Dos represas amenazan el Amazonas
Los ecologistas alertan de las consecuencias para el medio ambiente de los proyectos más ambiciosos de Lula para mejorar el abastecimiento de energía en Brasil
Imagen de una presa en la Amazonia brasileña. - JUPITER
Es la eterna dicusión, especialmente en los países en desarrollo: unos lo venden como la solución para la economía del empobrecido Estado de Rondonia, en la parte occidental de la Amazonia brasileña; otros, sin embargo, creen que es un paso más en la destrucción de la selva. La represa de Santo Antonio es uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en el Amazonas: con una inversión de unos 8.000 millones de dólares, representa el mayor plan de desarrollo en la zona desde que el Gobierno militar abrió carreteras en la selva para poblar la región en los años 60. Y se ubica en el Estado con mayor índice de deforestación de la Amazonia.
Cerca de 10.000 obreros trabajan en la obra, emplazada sobre el río Madera, el principal afluente del Amazonas. En el mismo río, está proyectada también la represa de Jirau. Cada una de ellas tendrá una capacidad de unos 3.000
El proyecto de ambas represas, sin embargo, es sólo el comienzo: en los próximos años se prevé la construcción de hidroeléctricas, carreteras, gaseoductos y redes de energía, inversiones por valor de 30.000 millones de dólares (unos 21.000 millones de euros) que pretenden explotar y transportar los recursos naturales de la zona.
El Estado de Rondonia es el de mayor índice de deforestación
Previsiblemente, la represa de Santo Antonio comenzará a funcionar a finales de 2011, cinco meses antes de lo inicialmente previsto. Después de diversos retrasos por ciertas disputas legales y por la obtención de la licencia ambiental, tal adelanto vendría motivado por la urgencia del Gobierno, que, con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de 2016 de Río de Janeiro y en un momento de efusividad de los mercados con respecto a Brasil, no puede permitirse que la capacidad del abastecimiento energético del país quede puesta en cuestión, como sucedió cuando, el pasado mes de noviembre, un apagón dejó a oscuras a buena parte del inmenso país. De hecho, el Gobierno ha declarado este proyecto como un asunto de seguridad nacional.
Para los ecologistas brasileños, la autorización de esta represa supone poco menos que abrir la puerta a la entrada a machete en la selva. Preocupan las inundaciones y alteraciones en el curso de los ríos, y las imprevisibles consecuencias que estas podrían tener en el delicado ecosistema amazónico.
Uno de los motivos de inquietud es la contaminación: existe el peligro de que las represas liberen el mercurio que quedó depositado en algunas zonas desde que, en los ochenta y los noventa, se usaba este elemento para la extracción de oro. Otro extremo es cómo afectarán las hidroeléctricas a la biodiversidad de un río que se considera el más rico del mundo en especies de peces, con alrededor de 500. Además, ya se ha alertado de los riesgos para la salud humana: las inundaciones pueden provocar un repunte de las enfermedades tropicales asociadas a la acumulación de agua estancada, como el dengue, la malaria y la fiebre amarilla.
"Pan para hoy"
Quienes apoyan el proyecto alegan la creación de miles de puestos de trabajos y el desarrollo económico de un Estado pobre en el que vive un millón y medio de personas. Pero los más críticos contestan que será "pan para hoy y hambre para mañana", pues esos empleos desaparecerán cuando termine la construcción de las represas. A partir de ese momento, la energía generada se transportará al sur del país, su centro industrial, y no tendrá efectos económicos notorios en Rondonia.
Alrededor de mil familias deberán ser reubicadas
Los ecologistas recuerdan que otras experiencias de construcción de centrales hidroeléctricas en zonas tropicales han sido decepcionantes al ocasionar un profundo impacto ambiental sin dejar grandes beneficios en la economía local.
Además, alrededor de mil familias deberán ser reubicadas por causa de las inundaciones que provocará la represa. Mientras tanto, según los datos que manejan las organizaciones medioambientalistas, apenas la quinta parte de ellas han firmado ya acuerdos con las autoridades para realizar esos traslados. El Gobierno se reserva el derecho al desalojo de estas familias en caso de que sea necesario, dado el carácter de "urgencia nacional" que han tomado las hidroeléctricas.
Ambivalencia de Lula
El megaproyecto amazónico deja otra pregunta en el aire: ¿podrá mantener Lula da Silva su imagen de defensor del crecimiento sostenible y líder de la lucha contra el cambio climático? El presidente brasileño llevó a Copenhague ambiciosos objetivos para acabar con la deforestación amazónica y enarboló un discurso que quería colocar a Brasil como punta de lanza de los países emergentes dispuestos a diseñar un modelo de crecimiento distinto, más verde, y basado en las energías limpias y renovables.
Lula ha pedido ayuda internacional para financiar sus políticas en la región
Sin embargo, en la eterna dicotomía entre medio ambiente y desarrollo económico, Lula apostó firmemente por lo segundo, especialmente a partir de su segundo mandato. La salida del Gobierno de la ex ministra de Medio Ambiente y veterana defensora de la selva, Marina Silva, ilustró el giro de Lula hacia posturas que representa su candidata presidencial, Dilma Rousseff, quien aboga por el crecimiento del país dejando de lado la sostenibilidad. Y, en este sentido, el Gobierno ha alegado que infraestructuras como las represas sobre el río Madera son necesarias para mejorar la vida de los 25 millones de brasileños que viven en la región amazónica, una de las más pobres del país.
"Que no venga ningún gringo a pedirnos que dejemos morir de hambre a los habitantes del Amazonas", dijo Lula en noviembre en la ciudad amazónica de Manaus. Es el repetido discurso de Lula, compartido por la mayor parte de sus compatriotas: que los países ricos no se inmiscuyan en cómo Brasil cuida de su selva, después de haber destruido los bosques en Europa y Norteamérica. Aunque, eso sí, Lula ha pedido ayuda internacional para financiar sus políticas en la región.
Bolivia quiere voz en el proyecto
En Bolivia, los ecologistas ya han puesto el grito en el cielo. Recuerdan que el río Madera, que nace en la cordillera boliviana, concentra el 95% del flujo de los ríos bolivianos y todas las vías navegables del país, y advierten de que las dos represas–y, sobre todo, la de Jirau, proyectada a sólo 94 kilómetros de la frontera– producirán alteraciones fluviales transforterizas e inundaciones. Entre los efectos que causarían las represas, podría estar la pérdida de los árboles de castaña, un producto fundamental para la economía de la región. Algunas estimaciones hablan de 170 kilómetros de territorio boliviano con inundaciones, de la desaparición de la cultura de los indígenas Pacahuara, que viven en aislamiento voluntario, y de la pérdida de terrenos de cultivo. Las autoridades brasileñas han manifestado su disposición a escuchar la postura boliviana, pero tal intención no se ha concretado de momento. Cuando el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) concedió la licencia ambiental para la construcción de la represa de Jirau, el pasado junio, lo hizo estableciendo 54 condiciones para mitigar sus impactos sobre el ecosistema. Sin embargo, esas mejoras no contemplan los efectos de la represa en territorio boliviano.
11 Comentarios
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pero en que mundo vivimos, todavia quedagente tan credula que piense que los problemas medioambientales los van a solucionar los politicos, estos señores que en principio pueden tener buenos ideales, son simplemente marionetas de ls grandes corporaciones, nada mas llegar al poder, sea por presiones internas de los militares o de las grandes transnacionales, tienen que doblegarse, si o si, a los intereses de quien de verdad manda y ordena. es una lastima que los que "confiamos" en estas personas, lease Lula, Obama etc, sigamos con nuestro idealismo y pensemos que se pueden cambiar las cosas con el sistema que nos han impuesto. lo peor de todo es que nos tienen pillados en el sistema, y no dejaran de talar selvas, crear conflictos en zonas clave para sus intereses economicos y destrozando el mundo y sus habitantes por la pura codicia.. podemos recordar las guerras del congo, irak, afganistan y otros tantos conflictos que en el mundo hay. miremos sino tambien a las presas que iberdrola quiere hacer en los los glaciares de los andes chilenos, con la connivencia de los "gobiernos democraticos", que manejan a su interes.
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Que complejo es conjugar el desarrollo con el mantenimiento de los ecosistemas naturales. Pero en Brasil no estamos hablando de necesidades sociales, si no de la energía necesaria para aumentar el proceso acumulativo capitalista, aquel que solo beneficia a las clases burguesas y expulsa y somete a las clases populares, las mayoritarias, además en este caso pone en peligro la supervivencia de sociedades indígenas voluntariamente aisladas. La energía hidraúlica es relativamente barata, y en este caso la financiación será pública, esto es una forma de socialización del gasto, para que despues los beneficios derivados sean privados. He vivido alguna temporada con comunidades indígenas en Perú y puedo decir que el nivél de vida de estos grupos con todas sus dificultades, era muy superior al de los habitantes, tambien indígenas, que ahora vivían en las ciudades. El sometimiento de los pueblos a la dictadura del capital es la mayor de las formas de totalitarismo.
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Amen!!
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Lo de las Grandes empresas etc...que marcan la agenda ,bueno es sabido el porque creemos en Lula ,Obama,el sistema en si,porque lo votamos,porque sin el no tendriamos esperanza,yo a Los Reyes Magos lo unico que les pido que las Multinacionales no esten regidas por idiotas, que sisson un actor determinante en el devenir del futuro,que piensen que el unico futuro es el trabajo por una nueva energia limpia y que ellos tienen que buscar su puesto pero parar esto es imposible, por mas golpes de estado que provoquen, mas guerrillas que creen,mas golpes de estado,y grupos de suicidas.El mundo nuevo que se vislumbra desde luego no tienen que ver con un capitalismo, como el de Diaz Ferran ni con una organizacion como la CEOE que lo aupa de presidente suicida,si en España tenemos un capitalismo asi imaginense en paises mas atrasados, o en paises como EEUU o UK cuna del capitalismo,tendra que ser un capitalismo inteligentemente generoso si quiere seguir ocupando un lugar en el nuevo orden.
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"Sin embargo, en la eterna dicotomía entre medio ambiente y desarrollo económico", hay que aclarar que el desarrollo tal como se entiende hoy día no es más que el enriquecimiento rápido de unos pocos al precio que sea. Y hay que tener mucha cara para hablar del no entrometimiento de los "gringos", cuando son los propios indígenas de todas las partes del mundo los que en muchos congresos y reuniones, y especialmente en la zona de Sudamérica, han expresado su rechazo a la destrucción de sus hábitats y de los ecosistemas que nos soportan a TODOS a cambio de mucho, mucho, mucho DINERO que es lo que están buscando los "desarrollistas" capitalistas. Si les preocupara el bienestar de sus gentes no habría ninguna necesidad de aumentar la brecha entre clases sociales que ya existe empujando como de costumbre a los más pobres a lugares infernales: para nuestra supervivencia no necesitamos tanto. Energía eólica, solar, biomasa, etc. y una reorganización laboral que nos permita trabajar a todos, menos, es más que suficiente. Lo que queréis es aumentar el consumismo de las clases medias y mantener precisamente el nivel de vida de esos "gringos" a los que SERVÍS dándoles soja transgénica para sus vacas, carne, cuero, maderas, minerales, biocombustibles y otros despropósitos. Las grandes presas además cortan la circulación natural del agua y aumentan la deforestación, lo cual aumenta las emisiones de gases y descalabra el clima. Peor el remedio que la enfermedad. Hay que hacerse cargo de que cualquier solución ha de pasar por un mayor respeto a los flujos naturales y a la biodiversidad, y una menor producción general, sobre todo la producción DESTINADA a los países superdesarrollados (no importa donde se haya producido). Esta es la trampa en la que hemos caído todos, el dividir la "producción" por países en vez de estudiar los flujos de los materiales y las energías en el mundo. Toda producción que aumente en los países "emergentes" para ir como destino final a los países superdesarrollados es en realidad producción propia de los países superdesarrollados con mano de obra barata, mucho espacio con menos legislación ecológica y con especulación financiera. Trampa, trampa, trampa global.
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Sobre la supuesta eterna dicotomía entre medio ambiente y desarrollo económico, hay que aclarar que el desarrollo tal como se entiende hoy día no es más que el enriquecimiento rápido de unos pocos al precio que sea. Son los propios indígenas de todas las partes del mundo, no los gringos, los que en muchos congresos y reuniones, y especialmente en la zona de Sudamérica, han expresado su rechazo a la destrucción de sus hábitats y de los ecosistemas que nos soportan a todos a cambio de mucho, mucho, mucho dinero, que es lo que están buscando los "desarrollistas" capitalistas. Si a los gobernantes de los países llamados emergentes les preocupara el bienestar de sus gentes no habría ninguna necesidad de aumentar la brecha entre clases sociales que ya existe empujando como de costumbre a los más pobres a lugares infernales, aumentando la explotación y desarrollando una clase media y alta super consumista en sus regiones: para nuestra supervivencia no necesitamos tanto. Energía eólica, solar, biomasa, etc. y una reorganización laboral que nos permita trabajar a todos, menos, es más que suficiente. Lo que quieren los magnates es aumentar el consumismo de las clases medias y mantener precisamente el nivel de vida de esos "gringos" a los que sirven los emergentes, proveyéndoles de soja transgénica para sus vacas, carne, cuero, maderas, minerales, alimentos de todo tipo, biocombustibles, ropa, productos electrónicos y otros despropósitos. Las grandes presas que alimentan este desarrollismo, además, cortan la circulación natural del agua y aumentan la deforestación, lo cual aumenta las emisiones de gases y descalabra el clima. Es peor el remedio que la enfermedad. No digamos las energías sucias que precisamente en estos años se han extendido como nunca: carbón, petróleo, nucleares Hay que hacerse cargo de que cualquier solución ha de pasar por un mayor respeto a los flujos naturales y a la biodiversidad, y una menor producción general, sobre todo la producción DESTINADA a los países superdesarrollados (no importa donde se haya producido). Esta es la trampa en la que hemos caído todos, el dividir la "producción" por países en vez de estudiar los flujos de los materiales y las energías en el mundo. Toda producción que aumente en los países "emergentes" para ir como destino final a los países superdesarrollados es en realidad producción propia de los países superdesarrollados con mano de obra barata, mucho espacio con menos legislación ecológica y con especulación financiera. Es la inmensa trampa global en la que han caído también algunas ONG.
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kuando os deis cuenta del poder q han acaparado las empresas energéticas en el mundo ya será demasiado tarde, de hecho creo q ya es demasiado tarde... NACIONALIZACIÓN URGENTE DE LAS ENERGÉTICAS EN ESPAÑA!!!!!!
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La energia hidroelectrica no contamina. Lo que amenaza el amazonas y sus pobladores son los pseudoecologistas subvencionados por petroleras. Adelante Lula y su proyecto de progreso y DESARROLLO. Sin desarrollo no hay progreso.
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"Cerca de 10.000 obreros trabajan en la obra, emplazada sobre el río Madera, el principal afluente del Amazonas. En el mismo río, está proyectada también la represa de Jirau. Cada una de ellas tendrá una capacidad de unos 3.000" ¿3.000 qué? Aparte de esto hace unos 30-35 años las presas como "La Balbina" ya demostraron que son un desastre ecológico y económico ¿quien unta a los políticos para que repitan errores?
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Con todos los respetos para quienes ven en Lula, pese a los escándalos de su mandato y a sus zonas de sombra, verdaderos agujeros negros a mi juicio, un redentor de los pobres y de los oprimidos, yo pienso que cuando llora quizá hay que creer que detrás de sus lágrimas hay verdadero sentimiento, pero cuando habla hay que creer pocas de sus palabras. En cuanto a sus hechos, su obsesión por convertir a Brasil en una gran potencia mundial en todos los órdenes, incluido el militar, puede ocasionar a su país, a Latinoamérica y al mundo un daño irreparable. Su política -es decir la política de las trasnacionales- con respecto a la Amazonia es una dolorosa prueba de ello. Desgraciadamente a los pobres y a los oprimidos, o a quienes dicen hablar en su nombre, las ramas no les dejan ver el bosque.
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no mas desarrollo!

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