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Las aguas de El Hierro se asfixian

La vida marina de la isla sufre por la falta de oxígeno. La recuperación puede ser más rápida de lo que se pensaba 

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El Mar de las Calmas, las aguas del Atlántico en las que el volcán de El Hierro ha liberado su escoria, se están quedando sin oxígeno. Los materiales eruptivos han provocado, primero, una gran acidificación de las aguas que, con el paso de los días, genera una reacción química que se come todo el oxígeno del mar, ahogando a muchas de las especies que lo habitan. Eso indican los resultados preliminares obtenidos por los investigadores que estudiaron hasta ayer esas aguas a bordo del buque Profesor Ignacio Lozano. 'El oxígeno se ha ido consumiendo y sus niveles cada vez son más bajos', asegura Carlos Barreda, técnico del Plan Oceánico de Canarias (Plocan), que ha tomado muestras en la mancha verde desde el día 15.

'Además, hemos llegado a registrar estaciones en las que el CO2 se multiplicaba por dos y el azufre por seis', explica. El equipo de científicos del Plocan, la Universidad de La Laguna (ULL) y el Instituto Espa-ñol de Oceanografía (IEO) ha registrado que los valores de pH, que indican la acidificación del agua, se mantienen estables tras la erupción, pero donde deberían marcar en torno a 8, marcan incluso menos de 6. 'Para que nos entendamos, esos niveles suponen para los peces lo mismo que si la temperatura del agua hubiera subido hasta los 200 grados'.

El presidente de la cofradía de pescadores habla de «catástrofe natural»

La mancha volcánica ha ido acabando con la vida marina a lo largo de estos días, pero no se sabe a ciencia cierta cuál es su alcance mortífero. Las autoridades reconocen que tiende a extenderse por todo el litoral y 'recomiendan' que no se consuma pescado de esas zonas.

El presidente de la cofradía de pescadores, Fernando Gutiérrez, asegura que las aguas turbias ya abarcan el 80% del perímetro de la costa, y lo califica como 'catástrofe natural'. El coordinador del grupo de ecología marina de la ULL, Alberto Brito, da toda la credibilidad a los cálculos de los 40 pescadores de la isla. Junto a ellos diseñó en 1996 la reserva marina del Mar de las Calmas, un tesoro ecológico que suma protección de especies y pesca sostenible.

Se espera que los nutrientes del volcán regeneren el ecosistema

'Hemos visto muchos peces muertos en superficie, pero no sabemos qué ha pasado con otros animales marinos que se refugiarían en cuevas tras la erupción, como langostas o meros', asegura el biólogo, quien considera fundamental conocer el estado de las algas y los corales, ya que de ellos dependerá el futuro de otras especies.

Aún así, apuesta por que los peces herbívoros de superficie se regenerarán con facilidad a corto plazo; no así otros peces de mayor peso, como los meros, que necesitarán lustros. Los biólogos que trabajan en la isla esperan con ansia los análisis de los pescados muertos, para saber si murieron por el cambio de presión y asfixia, o si hay algún elemento tóxico en el agua.

Brito tiene la esperanza de que la recuperación pueda ser rápida. 'Cuando vi que la mancha verdosa no se mezclaba con el resto del agua temí mucho que tardara demasiado en disolverse. Ahora ya ha abrazado casi toda la isla, también a unos cien metros de profundidad, pero sabemos que las corrientes pueden limpiar esa acidez', augura. Y cree que la 'aportación de nutrientes generada por el volcán' ayudará a la regeneración del ecosistema, aunque llevará a un equilibrio aún desconocido. Para dar un diagnóstico certero, Brito subirá la semana que viene a bordo del Ramón Margalef, recién llegado a El Hierro. La primera misión de ese buque, comandada por el geólogo del IEO Juan Acosta, será estudiar la erupción; más tarde dejará paso a los biólogos.