La catástrofe ecológica oculta la tragedia humana
Los familiares de los 11 trabajadores muertos en el golfo de México anuncian acciones legales contra las compañías implicadas
Imagen del incendio de la plataforma de BP tomada el pasado 21 de abril, un día después de la catástrofe. - AFP
Para Wyatt Kemp y Donald Clark, de 27 y 49 años, la noche del pasado 20 de abril era la última a bordo de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon. A la mañana siguiente, volverían a la costa después de varios meses alejados de sus familias. Como cada noche, Kemp llamó a su esposa Courtney para contarle los pormenores de su jornada y se despidió con un efusivo "en unas horas estaré en casa". Sin embargo, una explosión acababa horas después con su vida y la de otros diez compañeros. A pesar de haber sido las víctimas de la que se presume como una de las mayores catástrofes ecológicas de EEUU, su historia ha llenado menos titulares que la muerte el lunes de 23 tortugas en las costas de Misisipi. Los medios han obviado la tragedia humana que ha acompañado al desastre medioambiental. Sólo algunos periódicos locales del golfo de México han recordado a los trabajadores fallecidos, a los que sus seres queridos despidieron el pasado fin de semana sin saber qué fue lo que ocurrió en esa plataforma.
"La tragedia humana ha sido mucho menos visible porque los trabajadores fallecidos vienen de la zona del Golfo, una de las más pobres de Estados Unidos", aseguró a Público Steve Gordon, abogado que representa a la familia de Karl Dale Kleppinger, otro de los desaparecidos en la plataforma de BP operada por Transocean. Clark, Kemp y Kleppinger no fueron los únicos trabajadores de Luisiana que fallecieron en el accidente. Stephen Curtis, Blair Manuel y Gordon Jones también eran originarios del estado más castigado por la desgracia. Junto a ellos, también perdieron la vida Shane Roshto y Dewey Revette, de Misisipi; Adam Weise y Jason Anderson, de Texas; y Dale Burkeen, de Filadelfia.
Los supervivientes tardaron 29 horas en hablar con sus familias
Con las 11 víctimas de la explosión del Deepwater Horizon, 688 personas han perdido la vida en accidentes en plataformas petrolíferas marinas en las últimas tres décadas. Sin embargo, los jóvenes de estados pobres como Luisiana, Misisipi o Alabama aceptan el riesgo. Saben que es la única forma de encontrar un trabajo con un sueldo digno cerca de su hogar. Actualmente, en las explotaciones del golfo de México trabajan a diario cerca de 35.000 personas, la mayoría sólo por la paga. El salario medio de los empleados de estas plataformas ronda los 75.000 dólares al año, una fortuna por la que merece la pena jugarse la vida, sobre todo si se compara con que un profesor de primaria cobra 28.000 dólares en la zona.
La alta siniestralidad asociada a la falta de seguridad ha sido el argumento esgrimido por algunas de las familias de los fallecidos para iniciar acciones legales contra la petrolera BP y la compañía suiza Transocean, principal contratista en materia de perforación en aguas profundas y encargada de la explotación de la plataforma. Amparándose en la Ley de Marina Mercante, Tracy Kleppinger ha demandado por daños y perjuicios a ambas compañías al entender que la plataforma no se encontraba en las condiciones de seguridad idóneas para su uso. Según su abogado, "Transocean estaba perforando a una profundidad mayor de la que tenía permitido, lo que aumenta exponencialmente el riesgo. Además", añade, "pusieron a trabajar a las cuadrillas que estaban a punto de volver a casa, que eran justo las más cansadas y en peores condiciones para desarrollar una labor tan arriesgada". Gordon afirma también que las compañías, temerosas de las consecuencias, no permitieron a los supervivientes hablar con sus familias hasta 29 horas después de la explosión y que "les tomaron declaración durante aproximadamente 17 horas".
A la de los Kleppinger se ha sumado también la demanda interpuesta por los padres de Shane Roshto, el más joven de los fallecidos, de sólo 22 años. Según el escrito de denuncia, Deepwater Horizon no cumplía con las regulaciones federales en materia de empleo y seguridad. Tanto BP como Transocean prefieren guardar silencio hasta que concluyan las investigaciones del suceso para evitar especulaciones. Sin embargo, todo apunta a una explosión de gas inflamable como el origen de la explosión, al igual que sucedió en la mayoría de los 858 incendios ocurridos en plataformas que operan en el golfo de México desde 2001.
6 Comentarios
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¿Y que vale una vida humana, ante el dinero de los grandes empresarios mundiales? Absolutamente NADA.
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El petróleo sale porque no es hermético el pozo de tantas perforaciones y no se puede hacer el vacío.
Por tanto, entra agua de mar mas densa en el pozo. Y el petroleo menos denso sale a la superfice.
SOLUCION.
BOMBEAR CEMENTO ESPECIAL DESDE UN BARCO NODRIZA Y TAPAR LOS AGUJEROS.
SIN GASES EN EL INTERIOR DEL POZO, LA PRESION DE SALIDA ES RIDICULA DEL ORDEN DE 0.1 GR/CM2
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ya se han encargado este domingo de poner un coche y decir que llevaba explosivos para tener a la gente distraida y dejar de la lado una cosa importante para el ciudadano de a pie mueren 11 personas y no dicen nada y se montan un numerito si esta gente es la que se tiene que preocupar de la gente de a pie se entera o no se entera la clase obrera jajaja...
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Ahí está la esencia de nuestra moderna cultura occidental. El progreso y la concepción del sentido de la vida como una voraz carrera en pos de la explotación, no solamente del ser humano, sino de la propia naturaleza para extraer plusvalía. Producción industrial a ultranza, caiga quien caiga y cueste lo que cueste, aunque se estremezcan los cimientos de la Tierra.
Y la "people" no reacciona hechizada por los formidables proyectos y logros tecnológicos, aunque ella, hoy como ayer, sigue pasando apuros para llegar a fín de mes y encima la amenazan con ampliar la jornada laboral y la edad de jubilación. ¡Sin embargo seguimos creyendo que somos superiores y nuestra civilización no tiene parangón en cultura y humanismo! A eso llamo yo el "viva las caenas" ilustrado. O sea, la degeneración de la estirpe humana. (Menos mal que hoy hay partido, y este verano tenemos mundial...) Propongo que nos pongamos todos una camiseta -ni velos ni hostias- con la inscripción siguiente: NASÍO PA LA ESCLAVITUD VOLUNTARIA.
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LAS NACIONES UNIDAS DEBERÍAN DE PROHIBIR DE UNA VES POR TODAS Y PARA SIEMPRE LA EXTRACCIÓN DE PETROLEO DEL MAR, PUES ESTAS CONSECUENCIAS NOS PERJUDICA A TODOS EN EL PLANETA.
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La tragedia humana es consecuencia de la tragedia ecológica, así que la expresión"La catástrofe ecológica oculta la tragedia humana" me parece errónea y desafortunada.

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