo particularmente, no sería igual de espontáneo si se que lo que le digo a alguien va a quedar grabado para la "posteridad". Realmente sería una incomodidad y constituiría una especie de "gran hermano" colectivo. Un auténtico horror, vamos.
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por favor, no me digan que esto es ciencia, eso se llama psicopata de mercadeo...
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Esto es "Funes el memorioso" de Borges pero al reves. Recordar segundo a segundo el dia anterior y el proximo dia recordar el dia anterior en el que se recordaba otro dia anterior. Siniestro
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Como haga un back-up puede acabar en un bucle infinito.

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