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Un agujero negro mutila una estrella y dispara a la Tierra

El haz de rayos gamma recorre 3.800 millones de años luz

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El pasado marzo llegó a las cercanías de la Tierra la onda expansiva de una de las mayores explosiones que ha presenciado el Universo desde su más tierna infancia. Se trataba de un haz de rayosgamma, los más intensos que se conocen, salidos de una galaxia a 3.800 millones de años luz. Su inusual duración, que ha batido todos los récords conocidos, ha hecho pensar a los astrofísicos que lo han observado que se debe a un fenómeno igual de extraordinario.

De su análisis se desprende esta historia. Hace unos 3.800 millones de años, en una galaxia diez veces más pequeña que la Vía Láctea, un enorme agujero negro atrajo con su fuerza gravitatoria a una estrella del tamaño del Sol. La atracción ejercida en parte del astro hizo que se partiese en dos. Cuando uno de los fragmentos se hundió en el sumidero, se desintegró formando dos potentes chorros de rayos gamma, uno a cada lado del agujero negro. Por suerte, uno de ellos estaba casi alineado con la Tierra y pudo ser captado el pasado marzo, casi 4.000 millones de años después.

El estallido ha durado dos semanas, el más largo observado

'Normalmente los estallidos de rayos gamma duran minutos o decenas de minutos, pero este ha durado al menos dos semanas', explica Juan Carlos Tello, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y miembro del nutrido equipo de astrofísicos de nueve países que han seguido el fenómeno con telescopios espaciales y terrestres. 'La energía global y la larga duración' de este fenómeno, dicen los investigadores en un artículo que publica hoy Science, 'dejan claro que estamos observando un objeto astrofísico sin precedentes'.

Los astrónomos llaman a esta atracción fatal efecto 'marea'. Dicen que sucede en los agujeros negros que hay en el centro de las galaxias, como la que observó Tello y también en la Vía Láctea que acoge a la Tierra. 'Si un estallido así hubiera sucedido en el extremo opuesto de nuestra galaxia, a un trillón de kilómetros, aniquilaría toda la vida de la Tierra', señala Tello. Pero advierte de que es extremadamente raro que suceda algo así. 'Pensamos que estos eventos sólo pasan una vez cada 3.000 millones de años por galaxia'.

A pesar de la potencia de los rayos en su origen, captarlos ha sido 'toda una hazaña', debido a que su luz ha tenido que viajar miles de millones de años antes de llegar, sin apenas intensidad, a la Tierra, concluye Tello.

'Si se hubiera dado en nuestra galaxia, habría aniquilado la vida en la Tierra'

'Este mecanismo de marea ha estado en mente de otros expertos y había sido propuesto como posibilidad para explicar los destellos, pero con menos pruebas', opina Carlos Sopuerta, astrónomo del Instituto de Ciencias el Espacio de Barcelona. 'Ahora la prueba es más fuerte y, si se confirma, será muy importante', añade.

Los primeros signos de la llamarada fueron captados el 28 de marzo por la sonda Swift, que flota en el espacio a 600 kilómetros de la Tierra. Una vez llegó su voz de alarma, el equipo de Tello se puso en marcha para observar el fenómeno con el Gran Telescopio de Canarias, en la isla de La Palma, que es, por ahora, el observatorio terrestre más grande del mundo. También se usaron datos de otros tres telescopios espaciales: Hubble, Chandra y Spitzer.