Las malas vibraciones del transporte por carretera están condenadas
Un estudio del Instituto de Biomecánica de Valencia permitirá mejorar la comodidad en el asiento de los vehículos
Los camioneros, entre los más afectados por el mal diseño de los asientos.
Seis de cada 10 españoles utilizan el coche a diario. Sólo por detrás de los alemanes, son los europeos que más kilómetros recorren al año con su vehículo.
Hay otro dato elocuente: únicamente el 18% de los conductores considera importante el estado en que se encuentra su automóvil... Todos estos datos, extraídos de informes realizados por Vía Michelín, el Real Automóvil Club de Cataluña y Mapfre, avalan la importancia de un estudio realizado recientemente por el Instituto de Biomecánica de
Valencia (IBV).
Los conductores pasan mucho tiempo al volante de un vehículo cuyo estado descuidan. Pues bien: el estudio establece el efecto de las vibraciones que sobre el cuerpo humano tiene la conducción por carretera; su efecto y el impacto, en cuanto a sensaciones, que tales vibraciones provocan en el sujeto, en forma de mareos o fatiga prolongada.
El responsable del ámbito de Automoción y Medios de Transporte del IBV, José Solaz, subraya que este estudio ha permitido “relacionar el nivel de comodidad que siente el usuario con el grado de vibración al que está expuesto en el asiento de su vehículo”.
Dado que el asiento, junto a las ruedas o los amortiguadores, es uno de los elementos que absorbe esa vibración, analizar en detalle su dinámica era de capital importancia para reducir el malestar que tanto viaje a diario provoca. “
Este proyecto”, cuenta Solaz, “permitirá diseñar asientos para los sectores de la automoción, aeronáutica y ferrocarril, que mejoren la sensación de comodidad del usuario”.
Su resultado se publicará en breve “para que la comunidad científica tenga conocimiento de ello”. De esta forma, sigue diciendo Solaz, “los fabricantes de asientos tendrán la herramienta con la que trabajar y perfeccionar sus modelos”.
El estudio le ha llevado al Instituto de Biomecánica dos largos años, durante los cuales 20 personas se han ido sometiendo a diversas pruebas realizadas en laboratorio. Personas seleccionadas de entre medio centenar, para cubrir una muestra integrada por las condiciones de hombre, mujer, altura y peso.
"Parecen pocos sujetos, pero no lo son si atendemos al hecho de que a pocas personas les aplicamos una amplia variedad de estímulos, que es tanto como haber tomado cientos de individuos sometidos a una sola variable”, subraya el director del proyecto.
Simulador de vibraciones
Sobre el asiento colocado en una plataforma, que simulaba la vibración del vehículo en carretera, cada sujeto era examinado. “Lo realmente difícil fue construir un sistema que fuera flexible y capaz de simular lo que realmente pasa en el interior de un vehículo”, explica Solaz.
La plataforma era preparada en cada ocasión, teniendo en cuenta si se trataba de un camión, turismo o ferrocarril. Y ensamblando los tres elementos puestos en juego: mecánica, electrónica e informática. “Es difícil lograr que la señal se comporte como tiene que hacerlo, pero lo hemos logrado”, afirma su responsable.
Los materiales con los que están hechos los asientos también inciden en los efectos de esas vibraciones . “Utilizamos diferentes tipos de espuma y comprobamos que a mayor rigidez, peor es la sensación y el malestar que percibe el sujeto”, del mismo modo que “las frecuencias peores están entre los 4 y los 8 herzios, cuya resonancia es la más negativa para nuestros tejidos corporales”, destaca Solaz.
Mejores asientos
El estudio realizado por el Instituto de Biomecánica ha contado con la colaboración del Departamento de Ingeniería Mecánica y Materiales de la Universidad Politécnica de Valencia y ha sido financiado con 133.035 euros por el Fondo Feder de la Unión Europea.
Un estudio que, desde el punto de vista del sector de la automoción y el transporte, es “claramente transferible”, enfatiza Solaz, a cualquier empresa del campo del diseño y desarrollo de componentes de asientos.
Seis de cada diez españoles seguirán probablemente usando el coche a diario, pero, a partir de ahora, de manera más confortable.
7 Comentarios
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Chorrada que sólo terminarán aplicando a coches caros y de lujo. Más valdría que se pusieran a investigar lo que de verdad sería un avance: bajar el consumo en los vehículos de una manera muy significativo. Eso sí que sería un avance, y más con el petróleo a precios cada vez más prohibitivos.
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Cuidado con suspensiones demasiado blandas y asientos demasiado cómodos, que es lo que hace que mas de uno se duerma al volante.
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Estas mezclando dos conceptos, estoy de acuerdo contigo en que se debe de mejorar el consumo de los vehículos pero eso no quita para que hagamos vehículos más cómodos y seguros...una cosa no quita la otra.
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Lo que está condenado es el propio transporte por carretera dado el precio al que se va a poner el petroleo
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Efectivamente,hay que disminuir consumos y tratar de suprimir la dependencia del petróleo. El coche eléctrico sería una buena solución si se consigue aumentar el rendimiento de las baterías para disminuir su peso y facilitar la recarga de las mismas ¿imaginamos la red de cables que habría para recargar las baterías de los coches aparcados en las calles?. Otra buena solución sería seguir con los motores de combustión interna pero con otro tipo de combustible ¿biocombustibles? siempre y cuando esto no supusiera desviar el consumo humano de vegetales para suplir este combustible ¿cual es la mejor solución?. No tengo ni idea, pero o la encontramos pronto o será una ruina.
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He sido técnico del automóbil. Hacia el año 79 transformé un motor de Peugeot 404 para hacerlo funcionar con hidrógeno. Permaneción en el banco de pruebas más de 48 horas y su consumo fue irrisorio. En Italia vi funcionar autos con bombonas de hidrógeno encima: es algo bien superado, aunque debeestar bien proyectado por su peligrosidad al explotar. El hidrógeno,en todo tipo de proyectos energéticos, es la mayor esperanza de todois nosotros...menos de los productores de petróleo que no nos dejarán.
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Bambú tiene toda la razón, en mi anterior olvidé reseñar esta posibilidad. Al principio de los años 70 se hicieron pruebas con el "motor de agua" y consistían en hacer la electrolisis del agua (en el depósito) para obtener el hidrógeno. Según contaron, fué un fracaso ya que la cantidad de hidrógeno obtenida era inferior a la consumida. ¿Por qué no se siguió investigando para optimizar la electrolisis? ¿Lo impidieron "algunos grupos de presión"...?. Puede ser el combustible más barato y ecológico. Gracias Bambú por recordárnelo, pero a ciertas edades, la memoria, juega malas pasadas.

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