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El ADN de Luis XVI, en una calabaza

El CSIC estudia el perfil genético de la supuesta sangre del rey francés, a través de una muestra impregnada en el interior de una calabaza

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Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado una muestra de sangre procedente del interior de una calabaza, para confirmar si se trata de la sangre del rey de Francia Luis XVI.

En el interior de esa calabaza, decorada con técnica pirográfica, estuvo guardado un pañuelo manchado con la sangre del rey, guillotinado el 21 de enero de 1793, por conspirar contra la libertad de la nación. Según crónicas de la época, fueron muchos los ciudadanos que subieron al cadalso a mojar sus pañuelos en la sangre del monarca para tener un recuerdo del histórico acontecimiento.

El equipo científico que ha analizado la muestra ha observado que los patrones genéticos podrían corresponderse con los del rey galo. La calabaza, lleva en posesión de una familia de Bolonia desde hace más de un siglo. Valorada en 2 millones de euros, muestra los retratos de varios protagonistas de la revolución francesa.

'El texto escrito junto a los retratos explica la historia de uno de los testigos de la ejecución. Así, sabemos que Maximilien Bourdaloue mojó su pañuelo en la sangre, lo metió en la calabaza y ordenó a un artista parisino, Jean Roux, su decoración, la cual finalizó el 18 de septiembre de 1793', detalla Carles Lalueza-Fox, que trabaja en el Instituto de Biología Evolutiva, un centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra.

Los científicos han recuperado el ADN mitocondrial y el cromosoma Y del individuo. Comprobaron, por tanto, que se trataba de un varón europeo y que sus datos genéticos procedían de linajes difíciles de encontrar en las bases de datos actuales. 'El ADN mitocondrial corresponde a un raro linaje N1b, presente en sólo dos europeos de un total de casi 21.000 estudiados. El Y corresponde a un linaje G2a no descrito entre 21.800 europeos analizados', señala Lalueza-Fox.

Según diferentes retratos de la época, entre los que destacan los que pintaron Antoine- François Callet en 1786 y Joseph-Siffred Duplessis en 1777, el rey Luis XVI tenía los ojos azules. Los investigadores han confirmado que el individuo de la calabaza tenía la mutación que determina ese color de ojos, localizada en el gen HERC2.

La única forma de demostrar que efectivamente se trata de Luis XVI es comparando el cromosoma Y con el perfil genético del corazón momificado atribuido a su hijo Luis XVII, que se conserva en la Basílica de Saint Denis, en París. 'Intentamos certificar la autenticidad de la muestra buscando posibles parientes vivos del rey, pero no se localizó a ninguno', agrega Lalueza-Fox.