Vida marciana en la Tierra
El Instituto Smithsonian publica una lista de diez lugares del mundo en los que la vida no debería existir
Los científicos que sostienen que la vida en Marte es inconcebible tienen argumentos de peso. La superficie del planeta rojo es un desierto de óxidos de hierro congelado por temperaturas inferiores a 120 grados bajo cero y achicharrado por una radiación ultravioleta desbocada en un planeta sin capa de ozono. Sin embargo, los creyentes arguyen que las pruebas que apoyan la existencia de vida en Marte no están muy lejos. Están en la Tierra.
El Instituto Smithsonian, una organización estadounidense que posee una treintena de museos y centros de investigación, acaba de publicar una lista de diez lugares en los que la vida no debería existir, pero existe. Las condiciones extremas en las que se han encontrado microorganismos y animales superiores en nuestro planeta apuntan, para algunos, que la pregunta no es si se hallará vida en Marte, sino cuándo.En el top ten de la institución aparecen los hábitats "más improbables, inhospitalarios y absurdos de la Tierra". Pero con vida.
La lista incluye ardillas árticas con la temperatura de la sangre bajo cero, mejillones en volcanes submarinos y virus que viven dentro de bacterias que a su vez habitan en aguas muy ácidas y en ebullición. Los lectores de la web del Smithsonian solo han echado de menos un lugar: el interior del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil.
En 1999, un robot enviado al corazón de la planta atómica ucraniana, que en 1986 sufrió el peor accidente nuclear de la historia, regresó con extrañas muestras de hongos. Según el microbiólogo Arturo Casadevall, de la Universidad de Yeshiva, en Nueva York, el hongo utiliza la radiación para obtener la energía que necesita.
La vida dentro del reactor de Chernóbil sorprendió a la opinión pública, pero no a los científicos. El geólogo estadounidense Dale Griffin encontró en 2004 varios hongos y bacterias en la estratosfera, a 20 kilómetros de altitud. "Si miras, ellos siempre están ahí, incluso en las condiciones más extremas", dijo entonces Griffin.
Ártico. Acurrucados contra el frío.
Hasta hace pocos años, los científicos se devanaban los sesos para solucionar el enigma del eider de anteojos, una especie de pato oriundo de Alaska y Siberia. El ave necesita aguas abiertas para obtener su alimento, lo cual se convierte en un grave contratiempo en estas regiones árticas, transformadas en un manto de hielo durante el invierno. Ahora, explica el Instituto Smithsonian, el secreto de este pato se ha descubierto. Cuando arrecia el frío, las aves se apiñan para compartir su calor junto a pequeñas grietas en el hielo. Para comer, se turnan para sumergirse en el agua y capturar almejas, agitando continuamente el líquido, según algunos científicos, para evitar que se congele.
Alaska. Miles de años dormidas.
Algunos microbios pueden sobrevivir a la radiactividad, a la radiación ultravioleta, a la carencia absoluta de alimento y agua, a las temperaturas extremas e incluso a los desinfectantes creados para aniquilarlos. Ciertas bacterias logran este prodigio al cambiar de estado y transformarse en esporas, como las tortugas cuando se esconden dentro de su caparazón. Gracias a esta estrategia pueden sobrevivir en condiciones hostiles durante miles de años, como las esporas de la bacteria Carnobacterium pleistocenium, halladas en Alaska en 2005 y resucitadas en laboratorio tras 32.000 años dormidas. Algunos científicos dicen haber revivido esporas de 250 millones de años.
Yellowstone. Bacterias escalfadas.
Hay hábitats que parecen diseñados para matar seres vivos, como los manantiales termales del Parque Nacional de Yellowstone, en el noroeste de EEUU. La temperatura de sus aguas está cercana al punto de ebullición y su acidez es tan extrema que podría disolver incluso un clavo. Sin embargo, hay vida. El más conocido de los inquilinos microscópicos del parque es la bacteria Thermus aquaticus, utilizada en los laboratorios de genética para hacer copias de fragmentos de ADN. Pero hay muchos más microorganismos en estas fuentes calientes, como demuestran sus vívidos colores, fruto de los pigmentos bacterianos. Para rizar el rizo, un virus es capaz de vivir dentro de estos microbios.
Valle de la Muerte. Peces en el desierto.
El Valle de la Muerte, en el suroeste de California, es la región más árida y tórrida de EEUU. No parece el mejor lugar para un pez. Pero los hay. En un acuífero subterráneo solamente accesible a través de una estrecha fisura en la roca existe apenas un centenar de peces conocidos como cachorritos del Agujero del Diablo, una de las especies en mayor peligro de extinción del planeta. Desde 1967, los científicos pelean para evitar la desaparición de este reducto de fauna acuática en medio del desierto. Su existencia demuestra el húmedo pasado del Valle de la Muerte. Los cachorritos del Agujero del Diablo son los últimos supervivientes de unos lagos que se evaporaron hace más de 10.000 años.
Fondo marino. Chorros de agua ardiente.
Las fuentes hidrotermales son heridas en los fondos oceánicos. La capa superficial del planeta es como un puzle, en el que cada pieza es una placa tectónica. Allí donde dos placas colisionan, se generan terremotos o actividad volcánica. Pero cuando se separan, el agua marina se desliza por la rendija, se caldea y vuelve a salir a borbotones, ahora cargada de minerales. Estas inhóspitas fumarolas, no obstante, son la única morada de centenares de especies, como algunos tipos de camarones, percebes y mejillones. La base de la cadena alimentaria está formada por microbios que obtienen su energía de sustancias como el ácido sulfhídrico, responsable del olor de los huevos podridos.
Estratosfera. A 20.000 metros de altitud.
En 2004, investigadores del Servicio Geológico de EEUU tomaron una muestra de aire a 20 kilómetros de altitud. El análisis de aquel ínfimo fragmento de estratosfera les dejó boquiabiertos. Aparecieron cuatro colonias de Penicillium, el mismo hongo que prolifera en los alimentos olvidados en la cocina durante días y es un ingrediente fundamental del queso Camembert. Y también surgieron 70 colonias de Bacillus sphaericus, una bacteria que se emplea para matar las larvas de algunos mosquitos. Los microbios, según los autores del estudio, llegaron a la estratosfera a partir de las violentas tormentas de arena originadas en el desierto del Sáhara.
Galápagos. Unas islas esterilizadas. 
Las islas Galápagos, pertenecientes a Ecuador, son la demostración de que la vida consigue llegar a cualquier rincón. Surgieron hace millones de años en el medio del océano Pacífico, gracias a la erupción de lava de volcanes activos. Es decir, fueron brutalmente esterilizadas desde su nacimiento. Y, sin embargo, ahora son una explosión de biodiversidad. La vida llegó a las islas recorriendo cientos de kilómetros a través del mar, como los pingüinos de las Galápagos, la única especie de su género que habita en Ecuador. Las tortugas del archipiélago pisaron tierra tras surcar el océano a bordo de balsas. Y las semillas de las plantas llegaron por el aire.
Three Mile Island. El hongo nuclear.
En la primavera de 1979, un fallo eléctrico provocó una fusión parcial del núcleo de un reactor de la central atómica de Three Mile Island, cerca de Harrisburg (EEUU). Más de 30 años después, sigue siendo uno de los peores accidentes nucleares de la historia. Eliminar la contaminación radiactiva costó años y, durante las tareas de limpieza, los científicos se toparon con un fenómeno inesperado. El agua cercana al núcleo del reactor estaba turbia. Una próspera comunidad microbiana vivía en el líquido pese a los elevados niveles de radiactividad. Y el año pasado, científicos de EEUU hallaron en el interior del reactor de Chernóbil un hongo capaz de emplear la radiación en su propio beneficio.
Siberia. Sangre bajo cero.
La ardilla ártica es un milagro de la naturaleza. Este animalillo, de apenas un kilogramo, es capaz de sobrevivir a los inviernos de Alaska y Siberia, cuando su sangre pasa de una temperatura de unos 37 grados hasta los tres grados bajo cero. Sin embargo, sus venas no se congelan. Su secreto es la sobrefusión, un proceso que permite que un líquido se enfríe por debajo de su punto de congelación sin solidificarse. El metabolismo de la ardilla elimina cualquier sustancia que pudiera facilitar la formación de cristales de hielo. En otros casos, como el de la rana de bosque de Canadá, más de la mitad se su cuerpo se congela en invierno. Y, cuando las temperaturas suben en primavera, el animal resucita.
Suráfrica. Soledad absoluta.
Sólo la bacteria Candidatus desulforudis sabe lo que es la soledad absoluta. Como reseña el Instituto Smithsonian, un parásito necesita un hospedador para vivir. Una planta requiere abejas para polinizar sus flores. Y un ser humano necesita un filete o una ensalada encima de la mesa. Candidatus desulforudis no necesita a nadie. Científicos del Instituto de Astrobiología de la NASA encontraron hace tres años una comunidad de estos microbios en una mina de oro surafricana, a casi tres kilómetros de profundidad, sin oxígeno ni luz y a 60 grados de temperatura. No hallaron más vida: es el primer ecosistema de una sola especie descubierto en la Tierra.
20 Comentarios
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Muy bueno el artículo aunque desafortunado el titular, a mi modo de ver. Pero ¿"lugarse"?
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No se va a enterar nadie del hacking de los emails??? Por fin, el fin del fraude climatico !!! el ultimo clavo en el ataud del cambio climatico. http://blogs.telegraph.co.uk/news/jamesdelingpole/100017393/climategate-the-final-nail-in-the-coffin-of-anthropogenic-global-warming/
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Fenomenal articulo que me permitirá horas de amenas lecturas buscando en internet, en vez de perder el tiempo con la TV. ¡Quiero mas articulos como este!
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Resulta ridículo pensar que la tierra es el único lugar con vida en todo el universo. Seguramente conviene a quienes nos quieren mantener en la ignorancia que se den tantas vueltas a algo tan obvio. Tarde o temprano será de los más normal reconocer que hay bacterias, virus, plantas y puede que hasta animales en planetas no tan lejanos... es sólo cuestión de tiempo. Pero la carrera espacial es un tema directamnte relacionado con el poder y el poder en la tiera aún está manejado por unos cuantos neandertales con un garrote más sofisticado que antes pero no menos garrote. y el poder del garote siempre ha ido acompañado por la acumulación obsesiva de conocimientos y la ocultación de información a la plebe. En fin... Obviedades. Salud
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Tengo muchos sueños, y algunos me llevan a un planeta donde la especulacion, politica,mediatica, incluso sanitaria no existen, aun
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Alguien tiene el enlace a la noticia original del Smithsonian Institute?
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¿España?
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Habría que ver hasta que punto toda esta vida extrema consigue existir gracias a cierta interacción con otros hábitats: Ciertos flujos de materia, de nutrientes ,etc. En Marte, el entorno hinóspito es general y lleva miles, quizá millones de años. Para que haya vida implicaría que estos organismos extremófilos deberían poder existir como ecosistema aisladamente desde entonces. No digo que no sea posible, simplemente que no se puede hacer una relación tan clara entre los organismos extremófilos terrestres y los hipotéticos marcianos.
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articulos como éste a mi modo de ver ahce que la gente se interese mas por la ciencia
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Si estos dicen que en Marte es complicado que haya vida, es seguro que hay vacas pastando.
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Estoy buscando noticias en los medios españoles sobre la bomba informativa del cambio climático, el llamado climategate, pero no encuentro nada. Han pillado a los popes del cambio climático con las manos en la masa, además de enriquecerse, pero aquí parece que eso no interesa.
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1. No es vida marciana. Es lo esperable en la Tierra en lugares que aun no conocemos bien. 2. Que es eso de que "los creyentes arguyen que..."?? La ciencia no "cree", la ciencia pregunta, contrasta, valida. Pero no cree. 3. "una lista de diez lugares en los que la vida no debería existir, pero existe". De nuevo el punto 1: si la vida esta presente en estos lugares, es porque puede. No hay nada milagroso ni exotico. Tan extremos son los manantiales termales de Yellowstone para nosotros, como la piscina de mi casa para las bacterias de Yellowstone. Es una simple cuestion de perspectiva. Si nos ponemos a nosotros mismos como el ombligo y la medida, con nuestros estrictos limites fisico-quimicos de supervivencia como regla de "normalidad", entonces el 99% de los seres vivos de la Tierra seran extremofilos. Ampliemos la perspectiva.
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Para Lector: aquí lo tienes: http://www.smithsonianmag.com/science-nature/64133502.html "Top Ten Places Where Life Shouldn't Exist... But Does"
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¡Qué apasionante! Meterte en una mina de oro en Sudáfrica a tres kilómetros bajo tierra sin oxígeno ni luz y a 60 grados de temperatura. Y luego encontrar a estas Candidatus desulforudis allí viviendo de la nada... Espero que en mi próxima vida, en me den clase profesores que sepan de física y química y el laboratorio de mi colegio prefabricado no se utilice para almacenar cajas con materiales que nunca se usaron.
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Si, pero están obviando que a pesar de las condiciones rigurosas en la Tierra hay una atmósfera que no existe en Marte. ¡Vaya panda científica se parecen a SAN ANTONIO DE PADUAS!
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El problema es que haya condiciones favorables o no, es que no sabemos por que estructuras celulares estarán formados, ¿Por qué deben ser igual que las estructuras celulares terrestres? Tampoco tienen porque necesitar Oxigeno o nuestra temperatura para vivir, quizás si hay vida piensan que en la tierra no hay por nuestras condiciones. Igualmente para la vida en otros planetas nos quedan aun años, por ahora al único planeta que podemos acceder más o menos fácilmente es Marte, por lo demás las misiones son escasas, y si acaso a planetas de nuestro sistema o satélites. Sin embargo no podemos observar ni si quiera los planetas del sistema solar más cercano, lo que hace que saber si hay vida extraterrestre o no se nos quede más que fuera de nuestro alcance.
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Veamos, gente. La fecha más antigua que tenemos para la formación de nuestro sistema solar es la del meteorito de Allende, 4.600 millones de años (más 910.000/menos 1.170.000). Se le supone unos 30 millones de años más viejo que la Tierra, . En ese enorme espacio de tiempo (tiempo geológico profundo) nuestro mundo ha pasado por todo tipo de condiciones de fusión de la superficie, calor-frío, presión, química, bombardeo pesado de meteoritos, ausencia de oxígeno, radiación ultravioleta, etc desde que se sospecha que apareció la vida. Quiero decir que la propia vida de este planeta, aunque no la de ahora, ha soportado condiciones extremas, aunque fuera una vida a nivel de microorganismos. Los organismos macrocelulares no aparecen sino hace unos 600 millones de años. Desde entonces, más o menos y con alguna tragedia planetaria, se ha mantenido. Parece que la conclusión evidente, incluso en ausencia de pruebas de vida extraterrestre, sea pensar que hay muchas posibilidades de encontrar vida allá donde se den las condiciones necesarias, que no son las que disfrutamos en la Tierra ahora, incluso las que disfrutan los organismos extremófilos. Y resulta que tales condiciones extremas se pueden dar en cuerpos como Marte, Europa, Encelado y quizá Titán (hay alguno más). El tema, el reto y las preguntas que plantea pueden ser apasionantes. Debo tener por ahí la referencia a esa reanimación de bacterias del pérmico (250 millones de años) conservadas en lechos de sal, pero creo recordar que fue bastante polémico.
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Sin duda alguna la vida es mucho más tenaz y plausible de lo que creemos. Pronto descubriremos vida fuera de nuestro planeta.
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Fenomenal articulo, de un tema interesantísimo. Solo echo de menos algún enlace bueno para seguir leyendo mas del tema. Mis felicitaciones a Publico y al redactor.
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Por lo tanto la vida es una propiedad intrínseca de la materia. Podemos decir que el mismo universo, no importa qué densidad material posea o qué grado de temperatura o qué numero de galaxias, sistemas estelares o solares o planetas tenga, pero alberga la vida, sea en los sistemas gravitatorios o en el casi vacío espacIo interestelar. Y, por supuesto, podemos entenderlo porque operan las mismas leyes en la globalidad cósmica y que ya los conoce aunque todavía imperfectamente nuestro cerebro.

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