Guerra abierta por la bacteria 'alternativa'
Varios expertos cuestionan la validez del estudio de la NASA sobre una nueva forma de vida que crece en el arsénico
Felisa Wolfe-Simon recoge barro con bacterias del lago Mono, en California.Henry Bortman
Una bacteria atípica acaba de desatar uno de los mayores revuelos científicos del año. Hace una semana, la NASA anunciaba haber descubierto un organismo que desafiaba un gran dogma de la vida en la Tierra: era capaz de sustituir el fósforo, un compuesto esencial, por el arsénico, un veneno que causa cáncer en seres humanos.
El hallazgo "cambiará los libros de texto y ampliará los márgenes de la búsqueda de vida más allá de la Tierra", aventuraba la NASA en un comunicado. La agencia espacial citaba un estudio en Science en el que su colaboradora Felisa Wolfe-Simon demostraba que la bacteria usaba arsénico para construir su ADN y abastecerse de energía. Otra vida era ahora posible.
El trabajo ha sido recibido con una oleada de críticas por científicos ajenos al estudio, que han publicado varios análisis del estudio en blogs y medios de comunicación estadounidenses. Señalan que el arsénico encontrado en el ADN de las bacterias, rescatadas del lago salado Mono, en California, donde abunda el arsénico, es contaminación. Critican que los autores no hayan realizado análisis de pureza rutinarios para descartar esta posibilidad. "Si un estudiante de doctorado me hubiese presentado estos datos en una reunión le hubiera mandado de vuelta al laboratorio", decía en su blog la microbióloga de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) Rosie Redfield, experta en ADN microbiano y cabecilla de la revuelta contra el estudio. Su blog recibió 40.000 visitas en tres días, según Wired, y a él se sumaron otras voces críticas desde importantes universidades como Harvard.
Un portavoz de la NASA salió al paso diciendo que sus investigadores no contestarían a comentarios de otros expertos, sino sólo a artículos publicados en revistas científicas, lo que acabó por incendiar una discusión que avanza mucho más rápido que por los canales clásicos de la ciencia (revistas y congresos).
Redfield ya tiene lista una carta formal para Science en la que aporta nuevos cálculos que indican que las bacterias amantes del arsénico tenían en realidad suficientes cantidades de fósforo residual como para seguir vivas.
Abiertos al debate
Los autores del estudio defienden la validez de su trabajo, pero no responden a preguntas sobre la supuesta contaminación. "Estamos abiertos al debate", asegura Wolfe-Simon a este diario en un correo electrónico en el que también echa balones fuera. "Nuestro estudio fue meticulosamente revisado y aceptado en Science".
Un portavoz de la revista, cuyos expertos independientes analizan cada artículo antes de su aparición, explica que están a la espera de "conocer la respuesta formal de los autores" en las páginas de la publicación. También han hecho público el estudio, que normalmente sólo está disponible a suscriptores, para que cualquiera pueda juzgarlo y enviar cartas de protesta. Después de todo el proceso, el artículo permanecerá vigente o será retirado por la revista si considera que hay fallos.
"Excepto que hayan falseado los datos, el trabajo me parece convincente", explica Ricardo Amils, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y del Centro de Astrobiología, colaborador de la NASA y experto en las bacterias de Río Tinto (Huelva), un ecosistema similar al de Marte. "Retirarán el trabajo en dos meses", opina Francisco Rodríguez-Valera, catedrático de microbiología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y experto en bacterias de zonas salinas como el lago Mono. "Lo más grave es que haya un revisor en Science que ha pasado este artículo", señala. Pepa Antón, otra microbióloga de la UMH, también tiene dudas: "Presentan datos contundentes, pero seguramente tendrán que repetir el estudio".
7 Comentarios
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"Afirmaciones extraordinarias requieren de pruebas extraordinarias". En todo caso el resultado será siempre positivo porque habremos aprendido un poco más del Mundo. Así es como avanza la ciencia, con traspiés.
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Lo que caracteriza a la ciencia es esta 'guerra' dialéctica sin cuartel, este contraanálisis de todo lo que se anuncia, y el vigor defendiendo teorías rivales. Y que se da más cuanto mayor sea la relevancia de lo anunciado. Al 'final' gana quien aporta las pruebas 'definitivas'.
Aquí se ve qué es la ciencia y qué no lo será nunca (negacionismos varios, terapias pseudomédicas, esoterismos, etc.). A ver qué día vemos a un homeópata exigiendo pruebas estrictas a otro homeópata, por ejemplo.
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Está claro que a estas alturas cualquier descubrimiento científico ha de pasar los controles necesarios antes de salir a la luz pública con tanto bombo y platillo.
http://desrdenescotidianos.blogspot.com/2010/12/arsenico-mentiras-y-cintas-de-video.html
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Me encantan esta "guerras", mentes abiertas y capacidad de dialogo y disensión. VIVA LA DEMOCRACIA.
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El problema, Doraemon y los demás, es que esa batalla no tan dialéctica de análisis y contraanálisis genera mucho ruido mediático. Es decir, en el proceso de aporte de pruebas y contrapruebas, hay mucha gente que se acaba perdiendo o se queda descolgada y confusa, con lo que se consigue el efecto perverso de acabar con la autoridad, digamos ética, de los científicos honestos. O ponedlo al revés, con la honestidad, digamos que con autoridad, de los científicos éticos. Y es de ese ruido del que se aprovechan magufos, negacionistas y esbirros de los foros para cumplir un programa político e ideológico muy concreto. Este asunto, con el montaje del anuncio, no pudo empezar peor. El debate en sí claro que es apasionante. Los montajes y las agendas ocultas, a pesar de ser repugnante, también son lo de todos los días.
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Doraemon, estoy de acuerdo, pero con el importante matiz que has señalado: guerra "dialéctica". No ha habido guerras por defender la infinitud de los números primos, o el tercer principio de la termodinámica, pero sí por las más variadas excusas que ha propiciado la religión, de hecho las religiones siempre han intentado eliminar el pensamiento crítico.
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patufet: si y no. El anuncio no fue muy distinto de los habituales por parte de la nasa. Lo que lo distinguió fue que empezó a especularse sobre el mismo por vías fuera de su control.
El problema social al que se enfrenta la ciencia nace de la falta de conocimiento científico (el que siempre ha habido, desde que hay ciencia). Para el que no conoce la ciencia ésta es indistinguible de la brujería; no hay diferencia entre acudir a un chamán o a un médico si no se sabe distinguir lo racional de lo que no, o se ignora por completo que hace cada uno. Para el que comprende algo la duda se disipa, pero si no comprende lo suficiente, el lenguaje pseudocientífico puede resultarle igual de convincente que el científico, y uno puede encontrarse entre medias del científico y del magufo, sin bases para poder distinguirlos. Cuanto más inculto es uno, antes se presenta la duda, y cuando se sabe un poco más, el magufo debe hilar un poco más su engaño para que cuele (de ahí que los engañabobos se hayan ido disfrazando de 'científicos alternativos' según ha ido desarrollándose el conocimiento). Por un lado el conocimiento general de la población ha ido aumentando, por lo que las creencias más irracionales en brujerías y demás, aunque siguen existiendo, han descendido notablemente respecto a siglos anteriores. La gente al ir ganando en cultura los ha ido dejando atrás. El problema es que la ciencia al ir avanzando y haciéndose más compleja y más técnica, ha ido también alejándose cada vez más de la comprensión del común de los mortales, y esto es hábilmente utilizado por los engañabobos para situar al inculto entre dos opciones semejantes para las que no tiene conocimientos para elegir. Por eso perdura el engaño, por adaptación premeditada del farsante a su audiencia. Que la ciencia avance cada vez más y más (lejos de lo que cabría pensar) es una gran oportunidad para el farsante si tiene suficiente labia y caradura.

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