"Los que compran en el supermercado son ratas de laboratorio"
El autor de ‘Obesos y famélicos' denuncia que los países pobres no tienen ningún modo de controlar lo que comen
Raj Patel, durante su reciente paso por Barcelona.José Colón
Raj Patel (Londres, 1972) estudió ciencias exactas, filosofía, economía y sociología; en Oxford, en Londres y en Nueva York. Ha sido profesor en las universidades estadounidenses de Yale y Berkeley y en la surafricana de Kwa Zulu-Natal. Desde 1999, cuando participó en las primeras revueltas antiglobalización (las primeras, al menos, que tuvieron trascendencia mediática), en Seattle, su objetivo de estudio y de trabajo ha sido el impacto de la civilización en el sistema alimentario mundial. Así subtitula además su libro Obesos y famélicos (editado por Los libros del Lince), una documentada y cruda crítica de las paradojas alimentarias que rigen la sociedad actual.
Su libro arranca explicando que el número de personas con sobrepeso en el mundo (1.000 millones) supera al de quienes pasan hambre (800 millones). ¿Le llevó este dato a escribirlo?
Estudiaba los movimientos campesinos y sus derechos en la década de 1990. Digamos que me faltaba algo que conectara el mundo rural con el urbanita. Y ese dato era una paradoja que los relacionaba. Me puse a escribir y tardé tres años en acabar, porque a la vez trabajaba y no tenía tiempo. Así que acabé dejándolo todo para dedicarme al libro.
Una apuesta arriesgada...
¡Y tanto! No tenía ni idea de lo que podría pasar. Tenía muy claro lo que quería: un libro útil para los que empiezan a organizarse para cambiar las cosas. Hay un amplísimo sector, empezando por los vegetarianos...
Dice que la sobrealimentación requiere un sistema de agricultura insostenible...
El sobrepeso es un síntoma y una consecuencia de la manera en que se producen los alimentos. El sistema actual de producción y el consumo alimenticio están sobre la base del capitalismo. Las empresas tienen todos los motivos del mundo para incitarnos a comer más y para ello utilizan nuestras ansias.
¿Cree que se podría ilegalizar?
Ahora está empezando esta clase de combate. En EEUU, por ejemplo, ya hay escuelas que prohíben la venta de coca-colas o de chocolatinas; en Nueva York hay cierto tipo de grasas que están prohibidas en los restaurantes. Pero más que de los malos hábitos en la alimentación, todo es consecuencia de que el poder en la agricultura esté concentrado en pocas empresas.
¿Es un problema de incultura, de inconsciencia o de egoísmo?
Nos cuentan que el sobrepeso es una cuestión individual. Sin embargo, en México, por ejemplo, este problema se hace más común a medida que nos acercamos a la frontera con EEUU. Luego, no es una cuestión individual, sino social. Comemos individualmente, pero nuestros deseos nos los imponen, son sociales. En España, el 10% de los menos ricos son obesos; entre los más ricos, la cifra baja al 7%. En EEUU, el 20% de los que comen fast food [comida rápida o comida basura] lo hacen desde el coche; y no porque les gusten especialmente los coches, sino porque tienen más de un trabajo y entre uno y otro tienen que desplazarse y comer... Todo esto me hace deducir que los países pobres no tienen ningún modo de controlar lo que comen.
Dice que el supermercado es el laboratorio perverso...
Es el elemento central de todas estas paradojas. Te ofrecen todo a precio más barato. Y la gama de elección es muy cerrada: coca-cola o pepsi... O bien manzanas muy bonitas, pero sin sabor.
¿Llegaremos al punto en que los niños crean que las manzanas se fabrican en los supermercados?
Estamos en camino de ello. Hay niños que no salen de la ciudad y nunca verán un manzano.
Además argumenta que los supermercados son una trampa para los consumidores...
La arquitectura interior de los supermercados es la ciencia de la compra impulsiva y agresiva. Todo está estudiado: el ambiente, la música, los colores. Y los pasillos, por supuesto, que forman laberintos en los que los compradores no son ni más ni menos que ratas de laboratorio. En Australia, cuando se introdujeron los supermercados, se enseñaba a la gente a saber qué hacer con el carrito. Ahora nos lo enseñan desde pequeñitos. Nos enseñan a formar a los niños a manejar el carrito y van por los pasillos como conductores en prácticas, con una banderita y un carrito más pequeño...
¿Hay otra forma de enseñarles?
Claro que sí. Cerca de donde vivo, en San Francisco, en los barrios pobres han hecho unos patios comestibles, que no quiere decir que se coman, claro, sino que son unos huertos minúsculos, donde la gente cultiva lo que se come a mediodía.
¿Es la ciudad otro laboratorio perverso en el que nos conducen al consumo desesperado?
¡Sí! Me parece una comparación perfecta. Igual que el supermercado, la ciudad también regula nuestros movimientos y nuestras costumbres. Si los pobres, para ir a trabajar, tienen que ir a la otra punta, les será mucho más cómodo comprar su comida en un supermercado, por falta de tiempo. Y es que la idea que se tiene de lo cómodo es un invento social.
¿Es usted optimista?
Mi discurso es como el de Gramsci: "optimista respecto al mundo; pesimista intelectualmente". Tenemos que cambiar las reglas que nos impone una oligarquía, pero no estoy seguro del todo de lograrlo. ¡La esperanza de vida de un niño de cinco años en EEUU es inferior a la de sus padres a esa edad! Y todo por problemas de obesidad y cardiopatías.
¿En manos de quién está el cambio?
Los Gobiernos podrían intentar controlar los precios y aplicar políticas que nos ayuden a comer de un modo más saludable, apoyando la agricultura sostenible, por ejemplo. Pero básicamente hay que romper los oligopolios.
21 Comentarios
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Y NO TE CUENTO LOS QUE VOTAN A ZAPATERO... ... ...
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Si las Asociaciones de Consumo explicaran como funcionan las Grandes Superficies, otro gallo cantaría, poca gente música ambiental para comprar con calma, exceso de gente música trepidante y marchante para comprar rápido. NO COMPREMOS LO QUE ESTÁ A LA ALTURA DE LA VISTA, A ESO SE LE LLAMAN PUNTOS CALIENTES, compremos lo más incómodo de coger y compremos solo las OFERTAS, NO COMPREMOS LO QUE ESTÁ EN LAS CABEZERAS DE LAS GÓNDOLAS, hay muchos ejemplos para que estos manipuladores de la alimentación no nos estafen.
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Cuando entro al supermercado en la ciudad donde vivo la sur de la India, me desespero. Leo el prospecto de los alimentos, y es pura química. Veo desnutridos por la calle, pero tb veo mucho obeso, con pautas de alimentación muy malas. Ej. Grasas trans en muchos alimentos, Glucosa en grandes proporciones en galletas y bollería. edulcorantes y colorantes sin especificar en casi todos los alimentos. Aparte de cambiar sus costumbres alimentarias les inundamos con nuestros productos de deshecho. me ha gustado la entrevista.. gracias
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Ja, Soy uno de los 11,3 millones de españolas y españoles que votamos PSOE. Cada vez que leo o escucho declaraciones como las tuyas más me convenzo de que hice lo correcto. Mientras la alimentación esté en manos privadas cuya único objetivo es lograr la máxima ganancia de sus inversiones sin reparar en medios, los consumidores seremos vítimas.
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Faustinete,majo,me estas diciendo que por votrar al psoe el problema desaparece?..jajajaaj...tipico españa profunda,tu sigue asi,quieres una zp-burguer?
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Faustinete, en Cuba la alimentación está en manos públicas y comen MIERDA. ¿Es eso lo que quieres? Desde luego que no me extraña que votes PSOE. Es que hay que ser...
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a qué llamas tú mierda, Javi?
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Cuando vas al super puedes elegir entre Cocra-joy, Pepsi-Zpero, Lligtmazares... Yo prefiero zumo de naranja recién exprimido (eso no lo venden allí).
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Les compramos los venenos con los que nos alimentan. Llevan a cabo su programa de enfermarnos para ser clientes, también de sus laboratorios. Faustino, despierta. ¿Acaso han denunciado un abuso de esta índole, algún partido? Siempre han sido las asociciones de consumidores.
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el problema no es el porcentaje de obesos que hay, ni a que partido votas. el problema es que la información, por ejemplo, NO FUMES, HAZ EJERCICIO, alimentación sana, si bebes no conduzcas nos la tomamos a risa, a represión, este es un país de cachondos (retrasados) mentales (me incluyo, x cierto, a mi pesar, en incurrir en conductas poco sanas, pero x lo menos tengo la decencia de culparme a mi mismo, no al TENDIDO
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Lo que es comercomemos gloria, pero al cagar cagamos mierda.
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Belial, comen mierda y eso cuando hay, que la mayoría de los días no comen ni eso. Mierda es una calidad infinitamente peor que lo que venden en el Lidl, que ya es decir.
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Hace 100 años la mayoría del mundo pasaba hambre y ahora que la gente puede comer hasta reventar (no quiero decir que eso sea lo deseable, más bien al contrario, pero a la gente hay que dejarla en paz), están los capullos aguafiestas como éstos erigiéndose en nuevos inquisidores diciéndonos lo que debemos y no debemos comer y cuánto. Yo lo que criticaría es tener que pagar la sanidad a personas que enferman por tener hábitos de vida poco saludables. Pero jamás prohibiría nada. Si acaso les haría pagar las consecuencias de sus actos de su propio peculio particular. ¿Dónde ha quedado aquella izquierda del eslogan "Prohibido prohibir? Os habéis convertido en unos reaccionarios de cojones.
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JAVI, es una hecho que en Cuba no comen mierda colega... Ni en la provincia de Guantánamo que es la más pobre, date un paseo... eso sí con mochila no con la sansonite chaval.
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El nombre de los alimentos es mentira. El Jamon York o el queso son fécula de patata; las verduras son agua con semillas estériles carísimas de rápido crecimiento; un pollo con 58 dias de 1 kilo no es un pollo, os lo juro, es un monstruo; el pescado de piscifactoria sabe a verdín o pienso,no a mar, y algunos traen malformaciones, son todas hembras porque acumulan mas grasa; el cerdo blanco se pone en evidencia que no sabe a nada al lado del buen ibérico, lo mismo de la ternera de, te gastas 5 por k. mas y ya sabe. Si quieres comer bien tienes que comer menos y de 5 a 10 euros por kilo por cada cosa anterior. Prueben p.e. a probar jamon york autentico italiano, son 5 euros mas el kilo, y verán la diferencia.
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Hombre, italiano precisamente, teniendo en cuenta lo que estamos sabiendo...
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Madre de Dios, un indio que cita a Gramsci. Claro, primero nos venden que ha estudiado en las mejores universidades, y mira lo que ha aprendido...
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es que español no hay ragazza
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Y este señor tan fino donde compra los alimentos, en el mercado de Calcuta?
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SOYLENT GREEN IS PEOPLE!!
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Control de precios y lucha contra los oligopolios. Esa es la receta propia de un estado que interviene y que huye del liberalismo, que huye del libre mercado. Si esa es la solución habrá que aplicarla sin complejos y con creatividad. Las empresas de distribución de alimentos deberian ser penalizadas cuando su oferta tiene un beneficio superior al que obtiene el productor. Nuestros agricultores lo merecen y ellos no porque sin tratantes la manzana se come, sin agricultores no sabemos hacer la o con un canuto, nos morimos. Manos a la obra

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