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Se abre la lucha por el futuro de las ballenas

Arranca la reunión de la Comisión Ballenera en la que se decidirá si se levanta el veto a la caza

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Desde 1986 existe un veto internacional que prohíbe la caza comercial de ballenas. No obstante, a pesar de esta moratoria establecida por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), bajo un pretexto u otro, se estima que sólo entre Japón, Islandia y Noruega la caza de cetáceos ronda los 1.500 ejemplares al año.

Esta actividad denota que 'algo no va bien en el funcionamiento de la CBI', opina el responsable de Biodiversidad de WWF, Luis Suárez. Por ello, el organismo ha propuesto un documento que intenta aunar posturas entre las naciones conservacionistas y las balleneras. El texto se debatirá durante la 62ª reunión anual de la CBI, que arranca hoy en Agadir (Marruecos) y que concluye el próximo viernes.

'La propuesta de la CBI intenta aproximar posturas para que los países proballeneros acepten las reglas impuestas', explica Suárez. El texto propone una reapertura de la caza de ballenas durante los próximos 10 años bajo unas cuotas restringidas. 'Esta es la única manera de que Japón acepte las normas de la CBI', agrega. Recientemente, el ministro de Pesca nipón, Masahiko Yamada, consideró abandonar la comisión si durante esta reunión no se levanta el veto de caza, informa AP. Este país utiliza el pretexto de los fines científicos para ejecutar sus capturas. 'Es necesario que la CBI suprima este permiso', alega la responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace, Celia Ojeda. No obstante, la propuesta de la organización no hace referencia a esta práctica.

Las cuotas de caza que establece la CBI tienden a la baja a lo largo de los 10 años de permiso. Entre las especies incluidas destacan el rorcual común (Balaenoptera physalus) y el boreal (Balaenoptera borealis), ambos incluidos en la Lista Roja de Especies Amenazadas. 'Deben prohibirse las capturas de especies amenazadas', considera Ojeda. 'También es fundamental que se supriman las capturas dentro del Santuario de Ballenas declarado en el océano Antártico', explica Suárez. Aunque la caza en este entorno está prohibida, Japón también hace caso omiso a este veto gracias a sus pretextos científicos.

El interés del país nipón por mantener su cuota de caza ha llegado hasta el punto de comprar votos de otros países. Según una investigación del diario británico ‘The Sunday Times’, Japón ha ofrecido dinero y prostitutas a cambio de votos a su favor. “La presión japonesa puede acabar con la moratoria de caza”, afirma Suárez. Para que esto se produzca es necesario el apoyo del 75% de los países, y “Japón ya cuenta con la mitad”, advierte.