Las mandíbulas que dominaron Europa

Fósiles granadinos permiten reconstruir la vida de la extinta hiena gigante. Pesaba 110 kilos y poseía las fauces más potentes que ha tenido nunca un mamífero. Los expertos debaten sobre si era sólo carroñera o también cazaba

NUÑO DOMÍNGUEZ Madrid 11/03/2011 08:00 Actualizado: 11/03/2011 11:59

Reconstrucción de un grupo de hienas gigantes devorando un elefante en Orce.

Reconstrucción de un grupo de hienas gigantes devorando un elefante en Orce.MAURICIO ANTÓN

La hiena gigante de Orce llevaba en la boca uno de los mejores inventos de la evolución y sabía cómo usarlo. Las mandíbulas de este animal, del tamaño de una leona actual, eran las más potentes que ha tenido nunca un mamífero carnívoro, según indica un nuevo estudio basado en fósiles desenterrados en Granada. Con ellas era capaz de robarle la presa a un tigre dientes de sable y matar de hambre a los homínidos, con los que competía por carroña y, sobre todo, por el nutritivo tuétano del interior de los huesos.

Aquellas mandíbulas "tenían diez veces más fuerza que las de las hienas actuales y podían reventar los huesos de un elefante de 10 toneladas", explica Paul Palmqvist, catedrático de paleontología de la Universidad de Málaga y coautor de un nuevo estudio sobre este carnívoro sin par al que los expertos conocen como Pachycrocuta brevirostris.

Su mordisco era diez veces mayor que la de los especímenes actuales

Los nuevos datos provienen de Venta Micena, parte de los yacimientos granadinos de Orce. La zona es una mina de fósiles única en Europa donde se han desenterrado cráneos, mandíbulas y otros huesos de hasta 14 hienas gigantes. Aunque se trata de una de las colecciones más ricas de Europa, son sólo migajas comparado con los 17.000 fósiles de grandes mamíferos que han salido de los barrancos de Orce. Muchos de estos huesos son testimonio de los festines de la reina de la carroña.

"Lo que encontramos son los basureros que dejaron en sus antiguos comederos", explica Bienvenido Martínez-Navarro, investigador del Instituto de Paleontología IPHES y coautor del nuevo estudio, publicado en la versión digital de Quaternary International.

Aquellos osarios de hace 1,5 millones de años han servido para reconstruir al detalle la anatomía de la hiena gigante y llegar a la conclusión de que estos animales eran exclusivamente carroñeros y estaban construidos físicamente para ello, algo que aún no convence a todos los expertos.

Era capaz de robarle la presa a un tigre dientes de sable

La hiena gigante habitó una Granada muy diferente a la actual. Los barrancos pelados de Orce eran entonces una zona de charcas cercanas al lago de Baza, de unos 50 kilómetros de largo. "Lo más parecido que existe actualmente son las Tablas de Daimiel", explica Martínez-Navarro.

Allí se vivía como en un documental sobre África. Había enormes hipopótamos paticortos, elefantes, rinocerontes, búfalos y bisontes. Escondidos entre la maleza acechaban los antecesores del jaguar, dos especies de dientes de sable, además de los ancestros del amenazado oso pardo. Vigilando cerca de los abrevaderos, también estaba la hiena granadina esperando su oportunidad.

El estudio, "el más completo que se ha realizado hasta la fecha sobre la hiena gigante", según Martínez-Navarro, estima que el animal pesaba 110 kilos. Pero, a pesar de su potencia, no había nacido para cazar, según el trabajo. "Era paticorta, con extremidades muy robustas que eran útiles para descuartizar, pero no para correr", señala Martínez-Navarro. Por eso la brevirostris era "la supercarroñera", como la denomina el experto.

Pesaba 110 kilos, tenía el tamaño de una leona y vivía en grupos

Durante décadas, los expertos han debatido sobre el comportamiento de esta hiena, cuyo predio se extendía desde China hasta España. Muchos trabajos mantienen que el negocio de este animal era exclusivamente la carroña. Otros apuntan que un cuerpo tan poderoso y temible debía servir también para cazar, como hacen hoy las hienas manchadas de África, que aún tienen el mordisco más potente de la sabana pero pesan 45 kilos.

Cuando alguno de los grandes carnívoros que acechaban las manadas abatía una presa, la hiena se ponía en movimiento. En ocasiones devoraba lo que dejaban los licaones o los tigres, que no podían masticar huesos. En otras había pelea. "Con su tamaño eran capaces de arrebatar las presas a cualquier depredador, incluso un dientes de sable de 200 kilos", señala Martínez-Navarro. Al contrario que los felinos, se piensa que las hienas gigantes actuaban en grupo, lo que aumentaba su efectividad.

"Era el competidor directo de los homínidos; si accedían a un cadáver dejaban muy poco para los demás", explica Juan Manuel Jiménez-Arenas, arqueólogo de la Universidad de Granada y coautor del estudio. Ambos perseguían el gran aporte nutritivo del tuétano y los sesos.

Las marcas en los restos de las presas muestran que las hienas se llevaban los huesos largos de las patas a sus cubiles para allí reventarlos a placer. Por otro lado, la excepcional potencia de sus mandíbulas, sin igual entre felinos y cánidos, hace pensar a los autores que este animal se había especializado por completo en consumir carroña.

"Su cuerpo sí estaba hecho para cazar y nosotros pensamos que este animal era algo más cazador de lo que señala el estudio", explica el científico de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) Alan Turner, adalid, junto al paleoartista y paleontólogo español Mauricio Antón, de que la hiena brevirostris también era cazadora. "El hecho de que demuestren cómo carroñeaba no quiere decir que no abatiese las presas por sí misma", incide Antón, que ya prepara un estudio para desdecir al equipo de Orce.

Muerta por ladrona

Hace 800.000 años, el clima y el oportunismo acabaron con la hiena gigante. Las temperaturas se hicieron tan frías que la mayoría de los grandes mamíferos se extinguieron. Entre ellos estaban las dos especies de dientes de sable de las que la hiena solía robar gran parte de su dieta, lo que le llevó a la desaparición, según el estudio de Orce. En su lugar llegarían las crocutas, las hienas actuales, que eran "generalistas" capaces de cazar y carroñear, lo que les granjeó la supervivencia. En Europa se quedaron "hasta hace cuatro días", como lo expresa Martínez-Navarro. "Habitaron en nuestro continente hasta hace unos 8.000 años", señala. "Fue entonces cuando el hombre comenzó a cultivar la tierra y a echar a cualquier carnívoro que le entorpeciera", concluye el experto.

El masticador de Granada

"Una fuerza brutal" 

Las fauces de la hiena gigante eran la antítesis de las de un dientes de sable. Los autores han reconstruido la mecánica de su mordisco en función de su dentición y las dimensiones de sus mandíbulas. Esto permite estimar la potencia de sus músculos temporales y maseteros. Los resultados muestran que la hiena ejercía poca fuerza con la mandíbula totalmente abierta, pero cuando la cerraba con un hueso entre las fauces ejercía "una fuerza brutal" con los molares, según Paul Palmqvist, coautor del trabajo. 

Los cazadores

-Dientes de sable

Los mayores depredadores de Orce eran los dientes de sable como el ‘H. latidens', muy voluminoso y que cazaba en campo abierto, y el ‘Megantereon', más pequeño y cazador de espesura. 

-Licaón

Los cánidos también eran efectivos cazadores de Orce. Entre ellos había especies parecidas al licaón, así como ancestros de los osos pardos y los osos de las cavernas. 

Las presas

-Équidos

Orce era el hogar de una rica fauna de grandes herbívoros similar a la que hoy habita en la sabana de África. Entre ellos había ancestros de las cebras actuales, así como hipopótamos y elefantes. 

-Cérvidos

Los osarios de hienas de Orce contienen restos animales similares al bisonte actual, así como grandes cérvidos con cornamentas proyectadas hacia delante.  

10 Comentarios
  • davidmartin
    #1 Vota Vota

    -2 i davidmartin 11-03-2011 11:02

    La hiena gigante no se extinguió: aún existe y se llama capitalismo.

    http://www.laverdacritica.blogspot.com

  • unodecincuenta
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    0 i unodecincuenta 11-03-2011 12:27

    las actuales hienas manchadas africanas pueden pesar hasta 80 y 90 kg. ¿donde está pues la noticia?

  • Juanito1982
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    2 i Juanito1982 11-03-2011 12:49

    No entiendo los votos positivos en el #1 comentario ni los negativos en el #2 (que es el que precisamente habla de algo relacionado con el tema).

    Hay un millón de noticias para comentar algo en contra del capitalismo y no creo que precisamente esta sea una de ellas.

    #2 de todas maneras, la noticia está en la comparación con las actuales hiena en datos como la fuerza brutal de su mandíbula al cerrarse y que eran capaces de arrebatar las presas a los dientes de sable de 200kg (que por aquel entonces eran unos depredadores bastante feroces), cosa que hoy en día no hacen las hienas con un león.

  • Pedro Botero
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    -4 i Pedro Botero 11-03-2011 13:08

    Vaya, una noticia donde se habla de hienas, fósiles y unos territorios costeros (bueno, realmente lacustres)...

    ¡Y nadie lo ha comparado directamente con Fraga o con el PP :-DDDD !. El comentario 1 no me vale, pues habla del capitalismo en general.

    Por cierto, estaba convencido de que en Europa nunca hubo dientes de sable pues creía que se restringían a América. Error mío, pues si bien el más popular gato era el Smilodon, americano, en el resto del mundo también aparecieron otras especies.

  • Hermano Pajiniano
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    -12 i Hermano Pajiniano 11-03-2011 13:33

    ¿Una hiena sangrienta que dominó Europa? EL MARXISMO.

  • Patricia G
    #6 Vota Vota

    8 i Patricia G 11-03-2011 13:38

    Hoy en día tanto leones como hienas cazan, y ambos se roban las presas si pueden... no es tan descabellado que antes hicieran lo mismo.

  • Jegardi
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    7 i Jegardi 11-03-2011 18:52

    Creo que las noticias sobre paleontología (y nada digamos sobre paleoantropología si vienen de la mano de Arsuaga) suelen ir revestidas de ciertas dosis de "excepcionalidad" para darlas cierto relieve o pompa mediática. En el caso de esta noticia, Patricia G se acerca bastante al fondo del asunto. Llevo años estudiando en Tanzania los grandes carnívoros y en las sabanas los cazadores más comunes son los leones (actuales), que sin tener dientes de sable alcanzan (incluso superan los grandes machos) los 200 kgs. de peso. Sus competidores principales son las hienas manchadas, que pueden pesar (en sus mayores hembras) unos 90 kgs. Tenemos, pues, unos protagonistas muy similares en un escenario actual. De mis datos de campo puedo asegurar que la pugna por arrebatar la presa cazada entre unos y otros está muy equilibrada, y todo parece depender de dos factores: el hambre, que incrementa la agresividad, y el número de efectivos que intervengan en la pugna. Generalmente, los grupos de hienas son mas numerosos que las hordas de leones, lo que también contribuye a equilibrar las fuerzas en la lucha por el bocado.

    En fin, que en Orce hace un millón de años se desarrollaban las mismas escenas que hoy podemos admirar en Serengeti o en Tarangire. Nada más... y nada menos.

  • Beagle
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    0 i Beagle 12-03-2011 00:10

    #7 Jegardi

    Cierto que frecuentemente las noticias científicas se dan con poco rigor y bastante sensacionalismo (normalmente por periodistas poco enterados), pero supongo que estaremos de acuerdo en que es necesaria la buena divulgación científica.

    Y precisamente la que hace J. L. Arsuaga con sus libros, artículos, conferencias y páginas web me parece de lo mejor. Sinceramente no veo por ningún lado esa búsqueda de "pompa mediática" en su caso. Opino que este hombre es un buen científico y gran divulgador de la paleontología y de la evolución, de los que andamos bastante necesitados. Es de agradecer que algunos científicos se "rebajen" a explicar sencillamente y con amenidad su trabajo. La mayoría desprecian o simplemente no saben hacer esto (y es que que no es fácil).

  • Jegardi
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    0 i Jegardi 12-03-2011 18:15

    No me refería a la obra divulgativa de Arsuaga precisamente (cuya apreciación comparto en buena medida) sino a las conclusiones con las que acompaña sus descubrimientos. Muchos descubridores, deseosos de dotar de singularidad a sus hallazgos hacen a veces anuncios arriesgados. Es el caso de Homo antecessor, cuyo carácter de "ancestro común" y padre de los dos linajes humanos (sapiens y heidelbergensis) no parece que pueda ser tan concluyente como se presentó "en sociedad", a tenor de algunos cuestionamientos posteriores y nuevos hallazgos; o el caso de "Excalibur", el hacha de piedra al que muy gratuitamente y con escaso rigor (lo aseveran no pocos antropólogos) atribuyó un carácter simbólico ("el testimonio más antiguo" de ello) por el hecho de hallarse en el fondo de una sima destinada al arrojo de cadáveres humanos.

    La casualidad es algo que ha de tenerse también presente en toda metodología de estudio.

    Otros autores de mayor prestigio también han caido en esta tentación, como Richard Leakey, pero en este caso el genial keniano ha tenido la gallardía de rectificar años después en obras posteriores.

  • iawata
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    0 i iawata 16-03-2011 14:47

    Un carnívoro social, puesto que caza en grupo, no necesita ser muy capaz individualmente considerado. Para saber si estas hienas eran más o menos cazadoras, más o menos carroñeras, habría que investigar cómo eran de sociables. Por lo que decíis sobre la espectacularidad, la solemnidad y el misterio como recursos didácticos en divulgación científica, vale que puedan suscitar cierto interés añadido, pero encontrapartida alejan la ciencia de las percepciones normales de la gente y de su experiencia cotidiana. En casos extremos; y no diré en quien estoy pensando; la convierten en algo demasiado parecido a la religión o al misticismo. Para quien no sea profesional de la ciencia, una de las cosas más interesantes de esta es; precisamente; su utilidad práctica.

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Generado: 2012-05-28 23:47:35