La oveja negra de la Unesco

El Santuario de Oryx de Omán es el primer lugar retirado de la Lista de Patrimonio de la Humanidad. El Gobierno del país ha reducido un 90% la reserva para extraer petróleo

MANUEL ANSEDE Jaaluni (Omán) 27/01/2008 19:37 Actualizado: 27/01/2008 21:51

Un grupo de oryx en cautividad pasta en la reserva de Jaaluni.

Un grupo de oryx en cautividad pasta en la reserva de Jaaluni.M.A.

El billete de 100 baisa es el más manoseado del Sultanato de Omán. Con él se puede comprar un puñado de dátiles, un poco de incienso de la región de Dhofar o un batido de aguacate. En su anverso, aparece el rostro hierático del sultán Qaboos, el monarca absoluto que dirige el país desde 1970, tras derrocar a su propio padre. En el reverso, el símbolo de la nación, un oryx árabe, una especie de antílope blanco considerado en peligro de extinción por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Apenas quedan unos centenares en libertad en todo el mundo. En el billete de 100 baisa, el sultán da la espalda al oryx, como en la vida real.

El pasado verano, la Unesco tomó una decisión histórica: retirar el Santuario de Oryx de Jaaluni, en la región de Al Wusta, de su Lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad. Es el primer lugar repudiado por la Unesco en toda su historia. Las razones son sencillas. Al Wusta es una comarca perdida de la mano de Alá, pero supura petróleo. El Gobierno del sultán Qaboos ha decidido reducir en un 90% el tamaño de esta reserva –que aloja el último residuo de la especie en Omán– para agujerear el territorio en busca de hidrocarburos. El santuario ha pasado de 27.500 km2, una extensión similar a la de Galicia, a unos 2.800 km2. Según Roni Amelan, portavoz de la UNESCO, “esta decisión pone en peligro la supervivencia de esta especie en Omán”.

Una manada diminuta

En 1996, la población del santuario alcanzaba los 450 individuos, pero, en el último decenio, la manada se ha desinflado. En la actualidad, según la Unesco, el número de oryx en la reserva se reduce a 65 individuos, con un solo grupo reproductor de ocho parejas en libertad. Sin embargo, en el santuario elevan esa cifra a los 200 ejemplares en cautividad, más 50 machos reintroducidos.

Este minúsculo grupo se enfrenta a numerosas amenazas, como la captura de animales para su venta ilegal a coleccionistas privados, principalmente petromillonarios de Emiratos Árabes Unidos, y el excesivo vaivén de vehículos todoterreno por la reserva. Por si fuera poco, en los últimos meses, han aparecido degollados varios ejemplares de oryx, lo que resucita una amenaza que parecía desterrada. Las tribus de la región, que sólo hace unos años bajaron del dromedario para subirse al 4x4, han comenzado a cazar los oryx para comérselos.

Ahora, con el desembarco de las petroleras, estos peligros parecen anecdóticos. La reserva de Jaaluni refleja con nitidez las contradicciones de las políticas medioambientales de algunas multinacionales. Según un responsable de la Oficina del Consejero para la Conservación del Medioambiente del Sultanato de Omán, que prefiere no desvelar su nombre, la salida del santuario de la Lista de Patrimonio de la Humanidad está causada por el compromiso de la compañía Shell de no perforar sitios protegidos por la Unesco. Tras conocer la existencia de gas y petróleo en el subsuelo de la reserva, el Gobierno omaní decidió renunciar a la etiqueta del organismo de las Naciones Unidas para dejar el camino expedito a la multinacional petrolera.

“La reducción es positiva”

En opinión de este mismo responsable, “no hay un conflicto directo entre la existencia de la reserva y los pozos de petróleo, pero la Unesco cree que sí”. A su juicio, la reducción del tamaño del santuario puede ser, incluso, positiva: “Es mucho más sencillo vigilar un área de 2.800 km2 que una de 30.000 km2, y con estas nuevas dimensiones se podría vallar el santuario, para evitar la entrada de cazadores furtivos”.

En enero de 2007, la UICN denunció “la escalada sin precedentes” del número de amenazas en la reserva, tras una visita a Jaaluni. Para el presidente del Grupo de Especialistas en Antílopes de la UICN, David Mallon, la única respuesta posible a esta situación es que “el Gobierno de Omán dé prioridad a la conservación de la biodiversidad”. Mallon, no obstante, es realista: “A mí me gustaría ver oryx libres por toda la Península Arábiga, pero si eso significa que los van a cazar, es mejor encerrarlos. Mejor verlos entre rejas que no verlos”.

El símbolo del país en el papel moneda y en las gasolineras 

El oryx árabe es el estandarte de Omán. Su figura es omnipresente en el país. Aparece en el papel moneda, en cientos de tiendas e incluso en la cabecera de uno de los diarios en inglés más leídos en el sultanato: el ‘Times of Oman’ . Además, la silueta del oryx es el logo de una de las principales cadenas de gasolineras del país, Almaha (oryx, en árabe). Irónicamente, si la llegada de las petroleras acaba con la manada de Jaaluni, el antílope se podrá seguir viendo en los frontales de las gasolineras. 

4 Comentarios
  • no tengo nombre
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    -6 i no tengo nombre 28-01-2008 10:02

    Que bonito es el oryx. Me encanta.

  • $$$
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    -4 i $$$ 28-01-2008 14:22

    "...la reducción del tamaño del santuario puede ser, incluso, positiva..." Ya no hablaba del Oryx, no??

  • Jose
    #3 Vota Vota

    -7 i Jose 28-01-2008 15:31

    De que sirve criticar algo de esta clase si luego cogemos el coche para cualquier cosa, somos nosotros los que demandamos y provocamos estas situaciones.

  • Isidoro
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    -2 i Isidoro 28-01-2008 17:08

    No llameis santuario a lo que es una reserva.

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Generado: 2012-05-28 15:46:42